domingo, 29 de julio de 2012

A finales del mes… (la crisis de octubre)

               Octubre de 1962


                A finales del mes de octubre…

El día sábado 20 de octubre de 1962 el Presidente Kennedy se encontraba en Chicago. Su hermano Robert le telefoneo, informándole de los últimos datos del reconocimiento fotográfico. Los soviéticos preparaban los emplazamientos a marchas forzadas. Era necesario su regreso a Washington.
A las 14:00 hrs. De ese mismo día comenzó la reunión en el salón oval. Se prolongó por más de tres horas. Se presentaron cinco variantes:
-Analizar el asunto en la ONU.
-Conversaciones secretas con Kruchev.
-Bloqueo naval y aéreo (cuarentena).
-Golpe aéreo masivo, sorpresivo, o no, para eliminar las instalaciones de cohetes.
-Invasión directa.
El Comité Ejecutivo recomendaba la variante de la cuarentena.
McNamara argumentó que debían estar preparados para la retirada de los cohetes de Turquía e Italia. Incluso, la retirada de la Base Naval de Guantánamo.


El General Taylor dijo que era posible aniquilar todos los IL-28, pues estos se encontraban alineados en la rampa principal de la Base Aérea de San Julián. A la intemperie y sin protección. Consideraba, como única explicación a semejante incapacidad militar, que los soviéticos (y mucho menos los jefes guerrilleros de Fidel Castro) consideraban un golpe aéreo por parte de los Estados unidos.

Adlai Stevenson propuso ofrecer a los soviéticos la retirada de los cohetes de Turquía e Italia, así como entregar a Fidel Castro la Base Naval de Guantánamo, a cambio de la retirada de los cohetes instalados en suelo cubano.

Kennedy rechazó de plano la entrega de Guantánamo, pues consideraba que lo interpretarían como síntoma de miedo.

Dean Rusk fue el que propuso que la palabra bloqueo fuese sustituida por la palabra (menos agresiva) de cuarentena.

Kennedy dejó dicho, de forma muy clara, que en la ONU se debía hacer énfasis en el modo falaz de la naturaleza del despliegue de los cohetes hacia Cuba.

Se debe destacar que el Presidente Kennedy consideraba la acción de Kruchev una provocación sin precedentes. Se encontraba instalando cohetes nucleares en un territorio totalmente ajeno a sus intereses euroasiáticos y amenazaban directamente a la nación norteamericana.

El régimen de Fidel Castro no pertenecía al Pacto de Varsovia, por el cual los soviéticos podían tener ejércitos completos en los países ocupados.

Este paso implicaba no solamente un impacto sicológico, sino que alteraba el equilibrio estratégico. La acción, además de ser engañosa, era por tanto ilegal y ponía al mundo al borde de la catástrofe.

Las elecciones congresionales podían esperar.

En aquella reunión se fijó la fecha y hora la intervención del Presidente para comunicar al mundo la situación creada por la URSS y anunciar las medidas tomadas y a tomar por parte de los Estados Unidos de América.

Sería el lunes 22 de octubre a las 19:00 hrs (hora standard del este).

Se trazó un plan para comunicar a los aliados la decisión tomada.

Al ser confirmado el plan de cuarentena, McNamara autorizó el desplazamiento de las aeronaves hacia el sur-este de los Estados Unidos, así como el reforzamiento de la defensa AA.

El día 20 de octubre se estaban comprobando las comunicaciones por radio-enlace con los regimientos de San Cristóbal. Con el de la región central de la isla no se pudieron establecer las comunicaciones debido a la distancia, insuficiencia de medios y desorganización.

Aparentemente se encontraban desplegados y listos todos los medios de comunicaciones por radio y funcionando las 24 horas en régimen de recepción de guardia. De ese modo, supuestamente se podían dirigir todas las unidades desde el PM de la División ubicada en San Cristóbal.

No obstante, solo un regimiento de la región central de la isla se encontraba listo y en la región occidental solo algunas rampas estaban “casi” listas.

En lenguaje militar, este párrafo quiere decir que la desorganización era total y completa. Ninguna de las unidades soviéticas destacadas en Cuba, se encontraba preparada para entrar en combate.

Ese día el General Gribkov se personó en el Estado Mayor de la División Coheteril, y allí el General Statsenko le informó que el personal trabajaba intensamente en el estado de listos de las posiciones. Esa noche Gibkov le comunicó al General de Ejército Pliev, que los recursos de la División Coheteril estaban agotados y que era imprescindible su incremento, para que todos los regimientos estuviesen listos para el combate entre el 25 y el 27 de octubre, o de lo contrario se incumpliría el plan previsto por Kruchev. ¡El plan se incumplió!

Tal vez el incremento de los recursos se encontrara a bordo de los 15 barcos que en esos momentos navegaban hacia Cuba. Entre ellos los mercantes, “Alexandrovsk”, con las cargas nucleares para los cohetes de alcance intermedio R-14 y las restantes cargas para los FKR y el “Poltava” con 24 cohetes R-14.

El día domingo 21 de octubre de 1962 el Presidente Kennedy sostuvo una reunión con un grupo de Gernerales, entre los que se encontraba Walter Sweeney, Jefe del Comando Aero- Táctico.

General Walter Sweeney


En dicha reunión Mc Namara informó que habían llegado a la conclusión que existían unas cuarenta rampas de lanzamiento de alcance medio e intermedio. Se conocía la ubicación de al menos 30 cohetes y consideraban que en toda la isla llegarían a 48. Estimaban que se encontraban en camino otros 80 cohetes.
El General Sweeney explicó el plan de ataque aéreo para la eliminación de la capacidad nuclear soviética en Cuba:
- Cada instalación de cohetes AA, sería atacada por 8 aviones.
-Doce aviones cubrirían cada uno de los aeródromos impidiendo el despegue de los MIG.

-Cada una de las 36 rampas de lanzamiento conocidas sería atacada por seis aviones.
Se emplearían 350 aviones-vuelo y en óptimas condiciones podrían ser destruidos no más del 90% de las instalaciones conocidas.
Sweeney insistió en que el primer golpe debía ser continuado por golpes subsiguientes y que constituirían al preludio de la invasión. Recomendó que cualquier ataque aéreo incluyera, como objetivos, los aviones IL-28, lo que se garantizaría aumentando el total de aviones-vuelo en quinientos.

El presidente Kennedy estuvo no solamente de acuerdo con Sweeney, sino que ordenó estar preparados para asestar el golpe aéreo a partir de la mañana del día lunes. Ordenó reforzar la vigilancia aérea de la isla y solicitó del Almirante Anderson, su explicación sobre los procedimientos que se emplearían durante la ejecución de la “cuarentena”.
El Almirante Anderson informó al Presidente Kennedy que se conocían las ubicaciones de hasta 30 barcos soviéticos que se dirigían a Cuba. Que se encontraban en puertos cubanos 18 y que 15 estaban de regreso. Estimó que en menos de 10 días no podrían llegar al área, unidades de superficie soviéticas de superficie y los submarinos no llegarían en menos de 14 días.

Durante el mismo día se inició el refuerzo de la Base Naval de Guantánamo.
En la mañana del día lunes 22 de octubre de 1962 el Presidente Kennedy informó la situación, telefónicamente, a sus predecesores en el cargo: Hoover, Truman y Eisenhower. Pierre Salinger, el secretario de prensa anunció que el Presidente haría una importante declaración a las 19:00 hrs., de ese mismo día.
Ese mismo día Alexander Feklisov (alias Fomin), de 76 años, agente de la KGB en Washington concedió una entrevista a la revista Histórico Militar. Su entrevistador sería John Scally, con el que se venía entrevistando desde hacía año y medio.
Se reunieron en el restaurante “Occidental”. Dice Feklisov que Scally le abordó de inmediato, acusando a Kruchev de llevar una política agresiva y ahora amenazaba con un ataque Coheteril desde Cuba. La charla se tornó fuerte, en acusaciones por ambas partes, pero no condujo a lugar alguno.
Al mediodía despegaron 66 aviones estratégicos B-52 equipados con bombas nucleares cuyo destino sería la Unión Soviética.
A finales del mes de octubre…, desaparecería el Corojo.

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viernes, 27 de julio de 2012

Pidiendo limosnas con escopeta




El dictador Raúl Castro, ha vuelto a pedir limosnas a los Estados Unidos (“derechos humanos” incluidos), en un improvisado discurso. Eso sí, “en igualdad de condiciones”.


Disfrazado con el uniforme de General de Ejército, que ya no es verde olivo, presidió la conmemoración por un aniversario más del desastroso asalto a los cuarteles de Santiago de Cuba y Bayamo.


En un arranque de “delirium tremens”, rompió su premeditado silencio de los últimos dos años y entre sus bromas pesadas y absurdas, con pretendidos criollismos, trató bien a la ligera, asuntos relacionados con la economía interna y las relaciones con los Estados Unidos.


No desaprovechó la ocasión para asestarle una velada reprimenda pública al (corrupto) vicepresidente primero del régimen, José Ramón Machado Ventura.


Con la prepotencia que le confieren sus más de 50 años aferrado al poder, vaticinó que el próximo año “mandaría” a Machado a discursar en La Habana.


De forma chusma y chabacana le ofreció una “mesa servida” al gobierno yanqui, siempre aclarando como buen “pelo púbico” que ya se lo había comunicado por los canales diplomáticos correspondientes. En efecto,  por estas vías no utiliza semejante lenguaje. Este es solo para estar a la altura de sus escuchones.


El régimen dictatorial, totalitario y neofeudal que dirige Raúl Castro, bajo la atenta mirada de su hermano mayor no puede ser tratado de igual a igual por ningún régimen democrático del mundo. La nación cubana está sometida a las ideas maquiavélicas de un grupúsculo en el poder.


Los opositores al régimen, ya sean amparados por los países democráticos, o no, continuarán abonando los campos y ciudades de Cuba para que un día, tal vez no muy lejano, desaparezcan de la faz de la tierra cubana los fracasados personajes que aun hoy oprimen al pueblo.





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lunes, 23 de julio de 2012

El Bloqueo naval y aéreo (la crisis de octubre)

Octubre de 1962














El Bloqueo naval y aéreo


El jueves 18 de octubre de 1962, tras el análisis preliminar de las fotografías del día anterior, mostraba que los trabajos de preparación de las rampas de lanzamiento se incrementaban. Esto fortalecía la posición de los partidarios del ataque aéreo masivo sorpresivo.













Algunos integrantes del Comité Ejecutivo eran partidarios de un ataque aéreo limitado (quirúrgico). Cuando Kennedy preguntó sobre la efectividad de ese tipo de acción, el General Taylor aseguró solo el 90% de la destrucción de los emplazamientos conocidos.

Es por ese motivo que la opción del bloqueo militar (naval y aéreo) comenzó a tomar fuerza en el debate.

Los integrantes de aquel Comité se encontraban bajo presión. Estaban aportando criterios y opiniones (totalmente prohibidos en el sistema soviético y en la incipiente dictadura de los hermanos Castro Ruz). Ante el desconocimiento de la ubicación de todas las rampas de lanzamiento, el criterio y la opinión sobre el golpe aéreo quirúrgico carecía de valor. ¡Era solo eso, criterios y opiniones! Lo importante era su valoración. Del análisis saldría la decisión a tomar.

Durante la discusión Robert Kennedy, respondiendo a los planteamientos del ex secretario de Estado Dean Acheson, quien abogaba aún por el golpe aéreo amplio y sorpresivo, expresó que por muy poderosos que pudieran ser los argumentos políticos y militares a favor del ataque, con preferencia al bloqueo; fuesen cuales fuesen las razones alegadas, lo que predicaban, en el fondo, era un ataque por sorpresa de una gran potencia contra una nación muy pequeña. Y eso no podían hacerlo los Estados Unidos si querían mantener su moral en el país y en todo el mundo.

El bloqueo militar, naval y aéreo se presentaba como una acción de fuerza que obligaría a Kruchev a una respuesta inmediata, además de evitar un enfrentamiento militar directo. A Kennedy le gustaba la idea de dejar la “papa caliente” en las manos del cocinero.

Kennedy era de la opinión de dejar una salida a Kruchev, que en definitiva había comenzado las hostilidades. Necesitaba saber cuál era el objetivo final, para de esta forma ir aumentando la presión en dependencia de lo que aconteciera.

Lemay
El Director del Departamento Legal, del Departamento de Estado fue consultado sobre la legalidad de la instalación de los cohetes nucleares en Cuba, manteniendo siempre que “era algo legal”, pero cuestionable.
Abram Chayes


Fue entonces que los expertos de los Departamentos de Estado, Justicia y Defensa comenzaron a trabajar en la elaboración de la proclama oficial, no de bloqueo militar, sino de cuarentena.
Hasta ese momento, en las reuniones del Comité Ejecutivo se trabajaba sobre la base legal que invocaba que la presencia de los cohetes nucleares, en Cuba, se podía interpretar como un ataque armado y los juristas no compartían ese criterio.
Este es un ejemplo de cómo funciona el sistema democrático, donde el poder y la toma de decisiones no parten de la voluntad caprichosa de un solo personaje.

El asesor del Presidente era de la opinión de que los soviéticos podían hacer lo que quisieran, siempre y cuando tuvieran el beneplácito de Fidel Castro, que era la persona al frente del régimen imperante en Cuba.
A Kennedy le preocupaba que los soviéticos apelaran a la opinión pública internacional y es por ese motivo que le encargó a Sorensen que pusiera énfasis en lo repentino, engañoso y malintencionado despliegue de cohetes nucleares hacia el Hemisferio Occidental.
En un momento dado, en la reunión del Comité Ejecutivo (se encontraban participando la Junta de Jefes de Estados Mayores), se produjo un intercambio entre el Presidente de los Estados Unidos y el General Curtis LeMay, Jefe del Estafo Mayor de la Fuerza Aérea, quién defendió la necesidad del ataque militar.

Cuando Kennedy le pregunto, cual creía él que sería la respuesta soviética, el General se mostró escéptico y le aseguró que no habría respuesta alguna. Entonces Kennedy argumentó que, por fuerza, reaccionarían en algún lugar y eso no sería bueno. Advirtió también que, de continuar pasando el tiempo sin tomar medidas, se instalarían más y más cohetes y todos los que ya estuvieran en Cuba se harían operacionales.

Kennedy se decantaba a favor de la cuarentena, pero no hacía oídos sordos a sus generales, aunque le encolerizara la idea que llegaran a pensar que titubeaba ante la idea de posibles acciones combativas.

En definitiva, los militares son “educados” para la guerra y es muy difícil (por no decir imposible) que cuando se cuestione la posibilidad de entrar en combate un militar se presente portando una paloma y una rama de laurel en cada mano.

Al finalizar el día, los partidarios de la “cuarentena” comenzaban a ser mayoría. No obstante, el Presidente pidió a los integrantes que se dividieran en dos grupos, que estudiarían las ventajas de un curso lento de las acciones, con la “cuarentena” y lo que sería necesario hacer después; el otro continuaría estudiando la acción militar rápida, con o sin aviso previo.

Al finalizar la tarde habían decidido que el martes 23 de octubre era la fecha preferible para el ataque aéreo en gran escala y el día 30 de octubre comenzaría la invasión a más tardar.

El día 5 de octubre el Presidente Kennedy recibió a Andrei Gromiko. Ninguno de los dos hizo alusión a los cohetes. No obstante y para evitar confusiones, Kennedy leyó en voz alta su declaración del 4 de septiembre, en la que señalaba las graves consecuencias que tendría el emplazamiento en Cuba de cohetes o armas ofensivas.

Ese mismo día ya se encontraban en completa disposición combativa otras cuatro rampas de lanzamiento. Los soviéticos ya tenían un ejército de 40 mil hombres en territorio cubano.

Supuestamente, habían mantenido al margen de toda información a Fidel Castro, que se había convertido, de esa forma, en un pelele de los soviéticos.

Los aviones U-2, que habían dejado de volar entre los días 29 de agosto y 14 de octubre,  realizan 6 vuelos el día 17 de octubre. ¡Era evidente que estaban muy preocupados! Aquella cantidad de vuelos sobre una región tan pequeña, constituía una situación excepcional.














Ya habíamos dicho que los soviéticos tenían prohibido irradiar el espacio aéreo, pero aunque esta era una de las tantas órdenes contradictorias e incumplidas, los aviones MIG-23 ya se encontraban volando sobre el espacio aéreo cubano desde el 18 de septiembre. Y los radares de la aviación detectaban el vuelo de los aviones U-2.












Ya habíamos dicho que los soviéticos tenían prohibido irradiar el espacio aéreo, pero aunque esta era una de las tantas órdenes contradictorias e incumplidas, los aviones MIG-23 ya se encontraban volando sobre el espacio aéreo cubano desde el 18 de septiembre. Y los radares de la aviación detectaban el vuelo de los aviones U-2.

El análisis de las fotografías tomadas por los U-2 el día 17 fue acabado de realizar el día viernes 19 de octubre de 1962, permitiendo conocer la existencia de otros dos emplazamientos de cohetes de alcance medio (cuatro rampas cada uno) en la región de Sagua la Grande y una de cohetes de alcance intermedio (cuatro rampas), estimándose que estarían operacionales en diciembre.
Fueron detectados igualmente  tres emplazamientos de cohetes alados de defensa costera, 22 emplazamientos de cohetes AA y de 35 a 40 aviones MIG-21.
Durante el análisis fue emitido un estimado especial de inteligencia en el cual no consideraban la posibilidad de que la URSS atacara a los E.U. desde las bases del territorio propio, ni de sus bases en Cuba. El estimado general consistió en la convicción de que cualquiera que fuesen las represalias soviéticas, en caso de una invasión a Cuba, nunca iniciarían (de forma deliberada) una guerra general.

















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domingo, 22 de julio de 2012

Prepárense para la Guerra (la crisis de octubre)

Octubre de 1962





Prepárense para la Guerra














El Presidente Kennedy se encontraba preocupado, debido a que los cohetes norteamericanos “Júpiter”, emplazados en Turquía, se podían convertir en un obstáculo para la solución de la crisis. Le preocupaba que, si los aviones norteamericanos atacaban a las armas soviéticas en Cuba, los soviéticos podían hacer lo mismo con los de Turquía.

El Comité Ejecutivo y la Junta de Jefes de Estados Mayores, al fin tomaron decisiones importantes:

-         Golpe aéreo de gran envergadura contra los cohetes de alcance medio, las bases aéreas, los cohetes AA, los depósitos nucleares (si se descubrían), almacenes militares, unidades de tanques y medios navales de combate.

-         Bloqueo naval total.

-         Dispersar los bombarderos estratégicos B-52.

-         Pasar a DEFCOM 2 (paso previo a la guerra).

-         Tomar medidas para la defensa de la Base Naval de Guantánamo.

-         Aumentar la defensa AA en el sur de los Estados Unidos.

-         Movilización de 150 mil reservistas.

-         Considerar declarar el Estado de Emergencia Nacional.

-         Considerar el peligro de los cohetes de alcance medio, emplazados en Cuba, suficiente como para justificar el ataque, incluso después de que los cohetes alcanzaran el estado operacional.






 






No obstante, el Secretario del Tesoro, Douglas Dillon, el asistente de Defensa para la Seguridad Internacional, Paul Nitza y los integrantes de la Junta de Jefes de Estados Mayores, dudaban que la crisis desembocara en una guerra nuclear. Consideraban que los soviéticos cederían. ¡Tenían razón! Cedieron.

Sabían que el supuesto equilibrio era mucho más que una suposición y que el poderío militar norteamericano era un factor significativo y determinante en la adopción de decisiones durante la llamada “guerra fría”.

La importancia del chantaje soviético se apreciaba como moneda de cambio. Una moneda que por una cara representaba Berlín y por la otra Cuba.

Los funcionarios soviéticos de la época dicen ahora que esto solamente eran suposiciones norteamericanas.

El secretismo del sistema totalitario soviético y la anuencia del régimen de Fidel Castro, agravaron la situación. Habían sido los factores cruciales para la preocupación norteamericana.

No es que los diplomáticos soviéticos, en los estados Unidos, mintieran sistemáticamente. Es que se ha podido comprobar que desconocían totalmente lo que estaba ocurriendo. Por órdenes de Kruchev, se les ocultó la información.

Lo único que consiguieron los soviéticos, en el plano internacional, fue un rechazo absoluto de sus satélites y amigos. El gobierno de los Estados Unidos sospechó  que la URSS se encontraba preparando un ataque sorpresivo, aunque no tuviera sentido alguno.

El día martes 16 de octubre de 1962 se comenzó a estructurar el Comando Unificado del Atlántico, al cual estarían subordinadas todas las fuerzas terrestres, navales y aéreas de la región. El Almirante Dennison sería su Comandante en Jefe.













Aquel día llegaba a Cuba el mercante “Omsk”, en su segundo viaje, transportando 5 cohetes R-12 de combate y 2 de instrucción. De esa forma se completaban 42 cohetes, de este tipo.

El miércoles 17 de octubre continuaba la farsa de Kruchev. Ese día Goergi Bolshakov, un funcionario de la embajada en Washington, entregó un mensaje personal de Kruchev al Presidente Kennedy, asegurando que “bajo ninguna circunstancia” serían enviados a Cuba cohetes tierra-tierra ofensivos.

Ya para esta fecha, aunque no habían dicho nada, los norteamericanos habían detectado:

-         Cuatro nuevas rampas de lanzamiento en San Cristóbal.

-         Dos emplazamientos en la zona al este de Guanajay R-14.

La Junta de Jefes de Estados Mayores presentó las opiniones solicitadas por el Secretario de Defensa, referentes a las probables reacciones soviéticas ante un ataque norteamericano a Cuba:

1.- Los soviéticos no irían a una Guerra por Cuba.

2.- La respuesta más probable sería Berlín, Turquía, Irán o Corea.

¡Acertaron en el primer punto!

Los soviéticos nunca estuvieron dispuestos a ir a una guerra por defender a Fidel Castro. Todo quedó claro cuando negociaron la retirada de los cohetes de Turquía.

Los aviones U-2 realizaron, ese día, otros seis vuelos de reconocimiento. La CIA informó que un bloqueo total derribaría al régimen de Fidel Castro en cuatro meses.

Adlai Stevenson, representante de los Estados Unidos ante la ONU,  envió una sensata carta al presidente Kennedy en la que, entre otras cosas, planteaba:

-el hecho de arriesgarse o no a comenzar una guerra nuclear está estrechamente relacionado con la adopción de la mejor de las decisiones, y los juicios de la historia raramente coinciden con la cólera de un instante;

-la existencia de bases de cohetes nucleares en cualquier lugar es negociable antes de comenzar a hacer nada contra ellas;

-debe estar totalmente claro que los Estados Unidos han estado, están y estarán listos para negociar la eliminación de bases y cualquier otra cuestión; que son ellos los que han alterado el precario balance existente en el mundo con arrogante desaire a vuestras advertencias y que no tenemos otra alternativa que restablecer ese balance, es decir, chantaje e intimidación nunca, negociación y sensatez siempre.

El ex secretario de Estado, Dean Acheson, el director de la CIA John McCone, el General Taylor y el Secretario Dean Rusk estaban por la acción militar directa.

Boleen y Thompson se pronunciaban por un acercamiento diplomático con Kruchev y Fidel Castro antes de emprender una acción militar.

Martín, Robert Kennedy y McNamara favorecían el bloqueo como primer paso en una campaña de presión.

Poco a poco fue ganando adeptos la variante del bloqueo para prohibir la introducción de más armas ofensivas, los partidarios de la cual argumentaban que la presencia de los cohetes soviéticos en Cuba no tenía gran importancia militar, pues cada superpotencia era capaz de devastar con armas nucleares a la otra.

McNamara planteaba que el bombardeo a las instalaciones coheteriles causaría la muerte de muchos especialistas soviéticos, lo que provocaría medidas de respuesta de Moscú.

También se consideraba el argumento de que no todos los cohetes serían destruidos en el bombardeo y que se lanzarían inmediatamente los que quedaran indemnes contra ciudades de los Estados Unidos, causando millones de víctimas.

A principios de los años sesenta del Siglo XX, los Estados Unidos tenían una ventaja militar incuestionable, en fuerzas convencionales, en el Caribe, Golfo de México y el Estrecho de la Florida. Su capacidad nuclear estratégica era superior a la soviética y es por esto que las autoridades norteamericanas intuían que Kruchev cedería en algún momento.

La presencia de las armas nucleares soviéticas en Cuba resultaba inaceptable para los Estados unidos de Norteamérica.

Si los norteamericanos hubieran invadido el territorio cubano el riesgo de confrontación nuclear hubiera sido mayor y las autoridades, del Coloso del Norte lo tenían claro. Todo lo que se derivara de esta verdad, fueron y serán meras especulaciones.



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sábado, 21 de julio de 2012

El chantaje de Kruchev (la crisis de octubre)


                    Octubre de 1962




                           El chantaje de Kruchev


En la mañana del día 16 de octubre de 1962 el Presidente Kennedy recibió las fotografías tomadas por el avión U-2. ¡Ya estaba confirmado el engaño soviético!

El Presidente formó de inmediato un grupo asesor para analizar la situación y tomar las medidas pertinentes. Este comité desempeñó un papel crucial en las decisiones que tomó Kennedy durante la crisis.

Existe una diferencia bien notable entre un sistema político y otro. El soviético de ordeno y mando del máximo líder. El democrático, en el cual las decisiones son aprobadas por los máximos dirigentes de la nación.

Mientras en la URSS las desavenencias escondidas, eran lo único recomendable y causante de todos sus males, en los Estados Unidos todos los dirigentes vertían sus opiniones, incluso sin la presencia del Presidente, que de esta forma dejaba de influir en las opiniones de sus colaboradores.

Cada vez que alguien en la URSS contradecía la voluntad del máximo líder era pasado a retiro. Cuando Stalin era pasado por las armas o enviado a cumplir condenas vitalicias en Siberia.

Fidel Castro, por su parte, seguía el mismo patrón de conducta, aunque debemos reconocer (en honor a la verdad) que, debido a la experiencia guerrillera, sabía que tenía que controlar “in situ” todas las órdenes que profería, so pena de que las mismas se incumplieran por uno u otro motivo. Muchas veces esas órdenes eran arbitrarias e imposibles de cumplir.

Años más tarde y siempre justificándose, le dijo a la periodista María Shriver, que en esos días «él no tenía tiempo para reuniones».

Justificación tras otra, pasados los años, le hicieron criticar amargamente la política soviética que él había contribuido a forjar, reconociendo que habían dejado (Fidel Castro incluido) la iniciativa, diplomática, política y militar, en manos de los norteamericanos.

Fidel Castro había expuesto al pueblo de Cuba en una situación extremadamente peligrosa.

Por su parte, el Presidente Kennedy ordenó incrementar los vuelos de reconocimiento y solicitó que todos los integrantes del grupo de asesores, abandonaran cualquier otra tarea y se concentraran en el estudio del problema que habían creado los soviéticos en el Hemisferio Occidental, así como en las acciones que se deberían emprender de inmediato.

En horas de la tarde se recibió un telegrama en el Departamento de Estado con los resultados de la entrevista que el Embajador norteamericano había sostenido con Kruchev.

El Chantaje:

-         Amenazaba con la guerra, en el caso de que los E.U. continuaran pretendiendo implantar el sistema democrático al resto del mundo.

-         Advertía que si los E.U. tenían bases militares en países vecinos, la URSS se consideraba con derecho a tener sus bases donde se les antojase. (No le bastaba con todos los países que componían el Pacto de Varsovia).

-         Si los E.U. consideraban tener derecho a hacer lo que quisieran en Cuba. La URSS consideraba tener los mismos derechos en cualquier parte del mundo.

-         Pretendía que se respetaran los asuntos internos de otros países, sin interferir en ellos y acotaba que los E.U. debían dejar que el régimen de Fidel Castro continuara adelante.

La reunión del Comité Ejecutivo formado por el Presidente Kennedy continuó a las 18:00 horas con la intervención del General Marshall S. Carter, subdirector de la Inteligencia Central.

El General Carter informó que se habían detectado tres emplazamientos con cuatro rampas de lanzamiento en cada uno y apreciaba que debían tener hasta dos cohetes por cada rampa. Consideraba que serían operacionales en dos semanas y que podrían ser lanzados en un plazo de seis horas después de recibida la orden, con un tiempo de repetición de 4 a 6 horas por cada rampa.







Dean Rusk, que desconocía totalmente a Fidel Castro consideró en aquella reunión, la posibilidad de que, al sentirse en peligro mortal, éste decidiera romper con Moscú. ¡Qué iluso!

Edwin Martin, que a lo mejor pensaba que Fidel Castro era un dictadorzuelo latino más, consideraba enviarle un mensaje, en el cual le advertirían que los soviéticos lo único que pretendían eran concesiones en Berlín y pidiéndole que sacara a los soviéticos del territorio nacional cubano. ¡Qué inocencia!

Mc Namara planteaba que el golpe aéreo podría asestarse el día 19 de octubre, con una fuerza de 700 aviones de combate, a los que se agregarían los aviones de la marina. Sería dirigido contra los cohetes de alcance medio, aeródromos, cohetes AA y almacenes de cabezas nucleares si eran detectados. Apuntaba que el golpe debía ser asestado antes de que adquirieran capacidad nuclear. Consideraba la necesidad de establecer el bloqueo naval y declarar que los Estados Unidos se encontraban dispuestos para atacar a la URSS de forma inmediata, si desde Cuba se hace cualquier movimiento ofensivo.

Al final de la reunión no se tomó ningún acuerdo, aunque existía un consenso generalizado de que se debía proceder a una acción militar. Por supuesto, al no conocer exactamente el estado en que se encontraban los cohetes nucleares detectados, estaban muy preocupados. Un ataque podía desencadenar una guerra termonuclear.















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