domingo, 24 de junio de 2012

El Traslado de los cohetes (la crisis de octubre)


La Crisis de Octubre

El Traslado



El 10 de junio es la fecha más exacta del comienzo de la movilización de la Agrupación. La completa disposición combativa debía ser alcanzada el 10 de noviembre de 1962.

Serían necesarios muchos barcos para trasladar aproximadamente 50 mil hombres  con sus armas, equipos, suministros, más todo el apoyo necesario para una estancia prolongada en Cuba.

Todo debía ser realizado de forma encubierta.

El primer barco debía salir el día 12 de julio de 1962.

Mucho se ha hablado y escrito sobre el arma nuclear de carácter táctico. Mucho y a la ligera. Cuando de habla de estrategia, se está hablando de algo que puede definir una guerra hacia uno de los dos bandos en pugna. Cuando se habla de táctica, se refiere a algo que puede definir una batalla o un combate.

La utilización de bombas atómicas con carácter de armamento táctico, no es otra cosa que su utilización, como mínimo, en la profundidad operativa del adversario.

De esta forma podemos llegar a la conclusión que estas armas nucleares tácticas que se enviarían a Cuba, en calidad de refuerzo, serían utilizadas (en el mejor de los casos) en el mar, con el objetivo de destruir los medios navales norteamericanos. En el peor de los casos, serían utilizadas en suelo cubano contra el enemigo invasor. ¡Pobre Cuba!

Tierra y agua contaminada in saecula saeculorum.

Victor Bakaev
El 11 de junio de 1962, en la oficina del primer sustituto del Presidente del Consejo de Ministros de la URSS, Alexei Kosiguin, se efectuó una reunión con la dirección de las Fuerzas Armadas, en la que se examinaron las cuestiones relacionadas con el cumplimiento de lo aprobado el día anterior para asegurar la planificación, preparación y traslado de las tropas a Cuba.
Alexei Kosiguin

Ese mismo dia, Kosiguin le informa al Ministro de La Marina Mercante, Victor Bakaev, sobre la inminente operación militar.


Una misión, compleja y de la mayor importancia le fue planteada al Ministro con menos de un mes para la confección del plan. Cualquiera se puede imaginar, de acuerdo con las distancias de un territorio como la URSS, que la agrupación de barcos debe demorar “algunos” días. Le daban de plazo, para presentar el plan, hasta el día 15. ¡Tan solo 4 días! Y para colmo (por medidas de seguridad) debía realizar el plan con tan solo un colaborador. ¡Toda una chapuza! Le acompañó en la planificación uno de sus sustitutos: E. Karamzin.

Al final utilizarían más de 85 barcos mercantes y 185 travesías.

En todas partes los barcos soviéticos dejaban de transportar cargas previstas de antemano y regresaban, en lastre, hacia puertos de la URSS. ¡Las pérdidas económicas eran monumentales! Así es el sistema totalitario.

Era del todo imposible mantener el carácter encubierto de los traslados a Cuba. El gran volumen de las cargas a transportar y el reducido intervalo de tiempo para su ejecución dieron al traste con el secretismo.

El 13 de junio, el Ministro de Defensa firmó las directivas dirigidas a los jefes de las Tropas Coheteriles Estratégicas, las Fuerzas Aéreas, las Tropas de la Defensa Antiaérea, las Tropas Terrestres y la Marina de Guerra.

La manía del secreto llegó a tales extremos que prohibieron la utilización de los medios de comunicaciones. Tamaña imbecilidad solo les llevó a cometer atrasos y errores en la planificación y puesta en marcha de la operación. Al final nada resultó tan secreto.

Para las tropas aquello era una maniobra estratégica para el traslado por mar hacia regiones de clima muy frío en el norte lejano del país. De manera que cuando las tropas embarcaban no sabían cual era su destino y por tanto síquicamente desorientados una vez impuestos de la situación.

En el último momento se entregaron a las tropas recomendaciones para la explotación y conservación del armamento, la técnica y las municiones en las condiciones del clima tropical. No importaba que del trópico no conocieran absolutamente nada.

¡Así deben haber sido las recomendaciones…!

La selección del personal, de acuerdo con los cánones totalitarios, debía ser sobre todo, confiable. Estas exigencias complicaron las cosas, al punto de que en muchas unidades llegaron a sustituir hasta el 55% del personal. Lo que afectaba la disposición combativa de la unidad militar en cuestión.

Poniendo un poco de empeño podemos imaginarnos a técnicos e ingenieros de las dotaciones de cohetes estratégicos siendo sustituidos por personal de otras unidades. Y así con todas. ¡Un pandemonio!

El día 20 de junio la URSS aprobó la composición definitiva de la Agrupación de Tropas Soviéticas que tomarían parte en la “Operación Anadir”.













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