martes, 20 de marzo de 2012

Cuba no quedó excluida de la Cumbre de Las Américas

Que el Presidente Santos no haya logrado consenso, en el hemisferio, para invitar al régimen dictatorial, totalitario y neofeudal de los hermanos Castro Ruz, a participar de una cumbre de los mandatarios de los gobiernos democráticos de nuestra América, no quiere decir que Cuba, como país, se encuentre excluida.




El día en que nuestro país vuelva a ser democrático y no exista una tiranía de más de cincuenta años, el Presidente de Cuba, luego de retornar a la Organización de Estados Americanos (OEA) tendrá derecho de participación.

La arrogancia y la prepotencia de la tiranía de los hermanos dictadores, les lleva a rechazar la invitación de sus “hermanos latinoamericanos” de integrarse a la OEA.

Los países que integran el ALBA consideran una necesidad la presencia neofeudal para sus aspiraciones. Necesitan que se reconozca al desgobierno existente en Cuba, con el objetivo de tener una base legal para perpetuarse en el poder.

Los hermanos Castro, por su parte, siempre han sido testarudos y, ahora que están viejitos mucho más. De manera que si alguien del ALBA pensaba que Raúl Castro iba a asistir a la Cumbre, se equivocó.

Pero el asunto no es tan fácil como parece. Ambos hermanos se devanan los sesos tratando de mantenerse intransigentes y a la vez complacer a sus “simpáticos” amigos.

No hay sorpresa. Raúl Castro Ruz ha sido excluido de la Cumbre de las Américas, por ser un DICTADOR TOTALITARIO NEOFEUDAL  y punto.

No integrarse a la OEA es mostrar un desatinado irrespeto a los pueblos de Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia y algunos caribeños. Todos dependientes del petróleo venezolano.

La negativa de reintegrarse a la OEA muestra el desprecio que sienten los hermanos Castro por los pueblos americanos. Demuestran que utilizan las figuras históricas según sus conveniencias mientras que permanecen agachados ante la insistencia de esos pueblos, que mediante las urnas han elegido a los gobiernos que hoy solicitan su ingreso en la organización.

La posición de Raúl Castro fue expresada el 5 de febrero del presente año. Dijo, que ellos (refiriéndose a su hermano) jamás lo habrían reclamado (refiriéndose a la invitación para participar en la Cumbre), pero que apoyaban el planteamiento del Presidente Correa de actuar; para que cese la exclusión de su presencia. Por considerarla muy justa.

Raúl Castro, al igual que su hermano Fidel, considera que la Cumbre, al igual que la OEA solo sirve para que E.U. ejerza su dominación. Pero es que en eso llevan más de cincuenta años. Ahora, cuando todos los gobernantes del Continente Americano, que han sido elegidos democráticamente, reclaman la presencia del dictador cubano, éste se niega y los niega.

¿Por qué, en lugar de aceptar las Cumbres, los gobiernos del hemisferio no se deciden a la exclusión del gobierno de los Estados Unidos?

Peor aun: Para los tiranos tampoco es aceptable que se decida si ellos tienen o no derecho de participación. Se parece cada vez más al cuento de la vaca Melchora.

La exclusión del único dictador vigente en el hemisferio sirve para ahondar en la conciencia de los pueblos sobre el desprecio que muestran los hermanos Castro hacia sus instituciones democráticas.

Para que entiendan, de una vez por todas, que de continuar apoyándoles, avanzarán más resueltamente hacia la más completa y definitiva  feudalización.


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viernes, 9 de marzo de 2012

Accidentes, causas y consecuencias

Con el malsano propósito de cambiarlo todo (concepto muy particular de las dictaduras totalitarias neofeudales) los regímenes mal llamados socialistas han intentado una y otra vez sustituir nombres, adjetivos, términos y definiciones originales de las cosas, por otros que se avinieran a sus intereses.

De esa forma, a principios de 1959, el régimen impuesto a los cubanos comenzó a cambiar muchos nombres. Creo que el primero fue el término de cortesía “señor”, que a “ellos” les suponía algo relativo a la aristocracia o, a los amos o, al mismo Dios. Lo sustituyeron por la palabra compañero.

El problema consiste en que, existe una gran diferencia entre ambos términos. La palabra señor, denomina lo mismo a un coche que a una joya (si la utilizamos como adjetivo, un señor coche o una señora joya). Suele anteponerse al nombre al que se adjunta (un señor disgusto). Puede designar a una persona madura (un señor nos indicó el camino). Se le aplica, por cortesía, a cualquier persona adulta anteponiéndola al apellido o al nombre completo y no como en el caso del título de “Don”, que solo se utiliza anteponiéndolo al nombre propio.

Sin embargo, la palabra compañero significa a la persona que acompaña a otra. Compañeros de partido o colegio. Compañeros en la desgracia. Se aplica a la persona con la cual se vive maritalmente. O puede utilizarse relativamente para designar lo que hace pareja, como una yunta de bueyes o un par de zapatos. Puede utilizarse como compinche, camarada o, como colega.

Los productos como la pasta dental o los cigarros, un día dejaron de tener sus nombres originales para convertirse en “Populares” o “Perla”.

El humor criollo no tardó mucho en hacer choteo de todo aquello: Dos colegas, a la entrada de una cafetería se entretenían en comentar aquellos cambios, cuando por delante de ellos pasa, descuidadamente, una “compañera” de exuberante trasero.

-¿Y como se llama eso? –preguntó el más decidido.

-Antes se llamaba culo. Ahora no sé como se llama –contestó el aludido.

Resulta, que pasados cincuenta años y después que el dictador de turno (Raúl Castro) hace más de veinte años reivindicara la palabra SEÑOR, con aquello (refiriéndose al Ejército Oriental) de Señor Ejército, algunos científicos (en Cuba) proponen cambiar (dicen “calificar”) el nombre de accidente, por el de lesiones no intencionales.

¡Que estupidez! ¡Con tantas cosas importantes por hacer!

Es que ningún accidente ocurre con intención. Cuando se comprueba que un accidente es consecuencia de un acto mal intencionado, cambia de nombre inmediatamente. Por ejemplo, un suicidio o un acto terrorista.

Por supuesto que muchos accidentes (por no decir todos) son evitables. Cuantas veces hemos escuchado decir que las condiciones meteorológicas han sido responsables de tal o más cual accidente de tránsito. Nada más falso que culpar a la meteorología de un problema totalmente humano; ya sea por exceso en la velocidad, o por la falta de precaución. En fin, por un sinnúmero de premisas que conducen a la catástrofe.

Un accidente en si mismo, no lleva implícito una “carga de inevitabilidad”. Todos los accidentes son evitables. Acabemos por decir, que un accidente no se puede catalogar jamás como un hecho fortuito.

Las lesiones que ocurren durante los accidentes, nunca son intencionales, hasta que se demuestre lo contrario.


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miércoles, 7 de marzo de 2012

Cuba y el deseo anexionista a los Estados Unidos

 
Por desgracia la idea anexionista no tiene futuro. Para algunos resultaba ser una necesidad.

Desde que surgió la idea en el siglo XIX, muchos cubanos han sustentado la idea. Infortunadamente eran minoría. En el mencionado siglo compitieron (de inicio con cierta ventaja) contra los independentistas y también contra los autonomistas. La idea de anexar nuestra patria, a la patria de Lincoln tiene tanto valor, como pueda tener el síndrome del “Internacionalismo Proletario”.

Desde hace dos siglos, en todas las etapas por la que ha transcurrido nuestro país, han existido cubanos que de buena fe (y con poco juicio) han considerado válida la idea. Han existido desde la colonia, hasta nuestros tiempos en, que nos vemos en cadenas y oprobios sumidos hace más de 50 años.

Achacar esta idea a los que aplaudieron el desembarco de soldados yanquis en las costas cubanas, es peor que defender la inocencia del Mayor General Calixto García Iñiguez ante la sedición de las tropas que apoyaban la operación e intervención de los Estados Unidos en los asuntos cubanos de España. Es peor que el insulto a la memoria de aquellos que en los años 30 del pasado siglo consiguieron la no intervención. Ni son aquellos que hoy en día piden que en Cuba se haga lo mismo que en Kosovo, Irak o Afganistán.

Es que el objetivo no es el mismo. Por mucho que pretendan, en Cuba no existen diferencias étnicas. Hoy por hoy, ni amenazas que pongan en peligro la paz y la seguridad.

Si el archipiélago cubano hubiese sido anexado a los Estados Unidos, antes de la guerra de secesión, no tuviéramos que estar padeciendo una dictadura totalitaria neofeudal en poder de unos mal nacidos cubanos de apellido Castro Ruz.

Resulta triste decirlo, pero es verdad. No se trata de la Unión Europea, que aun llevando el lastre de una simbiosis burgo-aristocrática pretende unir pacíficamente lo que todavía se considera la “culta Europa”. Los Estados Unidos no necesitan más ningún socio en su unión. Les sobra con los actuales.

Ahora bien, los que enarbolan la bandera del anexionismo, no son otros que los propios anti-anexionistas. Quitémosle la careta y comprobemos que son los neofeudalistas de siempre. A sabiendas que el pueblo cubano (en su mayoría) nunca ha querido ser parte de la unión (craso error), tildan de ello a todo el que disienta del régimen totalitario, utilizando cualquier apelativo.

Lázaro Fariñas, el colaborador, de el inquisidor www Rebelión, publicita un video, pero no se atreve a poner el link. Tal vez por miedo a demasiada publicidad dentro de Cuba no sea permitido.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=145676&titular=cuba-los-últimos-anexionistas-

Ataca a todo aquel que difiera del sistema que tan vehementemente defiende. No importa quién, no importa cuando. Lo suyo es atacar. Esa es la orden-consigna, o la consigna-orden. Desacreditar a todo el que se mueva. Si se es repetitivo no importa. Si se miente, no importa.

Las bajas pasiones, en personas comunes, son menos dañinas que en personajes públicos con mucho poder. Es el caso de Fidel Castro durante la crisis de los misiles, o de octubre. Como quieran llamarle. A Fidel Castro le importaba un bledo no, varios tampoco. Le importaba un carretón de bledos lo que sucedería en Cuba, si en un arranque de demencia los rusos  hubieran hecho caso a sus recomendaciones.

Pero es que los norteamericanos no quieren incorporar a Cuba como un estado más de la Unión, Sr. Fariñas. A los americanos les importa más la situación de los cubanos en el sur de la Florida, que el mismísimo territorio que ocupa la mayor de las Antillas.

En la mente de los cubanos de aquí, y de allá, se encuentra el mismo fin: acabar con la dictadura totalitaria neofeudal.



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