jueves, julio 12, 2012

Sin política y sin ética (la crisis de octubre)

Octubre de 1962

Sin política y sin ética








El día 2 de septiembre de 1962, tres senadores de los Estados unidos formularon declaraciones en contra del desgobierno imperante en Cuba: George Smathers instó la invasión directa. Strom Thurmond le apoyó diciendo que mientras más se esperara para expulsar el comunismo, más difícil sería la tares. Kenneth Keatin exigió nuevamente el envío de una delegación de la OEA.


George Smathers
Strom Thurmond

El día 3 de septiembre de 1962 fue publicado un comunicado mentiroso, firmado por Ernesto Guevara y Nikita Kruchev, que trataba sobre las medidas de ayuda al régimen pre-totalitario en aspectos técnicos variados en agricultura, hidráulica, siderúrgica y, quién no quiere la cosa…, militar. El gobierno soviético señalaba haber llegado a acuerdos sobre la solicitud del régimen de Fidel Castro en relación a asistencia en armamentos, especialistas militares y adiestramiento de personal.


Entre las medidas tomadas por los países del hemisferio occidental (con las abstenciones de México y Brasil), el desgobierno de Fidel Castro fue expulsado de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC). Esta fue una política aberrada, de las tantas cometidas por los gobiernos norteamericanos desde hace 50 años.


El día 4 de septiembre el Fiscal General de los E.U. Robert Kennedy tuvo un encuentro con Anatoli Dobrinin, en la cual le expresó la preocupación del Presidente en relación al equipamiento militar soviético que estaba llegando a Cuba. Dobrinin le transmitió un mensaje de Kruchev diciéndole que no se emplazarían armamentos tierra-tierra en Cuba. Recibido el mensaje, Robert Kennedy informó a Dean Rusk y a Robert McNamara, sugiriendo que se hiciera una declaración de que los Estados Unidos no tolerarían la introducción de armamentos ofensivos en Cuba. Mientras esto sucedía, el Presidente Kennedy hacía pública una declaración, advirtiendo que un vuelo de reconocimiento había detectado emplazamientos de cohetes AA y un aumento sustancial de personal militar soviético en Cuba. Daba cifras sobre la cantidad de equipos electrónicos detectados, lanchas con cohetes contra barcos y unos 3,500 militares. Decía además que aún no tenía pruebas de la existencia de fuerzas de combate soviéticas o de bases militares o de proyectiles tierra-tierra ni cualquier otra capacidad ofensiva importante. Advertía que si la verdad fuese otra, surgirían los más graves problemas.









Robert Kennedy


Muchos años después Fidel Castro culparía a Kruchev al decir: "Jruschov le mandó a decir a Kennedy por distintas vías, le dio a entender, que no había armas estratégicas y que no había necesidad de armas estratégicas. Mi percepción es que Kennedy creyó los informes de Jruschov. A mi juicio este cometió un error grave de tipo político y de tipo ético, y creo que no puede haber política sin ética(...) Kennedy estaba en una posición muy difícil políticamente, puesto que creyó los mensajes de Jruschov, y recibía grandes presiones. Creo que al adversario no se le debe colocar en una situación de esa naturaleza y, realmente, Jruschov no tomó en cuenta que con esto colocaba a Kennedy en una situación inmanejable, en una situación muy difícil."
El día 6 de septiembre un memorando de la CIA informaba que se estaban construyendo 8 emplazamientos para cohetes AA y que apreciaban que el régimen había recibido 8 lanchas coheteras contra barcos. Calculaban que la Fuerza Aérea contaba con 60 cazas del tipo MIG y que una docena de ellos pertenecían al tipo MIG-19, aunque carecían de pruebas sobre la existencia de MIG-21.

El grave problema consistía en que los aviones habían llegado a Cuba con los tanques de combustible vacíos. El material de goma está diseñado, de forma tal, que no permite la ausencia de combustible. La ausencia del combustible provoca cuarteadoras en los pliegues del tejido.
Esto es conocido por cualquier técnico de aviación, que opere dichos aviones. Solo la terquedad de los oficiales superiores (desconocedores de la técnica de aviación) logró que fueran transportados en estas condiciones.
Esta chapucería del mando militar soviético tuvo consecuencias económicas y de tiempo. Tuvieron que enviar todos los tanques de combustible de los aviones.

Ese miso día 6 de septiembre, Theodore Sorensen, que era el consejero especial del Presidente Kennedy, se encontró con Dobrinin, el cual le reiteró que las armas que la URSS estaba enviando al régimen de Fidel Castro eran estrictamente “defensivas” y no representaban amenaza alguna para la seguridad de los E.U.; hizo más, le entregó un mensaje de Kruchev en el cual prometía que los soviéticos no emprenderían ninguna actividad que “pudiera complicar la situación internacional”.

Theodore Sorensen
Anatoli Dobrinin


El 7 de septiembre los líderes del Congreso de los Estados Unidos solicitaron la adopción de una resolución que autorizara al Presidente, a emplear las tropas si fuese necesario. Kennedy, por su parte, no creyendo en las promesas de Kruchev, solicitó la aprobación del Congreso para llamar al servicio activo a 150 mil reservistas (por un plazo no mayor de 12 meses), en caso necesario.
Kennedy ordenó al Comando Aéreo Táctico formar un grupo de trabajo que elaborara un plan de coordinación para un ataque, antes de lanzar el asalto anfibio.
El 9 de septiembre de 1962 llegó el mercante Omsk al puerto de Casilda. Transportaba 6 cohetes de combate (ofensivos) R-12. El proceso de concentración de esta División se prolongó hasta el día 22 de octubre. La capacidad del puerto de Casilda no permitía recibir más de un navío de carga.


Puerto de Casilda
Puerto de Casilda


De acuerdo con el plan los plazos para que las unidades estuvieran en plena disposición combativa comenzarían a partir del 20 de octubre, hasta el día 1 de enero de 1963.
Días atrás el convoy ferroviario que transportaría las municiones nucleares, había recibido la orden de recepcionar al personal, la técnica y los medios materiales, las municiones nucleares y transportarles al puerto indicado.
Este puerto resultó ser el de Severomorsk, cercano a Murmansk. Un muelle de la Base naval de Okolnaya fue habilitado para efectuar la carga de las municiones.


Sveromorsk

De Smerovorsk a Cuba


Puerto de Okalnaya


El 10 de septiembre, al intervenir en el Tercer Congreso Nacional de los Consejos Municipales de Educación Fidel Castro expresó:
“Estamos dispuestos a morir junto a nuestro pueblo!... Pero lo que no sabemos es si el Gobierno de los Estados Unidos, los generales del Pentágono y los senadores que proclaman la guerra contra nuestra Patria están dispuestos a morir también”.
“Nuestro país ha dado y dará cuantos pasos sean necesarios, dentro del derecho internacional y el uso de sus prerrogativas de nación soberana, para garantizar su seguridad frente a las amenazas de agresión imperialistas. Para eso no es necesaria la autorización ni instrucciones de Washington”.
De esta forma anunciaba que se encontraba dispuesto a sacrificar a todo el pueblo. Lo del derecho internacional era una más de sus mentiras.

Mientras tanto, la Agencia TASS difundía una declaración del gobierno soviético reafirmando sus intenciones de prestar ayuda militar a Fidel Castro, enfatizando que solo se utilizarían las armas, en defensa de la soberanía del régimen establecido en Cuba. Afirmaba mentirosamente que la URSS no necesitaba trasladar a ningún otro país, por ejemplo Cuba, los medios de que dispone, para rechazar una agresión. Amenazaba diciendo que los recursos nucleares soviéticos eran tan potentes que no tenían necesidad de buscar un emplazamiento fuera de los límites territoriales de la Unión Soviética.
Ante las declaraciones de TASS muchas personalidades norteamericanas expresaron su opinión:

Dean Rusk: La URSS no está asustada por la advertencia. Procederemos como lo entendamos necesario.
Senador Mansfield: Nosotros decidiremos cual será nuestra política exterior. No necesitamos, ni queremos consejos gratuitos de la URSS.
Senador Everett Dirksen: La advertencia soviética es una amenaza desnuda que debe ser contestada de la misma forma.


Senador Everett Dirksen


El 12 de septiembre de 1962 comenzaron a desplazarse, en tierra cubana los cohetes estratégicos de la URSS. Muchos bohíos tuvieron que ser derribados para que pasaran los artefactos de más de 20 metros de longitud. Los vecinos de los puntos por donde pasaba el convoy hablaban del “asunto”. De esa forma era imposible guardar el secreto.
El día 13 de septiembre el Presidente Kennedy declaró que el comunismo en la isla podría estar convirtiéndose en una base ofensiva de significación para la URSS. Advirtió que todo el armamento y los asesores soviéticos no podrían cambiar las consecuencias.
El día 14 de septiembre zarpó de Sebastopol el barco mercante "Metallurg Baikov". Ese mismo día el Mariscal Zajarov, Jefe del Estado Mayor General propuso instalar en cada barco cañones AA de 23 mm. Tendrían que armar 34 barcos en total.

Durante el mes de septiembre los Estados Unidos realizaron otro gran ejercicio militar llamado “Júpiter Spring”, el cual consistía en la realización de desembarcos aéreos de 3 Divisiones del 18 Cuerpo Aerotransportado.

Refugios para cohetes estratégicos cerca de Sitiecito



















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