lunes, diciembre 19, 2011

Pilotos cubanos prisioneros de Savimbi


Tal vez esta historia comience en los años 70. Tal vez antes. Tal vez.

La consigna del Che Guevara "Crear dos, tres, muchos Viet Nam", mensaje enviado a la Conferencia Tricontinental en 1967, constituía un "grito de guerra" para el régimen de Fidel Castro.

Los Beatles continuaban prohibidos en Cuba.

El Movimiento de los oficiales de ultramar portugueses (25 de abril) era secuestrado por las organizaciones de izquierda dirigidas por Mario Soares y Alvaro Cunhal, sirviendo en "bandeja de plata" la intervención del régimen de Fidel Castro en el conflicto angolano.

El 10 de noviembre del año 1975, el dominio portugues abandonaba el territorio angolano. Tres meses antes, el 21 de agosto del propio año, habían comenzado a llegar las tropas cubanas, al mando del Comandante "Domingos da Silva" (álias del 1er Comandante Raúl Díaz Arguelles, ascendido post mortem al grado de General de Brigada), con el pretexto de crear centros de preparación militar a los partidarios del MPLA dirigido por Agostino Neto.

Desde el 10 de noviembre un movimiento de dudosa filiación soviética (MPLA), apoyado por los partidos socialista y comunista de Portugal y el régimen de Fidel Castro, se establece en Luanda. Su oponente político sería otro movimiento (UNITA), con el apoyo de la República Popular China, el gobierno racista de África del Sur y algún que otro gobierno del África Sub Sahariana. Los Estados Unidos no dieron mucha asistencia al gobierno del apartheid. Sin embargo, la Unión Soviética no solo prestó ayuda material en abundancia al MPLA, sino también al régimen de Fidel Castro. Ni la UNITA contó con armamento parecido a las FAPLA, ni las SADF poseyeron armamento aéreo que pudiera enfrentarse a la moderna técnica en manos de pilotos cubanos.

Doce años más tarde, el conflicto entre ambos movimientos parecía entrar en su etapa definitiva. Un ejército de armamento demasiado moderno para ser asimilado (en tan poco tiempo) por unas tribus analfabetas, sin el menor sentido de nación, asesorado por militares soviéticos, comenzó (en el mes de julio de 1987) una operación titulada "Saludando Octubre", cuyas pretensiones serían las de desalojar a la UNITA del sur de Angola y lanzarlos a la frontera con Zambia. Es en ese contexto que se desarrolla el artículo publicado por los periodistas Aida Álvarez, José Gabriel Martínez y Rodolfo Romero.

Compañeros de armas

Manuel Rojas

Lo conocí en la pista de aviación de Siguanea, Isla de Pinos, a principios de los años 70, siendo yo copiloto de helicópteros. Se encontraba suspendido de vuelos desde el año 67, debido (según radio bemba) a vínculos con un caso "extraño" titulado microfracción. Aquel día, en la pista de Siguanea se encontraba prestando servicios como oficial de retaguardia (logística) del Regimiento Aéreo de San Antonio de los Baños.
Rojas había salido de Cuba a estudiar para piloto de la aviación de combate, en el primer grupo enviado para la República Popular China. En esa época, los "viejos pericos" del Partido Socialista mantenían un poder paralelo, consentido por Fidel Castro, que aprovechando las circunstancias enviaron a estudiar, a su cantera jóven, o por lo menos a aquellos jóvenes que pertenecieran a su área de influencia. Es por eso que no resulta extraña la vinculación de Rojas con la microfracción.
Es, o era, un mulato alto bien parecido, de palabra fácil, apoyado en una fértil inteligencia sustentada por estudios de derecho y ciencias sociales. En los años en que fuera suspendido como piloto no perdió el tiempo. Supo compartirlo con sus conquistas amorosas.
No es, de ningua manera, lo que se llama un parlanchin, ni habla rápido. Todo lo contrario. Medita sus palabras y se expresa coherentemente. Nada de locuras y mucho menos de nervios.
Pertenecíamos a la misma Unidad Militar y en mi condición de piloto de helicópteros asistía a las líneas de vuelo de la aviación de combate, como parte del equipo de Búsqueda, Salvamento y Rescate (BSR). De esa forma alternábamos y confraternizábamos, entre vuelo y vuelo, con todos los pilotos.
Cuando yo cumplía una segunda "misión internacionalista", Rojas aun no había cumplido la primera.
Superando la compartimentación logré llegar hasta los pilotos que aguardaban la escala técnica en el aeródromo de Luanda, antes de continuar para Etiopía. Allí, además de mis colegas de helicópteros, ví otra vez a Rojas.
La próxima vez que coincidiríamos sería en la Academia de las Fuerzas Aéreas de la Unión Soviética, Yuri Gagarin.
Nunca llegué a saber como, pero Rojas, que supuestamente había permanecido en Etiopía durante 6 meses, ahora se encontraba un curso al frente del mío. Lo que quería decir que había regresado de Etiopía para salir directamente a la URSS en el mismo año de 1978. Yo lo hice en el 79.

En cada grupo de pilotos (se componían de cuatro estudiantes) se incluía a un piloto de helicópteros. ¡Que casualidad! En el grupo de Rojas se encontraba (como jefe de grupo) Raudel Sánchez (que había sido uno de los instructores de vuelo de mi curso), pero que no había cumplido "misión internacionalista" jamás.

Rojas mide más de seis pies de estatura y su complexión física es muy parecida a la de Muhamad Alí. No obstante, eso no fue impedimenta para que, midiendo yo 5 pies 7 pulgadas, le asestase un tortazo en pleno rostro, el día que se le ocurrió pasarse al lado de una comisión soviética que me acusaba (a instancias de otro cubano) de haberme robado una libreta secreta de Arte Operativo. También me acusaban de tener contactos, nada menos que con el Sindicato Solidaridad dirigido por Lech Walesa, en aquel tiempo, mediante un oficial polaco que había asistido a la misma Academia y que llevaba más de un año de graduado.
Ese día le llamé de todo. Tuvo que pedirme disculpas y a partir de ese momento fuímos más “amigos”. Cosas del servicio. No fue solamente Rojas, el único.
Las acusaciones, por cierto, no pasaron de ser una farsa, pero así son las cosas del régimen. A cualquiera le montan un Belén y no son pocos los que tienen la suerte de salir por la puerta ancha, aunque queden marcados.

Quesada

Era un piloto jóven. Tal vez conociera mejor al padre que al hijo. Si alguna vez profirió la frase que refieren los articulistas: "ser piloto es algo difícil, pero heroico", es muy probable que ya esté chocheando. Un piloto no considera su profesión como una heroicidad. Un piloto de aviación de caza, se considera, a sí mismo, como una persona que, por características especiales, es capaz de conducir ese tipo de máquinas y punto. Ningun piloto piensa en caer prisionero, aunque se prepare para el caso. Es lo mismo que, ningun piloto piensa en tener que enfrentarse a una situación de emergencia, aunque se prepare para el caso. Las personas que no consiguen imponerse al miedo, son incapaces de reaccionar positivamente ante el peligro. Esas personas, no deben ser pilotos de aviación. Deben dedicarse a otra profesión.

Saludando Octubre

"Parecía que iba a ser distinto", recuerda Rojas. En años anteriores, dos veces las FAPLA, asesoradas por soviéticos, habían fracasado en su intento de aniquilar a la UNITA.
La pregunta se impone:
¿Por qué, si los cubanos no estábamos participando en aquella ofensiva, ahora Rojas refiere que, como pilotos, tanto él como Quesada cumplían de tres a cuatro tareas de combate diarias contra la UNITA?
Otra pregunta:
¿Por qué, si Fidel Castro proclamaba (a voz en cuello) que las tropas cubanas no intervenían en el conflicto interno angolano, Rojas y Quesada combatían a la UNITA?
Recordemos que Rojas y Quesada no mencionan en ningun momento al enemigo surafricano. Durante toda la entrevista, los atriculistas han omitido (no sé si exprofeso) el cargo que ocupaba el Teniente Coronel Rojas en el momento de ser derribado.
Manuel Rojas García, en el momento de caer prisionero de la UNITA, era el Jefe de la Sección de Aviación de la Defensa Anti Aérea de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (SA DAAFAR en la Misión Militar de Cuba en Angola (MMCA). O lo que es igual: Rojas era el Jefe de la Fuerza Aérea de Cuba en Angola.

En Cuba, esto se sabía. Y se nos había informado que Rojas y Quesada no estaban combatiendo, sino realizando una tarea de reconocimiento aéreo.

No dudo que el resto del relato sea cierto. Los surafricanos no aparecen por ninguna parte. Y si conozco a Rojas, puedo asegurar que no se ha caracterizado nunca por ser mentiroso.
El 27 de septiembre de 1987 la pareja de MiG-23ML cubana compuesta por el Mayor Alberto Ley Rivas y su número, el Primer Teniente Juan Carlos Chavez Godoy, despegaron para cubrir una misión de rescate de dos helicópteros, por la zona de Cuito Cuanavale.

Los helicópteros buscaban a los pilotos Teniente Coronel Manuel Rojas y el Teniente Quesada, derribados por un misil Stinger, de fabricación norteamericana, en manos de la UNITA: Rojas (Jefe de la Sección de Aviación de la DAAFAR en la Misión Militar de Cuba en Angola «equivalente a Jefe de la Fuerza Aérea») y Quesada, en un Mig-21 biplaza, habían sido derribados mientras se encontraban realizando un “vuelo de exploración”.
Ley y Chavez fueron avisados, por el navegante de orientación del Puesto de Mando, sobre dos cazas sur-africanos que penetraban en el espacio aéreo angolano con rumbo norte.
Los MiG-23ML, de Ley y Chavez siguieron las indicaciones del radar para interceptar a los Mirages que se aproximaban frontalmente; se cruzaron de frente.
Los MiG-23, de mayores posibilidades de maniobra y menor radio de giro frente al Mirage, lograron colocarse en pocos segundos a la cola de la pareja enemiga, disparándoles a una distancia de 300 metros, un cohete R-60.
Uno de los mirages fue alcanzado y el otro, al ver la suerte de su compañero, entró en picada bruscamente, y salió del combate en vuelo rasante hacia a Namibia.
Los cubanos consideraron derribado al primer Mirage e intentaron perseguir al segundo, pero estaban ya al límite de combustible, por lo que regresaron a Menongue.

Durante años, Africa del Sur ocultó la pérdida de éste Mirage, calificándola como un accidente, debido a que se estipula como, “avión derribado en combate”, cuando la aeronave abatida cae dentro del Teatro de Operaciones Miltares.
Rojas y Quesada prisioneros de Savimbi
Cuando la UNITA derribó al Jefe de la Sección Fuerza Aérea DAAFAR de la MMCA, Coronel Manuel Rojas García y su compañero de vuelo Quesada, la dotación de Búsqueda, Salvamento y Rescate (BSR), se encontraba a 50 Km, de distancia del lugar de los hechos.
Llegaron 15 minutos después de ocurrido el derribo.
Ambos pilotos (Rojas y Quesada) sabían perfectamente, que no tenían posibilidades de ser rescatados y es probable que por esta razón no utilizaran la radio-estación de auxilio “KOMAR”, la cuál podía haber ayudado, a la pareja de helicópteros, en la localización de los pilotos.

La referida radio-estación, tiene la particularidad de quedar funcionando automáticamente luego de producirse el catapultaje. La KOMAR quedó marcando la ubicación del paracaídas. Esto trajo por consecuencia que las tropas de la UNITA se “jamonearan” con los helicópteros, que en el afán de rescatar a sus compañeros se aproximaban una y otra vez al lugar desde donde procedían las señales.
Aquel equipo de radio localización continuaba emitiendo una señal sonora consistente en un “bip, bip” de incalculables inconvenientes en territorio enemigo. Su volumen no es ajustable. La recepción se torna desesperante, debido al ruido estático, parásito, sin posibilidades de contenerlo.
Definitivamente no fue diseñada para tiempos de guerra.

Ambos helicópteros regresaron a Menongue con más de 36 perforaciones en sus fuselajes.
Varios miembros de las dotaciones de BSR resultaron heridos, por suerte ninguno era piloto.
Rojas y su compañero de infortunio, permanecieron prisioneros de la UNITA durante algún tiempo.
Rojas y Quesada liberados










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miércoles, diciembre 14, 2011

La muerte en combate de Raúl Díaz Argüelles

Había concluido ese día, el 22 de diciembre de 1975, el Primer Congreso del Partido y su recién electo Primer Secretario sometía -en insólito y ridículo procedimiento- a la definitiva “aprobación popular”, los históricos acuerdos adoptados y el Comité Central elegido. También anunciaba, al mundo entero, que pretendía “ayudar” a sus “hermanos” angolanos y decía (por primera vez) que además de ser latinoamericanos, éramos también latino-africanos. Y añadió: “Y el imperialismo yanki, sin escrúpulos de ninguna índole, lanzó las tropas mercenarias fascistas y racistas de África del Sur para aplastar la independencia de Angola, y se indigna de que nosotros apoyemos a Angola, se indigna de que nosotros apoyemos al África, se indigna de que nosotros defendamos al África". Ya hacía mucho tiempo que, Fidel Castro, apoyaba a todos los movimientos de liberación nacionales en cualquier parte del mundo. Con invitación o sin ella. Pocos días antes, el 11 de diciembre, había caído en combate, con apenas 39 años uno de nuestros más capaces oficiales, Raúl Díaz Arguelles.
Años atras, Fidel Castro le había encomendado el apoyo a los combatientes en Guinea Bissau, cuya lucha contra el colonialismo portugués era evaluada, por los servicios secretos portugueses, como la más organizada y dinámica. Pero es que la definición de latino-africanos resulta un poco forzada. Para aquellos que solo conocíamos las noticias internas, creíamos (o queríamos creer) sinceramente, que los yanquis habían lanzado tropas mercenarias fascistas y racistas de África del Sur para aplastar la independencia de Angola. Solo pasados los años comprendimos que África del Sur había lanzado sus tropas, sin pedir o recibir el consentimiento de nadie. Como parte de sus “Border Wars”, intentaban preservar su régimen de apartheid racial. De igual forma mantenían bajo su jurisdicción al territorio del África Sur-Occidental (Namibia). Comprendimos también, que ese no era el verdadero motivo para convertirnos en los defensores de África. Un continente de más de 30 millones de kilómetros cuadrados en comparación con una islita caribeña de poco más de mil. En aquel discurso, del día 22 de diciembre, Fidel Castro no pudo dejar de proferir una bravata. Dijo: "...¡Por los deberes que establecen nuestros principios, nuestra ideología, nuestras convicciones y nuestra propia sangre, defenderemos a Angola y defenderemos al África! Y cuando nosotros decimos defendemos, lo decimos en serio. Y cuando nosotros decimos luchamos, luchamos en serio.” Los comentarios sobran. En el momento de su muerte, Raúl Díaz Arguelles era el Jefe de la 10ma Dirección del Ministerio de las Fuerzas Armadas del régimen de Fidel Castro. Y es precisamente por ser el Jefe de esa Dirección del MINFAR, que se le designó para la difícil operación de preparar a los combatientes del MPLA, la única de las tres organizaciones angolanas, de supuesta filiación marxista, con estrechos lazos con el clandestino partido comunista portugués y por ende con el partido comunista de la Unión Soviética. Hacía mucho tiempo que los políticos portugueses (también los españoles) sabían que, para formar parte de la Europa reconstruida por el capital norteamericano, pasada la SGM, se hacía necesario conceder la independencia a las antiguas colonias. El método que utilizaran no era el factor esencial. Era imprescindible que los países africanos se auto-gobernaran. La economía siempre quedaría supeditada a los países cuyos intereses estuvieran presentes. Angola poseía en su inmenso territorio enormes riquezas naturales y era necesario evitar gobiernos de corte nacionalista que dificultaran el ulterior desarrollo económico. La extensión geográfica de Cuba puede caber de tres a cuatro veces dentro del territorio de Angola. El inmenso territorio, que al contrario de lo que muchos cubanos creíamos, se encontraba en manos de compañías norteamericanas, inglesas, holandesas y de la extinta Alemania Federal. Lo portugueses eran solo los colonos de la tierra. O lo que es igual, en su gran mayoría, agricultores. Pero eran los que detentaban el poder político, disputado por los tres o cuatro movimientos armados: FNLA, MPLA y UNITA. Especialistas de los Estados Unidos consideraban que sería imposible detener a las fuerzas del FNLA de Holden Roberto con tropas zairotas y mercenarios blancos y a las bien armadas tropas sudafricanas que penetraban por el sur de Angola en sostén de la UNITA de Jonas Sabimbi. Pensaban de esa forma debido al pobre desempeño del MPLA. Durante los últimos años Agostino Neto se había distanciado de la URSS. Las corrientes divergentes de los partidos comunistas de España y Portugal jugaban a la democratización de sus respectivos países y eran tildados de reformistas por lo más rancio de la línea dura soviética. Ambos partidos coqueteaban con China. Los movimientos independentistas también. Lo que jamás calcularon los especialistas consistió en que la revuelta de los oficiales portugueses (Revolución de los Claveles) de ultramar pudiera ser utilizada por políticos del calibre de Mario Soares (socialista de varias caras) y Alvaro Cunhal (comunista empedernido), para comenzar a jugar al socialismo en la península ibérica. Más concretamente, en Portugal. Nunca les faltó el apoyo soviético para semejante empeño! Como podían considerar a Cuba en sus cálculos? Un Océano y una decena de miles de kilómetros separaban ambos territorios. Cuando recibieron informaciones de los pequeños grupos que, con Raúl Díaz Arguelles comenzaron a llegar en agosto a Angola para entrenar, en cuatro centros, a las unidades del MPLA, no consideraron que fueran una fuerza determinante. Tal vez no tuvieran toda la información. Quizá no supieran que una comisión, de la cual formaba parte Díaz Arguelles, había estado durante varias semanas estrechando vínculos en tierras lusitanas y recabando información y cooperación de sus homólogos portugueses, poco después de la visita de Otelo Saraiva de Carvalho a Cuba el 26 de Julio de 1975. El medio de información, VISION (de Portugal), reveló detalles de una conversación que se mantuvo en secreto durante 20 años: Fidel Castro anunció a Otelo Saraiva de Carvalho, en julio de 1975, la intención de enviar tropas a Angola si las fuerzas portuguesas no permanecieran en Angola para arbitrar conflictos entre el MPLA, UNITA y FNLA*. A finales de julio de 1975, Otelo Saraiva de Carvalho visitó Cuba, volviendo aún más entusiasmado con el sueño del Poder Popular. Sin embargo, el punto culminante de su visita se mantuvo en secreto. Teniendo como único testigo a Raúl Castro, Fidel y Otelo hablaron de la posibilidad de enviar tropas cubanas a Angola, después de la independencia, para mediar en el conflicto entre el MPLA, UNITA y FNLA. Otelo no dio muchas esperanzas a Fidel Castro aconsejándole preparar sus tropas. A su regreso a Lisboa, pidió dar una respuesta a Fidel Castro. Palabras de Otelo Saraiva de Carvalho: "Fue una conversación muy en secreto, en la que Fidel comenzó por decirme que había recibido recientemente la visita de Agostinho Neto, presidente del MPLA, que había sido muy aprensivo acerca de lo que estaba sucediendo en Angola. Había muchas fuerzas opuestas: el FNLA, apoyado por Zaire y los EE.UU., y la UNITA, apoyadas por Sudáfrica. Agostinho Neto tuvo miedo de quedarse solo, ya que su movimiento estaba muy dividido internamente. El MAE, a través de Rosa Coutinho, ha impedido que el MPLA se hundiera. Había sido una Directiva de la AMF. Sin embargo, Agostinho Neto, consideró que si no había apoyo militar significativo, el MPLA sería aplastado. De acuerdo con Fidel Castro, Agostinho Neto se puso en contacto con Costa Gomes, quien pidió que las fuerzas militares portuguesas a permanecieran en Angola, después de la independencia, para arbitrar el conflicto. La respuesta de Costa Gomes había sido muy evasiva y Agostinho Neto, no creía que el presidente portugués a aceptara la solicitud. Por lo tanto, pidió apoyo militar a los cubanos. Fidel Castro me pidió mi opinión al respecto, confesando que él tenía dudas. Fidel Castro me aseguró que si las fuerzas militares portuguesas permanecían en Angola después del 11 de noviembre, no enviaría tropas cubanas para apoyar al MPLA. De lo contrario, estaba dispuesto a participar en el conflicto. Yo le dije abiertamente que no creía que las tropas portuguesas pudieran permanecer en Angola después de la independencia, teniendo en cuenta la situación interna de Portugal, pero me ofrecí a llevar un mensaje al presidente Costa Gomes y que pediría una respuesta rápida el líder cubano. Cuando llegué a Lisboa el 31 de julio, fuí directamente a una reunión del Consejo de la Revolución, que terminó a eso de las seis del día siguiente, 1 de agosto. A pesar de esto, hablé con Costa Gomes, en su gabinete del Palacio de Belén, imponiéndole de la situación. Solo me respondió que tomaba nota del asunto. De cierta forma, esta conversación marcó el destino de Angola. Gilberto Santos e Castro refiere de esta forma la retirada de las Fuerzas Armadas portuguesas de Angola: "Desde nuestro puesto de observación con vistas a la ciudad que no habíamos podido alcanzar, vi salir del puerto de Luanda, la fragata que llevaba a las autoridades portuguesas. Eran las cuatro y media de la tarde del 10 de noviembre de 1975. Los comandos especiales miraban a la silenciosa fragata en cuya cubierta llevaba apiñados los últimos vestigios de la presencia de cinco siglos. La fragata ancló dentro de los límites de las aguas costeras, y estuvo allí hasta la medianoche. A la medianoche en punto, ese navío de la Armada portuguesa zarpó". *Luís Marinho, VISÃO, 19 de Octubre de 1995 La envergadura que estaban tomando los acontecimientos hicieron que el mando militar de Fidel Castro considerase la posibilidad de enviar a cuadros militares con preparación académica. En definitiva Díaz Arguelles era solamente especialista en guerra de guerrillas. Es por ese motivo que ya en fecha tan temprana como el día 23 ya se encuentra, en funciones, el nuevo Jefe de la Misión Militar de Cuba en Angola (MMCA), el General Leopoldo (Polo) Cintras Frías. Eran, según el mando sur-africano, más de mil hombres, muchos de ellos cubanos. Poco más atrás cohetes anti-tanque del tipo "Maliutka",
desplegados por donde se debía desplazar la unidad de combate conocida por Foxbat. En la segunda línea de defensa, los cubanos tenían situadas baterías de morteros 120 mm y piezas de artillería de 75 mm, así como una batería completa de caºnones anti-aéreos de 14,7 mm y lanzaderas de cohetes de 122 mm. La mayoría de las posiciones del enemigo habían sido cuidadosamente señaladas por la exploración durante los días anteriores y los cubanos fueron sorprendidos cuando los sudafricanos iniciaron la preparación artillera. Las posiciones de la artillería cubana fueron alcanzadas y aniquiladas, los morteros cubanos recibieron golpes directos, aniquilando a la mayoría de los servidores de las piezas y en pocas horas la artillería sudafricana mandó en el campo de batalla. Al día siguiente los surafricanos recibieron órdenes de retirarse del territorio angolano y el mando militar cubano, en Angola, consideró que la retirada se debía a la "fuerte" resistencia desplegada por sus tropas. Díaz Arguelles le cursó un mensaje al nuevo jefe de la misión militar cubana Leopoldo Cintra Frías: “No creo que vuelvan a atacar. Pero no te preocupes, si lo hacen, no pasarán.” Pocos días después, el 11 de diciembre, al pasar a la ofensiva (persecución de las tropas surafricanas que se retiraban a marchas forzadas) una mina explotó bajo el blindado desde el cual dirigía las operaciones y pocas horas después falleció. Raúl Díaz Argüelles muere cuando su transportador blindado BTR cae en una mina colocada por los propios cubanos. (Testimonio de Rafael del Pino, primer Jefe de la Fuerza Aérea cubana en Angola). Había llegado a Angola el 21 de agosto de 1975, utilizando el pseudónimo Domingos da Silva, con el fin de "organizar escuelas militares" de las FAPLA. A pesar de ello, ante la presencia del Ejército Sudafricano, de tropas de Zaire y del Frente Nacional para la Liberación de Angola, pasó a dirigir el Frente Sur de las fuerzas cubanas y angolanas. Hacía mucho que había quedado atrás la época en que fuera Jefe de Acción y Sabotaje (hoy sería terrorista) del Directorio Revolucionario (luego se le agregaría el "13 de Marzo") en la ciudad de La Habana. Raúl Díaz Arguelles provenía de una familia adinerada. Nacido en Marianao, La Habana, el 14 de septiembre de 1937 y terminada la primera enseñanza en 1949, su familia lo envía a los Estados Unidos a estudiar en una academia militar privada en Tennessee. La Riverside Military Academy, en la que se graduó como bachiller en 1953. Posteriormente ingresaría en la Universidad de La Habana, en la cátedra de Ingeniería Civil. En la Universidad conoció a José Antonio Echeverría (muerto luego del asalto a la emisora de Radio Reloj), Gustavo Machín (quién muriera siendo integrante de la guerrilla boliviana del Che Guevara) y Fructuoso Rodríguez (muerto después del asalto al Palacio Presidencial el 13 de Marzo). En noviembre de 1958, junto a Machín, participó en el ataque a la 15 Estación de Policía. Sale de Cuba para inmediatamente regresar a finales de 1958 a bordo del Yate Escapade, desembarcando por la Bahía de Nuevitas en unión de otros 15 hombres. De Nuevitas para las sierras del macizo montañoso conocido geográficamente como "Alturas de Trinidad Sancti-Spitrius", a las órdenes de Faure Chaumont y Rolando Cubelas. A partir del primero de enero de 1959 ocupa diversos cargos en el Ministerio del Interior. Participa en el encarcelamiento de cualquier persona que se le ocurriera expresarse contrariamente a los preceptos de la revolución (léase, ideas del máximo líder), antes, durante y después de la invasión de Playa Girón (Bay of Pigs), hasta que es nuevamente designado para el MINFAR. Dicen que también participó en la guerra de los seis días al lado del ejército sirio y que fue responsable de detener a los invencibles blindados israelíes. El autor del presente artículo le conoció estando al frente de la 10ma Dirección del MINFAR. Bajo sus órdenes cumplió misión en la Guinea de Sekoú Touré, como integrante de la tripulación de uno de los helicópteros ejecutivos.

lunes, diciembre 12, 2011

Promesas tempranas de Fidel Castro

16 de febrero de 1959.- “Tengo la seguridad de que en el curso de breves años elevaremos el estándar de vida del cubano por encima del de Estados Unidos y del de Rusia”.
Nota: Hoy conocemos que el estándar vida del pueblo cubano, en 1959, era incomparablemente superior al estándar de vida de los pueblos de la URSS.

15 de marzo de 1959.- “Además, estamos ya estudiando y preparando los proyectos para desecar la Ciénaga de Zapata, con una capacidad de 15 000 caballerías de tierra, y que cuando esté en condiciones de cultivo, va a servir de sustento a decenas de miles de familias cubanas”. Promesa incumplida

7 de junio de 1965.- “Porque hay ahora ya esa conciencia, esa responsabilidad, ese conocimiento, esa organización que ya se ve en todas partes en nuestro país y que, sin duda de ninguna clase, augura éxitos aún mayores, porque de la misma manera que alcanzamos estos 6 millones de toneladas de azúcar sin duda que se alcanzarán los 10 millones en 1970”. Promesa incumplida

7 de junio de 1965.- “Parejamente se desarrollará la industria de la sucroquímica, la utilización del bagazo para hacer pulpa, y con los planes de repoblación forestal que se están haciendo, en el futuro podremos mezclar pulpa de bagazo con pulpa de madera y tendremos otro tremendo renglón de exportaciones. Promesa incumplida

7 de junio de 1965.- No serán los 10 millones de toneladas de azúcar, sino los casi 4 millones de toneladas de miel, porque parejamente se va a desarrollar también la ganadería y utilizaremos la miel como alimentación para el ganado que nos permitirá ser país exportador de carne de res”. Promesa incumplida

  23 de agosto de 1966.- “En 1970 la Isla habrá de tener 5 mil expertos en la industria ganadera y alrededor de 8 millones de vacas y terneras…productoras de leche… Habrá tanta leche que se podrá llenar la bahía de La Habana con leche”. Nota: La bahía de La Habana estuvo rebosante de una capa de petróleo de más de cuatro metros de espesor durante décadas. Lo de la leche, es de risa.

2 de enero de 1968.- “Y ya en el campo de la economía, nuestra agricultura estará considerablemente desarrollada para 1970, y se pondrá el énfasis fundamental del país no solo en las industrias básicas —como cemento, electricidad y otras—, sino que ya la década de 1970 a 1980 será la década de las instalaciones industriales, tanto para elaborar los productos de una agricultura desarrollada como para atender todas las necesidades de una sociedad moderna y en avance”. Nota: esto pasa a ser, de una promesa incumplida, a una mentira descarada.

8 de junio de 1968.- “Cuba, en un breve tiempo se convertirá en un país exportador de petróleo”. Sueño incumplido.

8 de junio de 1968.- “Y si ellos en la Florida han podido desarrollar una gran industria de cítricos en una tierra peor que la nuestra, no hay la menor duda de que nosotros vamos a tener una industria de cítricos superior a la industria de cítricos de la Florida. De eso no hay duda”. Promesa incumplida

26 de julio de 1968.- “Y nosotros tenemos que ir elevando, año por año, el rendimiento de los cañaverales, porque Cuba estaba entre los últimos países de producción de caña por hectárea, aunque en rendimiento de azúcar éramos de los primeros, pero la agricultura atrasada, sin técnica, sin fertilizantes, pues hacía que el promedio de producción por caballería fuese realmente muy bajo”. Nota: Resultó ser todo lo contrario. El rendimiento de los cañaverales fue disminuyendo año tras año. En el rendimiento de azúcar pasamos a ser los últimos. La agricultura en vez de progresar, cada vez fue más atrasada, por mucha técnica y muchos fertilizantes. El promedio de producción, por caballería, cada año fue más bajo.

2 de enero de 1968.- “El azúcar es nuestro principal cultivo y quien quiera cualquier variedad de nuestras mejores variedades de azúcar que la venga a buscar a Cuba. Nuestra ganadería se desarrolla y no tenemos dudas de que será en el curso de pocos años una de las mejores ganaderías del mundo, porque nosotros no tememos competencia de ninguna clase, pero, además, seremos productores importantes de carne para los mercados del mundo, en cantidad y en calidad, y seremos productores importantes de cultivos tropicales, y entre los cítricos nos colocaremos entre los primeros países del mundo, y lo mismo ocurrirá con el café y con el plátano fruta y con la piña. Nota: Gracias a Fidel Castro y sus secuaces, ya el azúcar dejó de ser nuestro principal cultivo. El que pretenda comprar en Cuba una variedad de azúcar, se llevará una gran desilusión. Nuestra ganadería se encuentra en fase de extinción.

Durante el desgobierno de Fidel Castro (y en lo que va de Raúl), Cuba jamás ha producido carne para el mercado mundial. Los cultivos tropicales no pasaron de ser otra de las promesas incumplidas. Del café ni hablar. El plátano Microjet fue el último intento fracasado.
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