miércoles, 30 de noviembre de 2011

Las Penurias de Fidel Castro a bordo del Granma, según el Diario ABC


El día 28 de noviembre del año 2011, el periodista Israel Viana, Licenciado en Historia, ex arqueólogo y ahora periodista del diario ABC, publicó un artículo plagado de incorrecciones, por no decir mentiras, que dejan muy mal parado al "Licenciado" debido a su falta de rigor histórico.
 
La primera incorrección es la fotografía que da inicio al artículo, cuyo pie reza: "Imagen del Fidel Castro y el "Che" Guevara poco antes de embarcar en el Granma camino de Cuba". Ambos personajes, de barba crecida y estrellas de Comandante, demuestran que es una fotografía posterior al 1 de enero de 1959 y no una foto tomada antes de la partida.

En el segundo párrafo del artículo le faltan 7 expedicionarios. No fueron 72, como dice el Sr. Viana. La cifra oficial serían 82 hombres. No entiendo por qué el Sr. Viana tilda de desaliñados a unos hombres que solamente habían sufrido una semana de vicisitudes a bordo del ahora famoso Yate. El desaliño vendría después.

No es necesario denigrar a unos hombres que se aprestaban a luchar por un ideal. Un historiador debe mantener el rigor histórico. En el cuarto párrafo se refiere a Fidel Castro como "el mayor de los Castro". Si de rigor se trata debe aclararse que Fidel no es el mayor de los hermanos. Ramón es mucho mayor.
Alberto Bayo



Alberto Bayo no era compañero de Fidel Castro: Nacido en Cuba y educado en Estados Unidos, en su juventud Bayo ingresó en la Aviación Militar Española, estrenándose como piloto en 1916. Expulsado de la Aviación por un duelo, pasó forzoso en 1924 a la Legión Española, participando en la Guerra de Marruecos durante dos años al mando de una compañía. Herido de gravedad en la ingle en 1925, está un año recuperándose. En 1926 solicita volver a África, luchando en fuertes combates hasta 1927. Reingresado en las fuerzas aéreas durante la República, estuvo destinado en puestos burocráticos y no fue ascendido. Durante esta época se afilia a la UMRA (Unión Militar Republicana Antifascista).
Al producirse el golpe de Estado que dio inicio a la Guerra Civil Española tenía aún el grado de capitán de aviación e infantería, con destino en el aeródromo militar de El Prat de Llobregat (Barcelona).
Permaneció leal a la República y fue el encargado de dirigir la ocupación de Ibiza y Formentera (8-9 de agosto) y el Desembarco de Mallorca (en poder de los sublevados) el 16 de agosto de 1936.
A pesar de la ventaja inicial, los republicanos tuvieron que replegarse y abandonar su cabeza de puente el 4 de septiembre. Bayo fue cuestionado por la derrota resultando absuelto. Se unirá entonces a la columna de López Tienda o "Libertad", que sale de Barcelona el 9 ó 10 septiembre de 1936 hacia el Tajo.
Designado como 2º jefe del Estado Mayor del V Cuerpo de Ejército para la Batalla de Brunete, Modesto, jefe de dicha unidad, se opuso a ello, siendo relevado. Fue ascendido sucesivamente a comandante y a teniente coronel. Iba a ser encargado de preparar una columna guerrillera, pero finalmente no se optó por el proyecto y pasó la mayor parte de la contienda en el Ministerio de la Guerra como agregado militar.
Tras finalizar el conflicto en 1939 se exilió en México y fue profesor de la escuela de aviación de Guadalajara.

En el país mexicano fue uno de los instructores militares de los guerrilleros cubanos del Movimiento 26 de Julio, encabezados por Fidel Castro. Se unió a los guerrilleros como asesor y participaría discretamente en la Revolución Cubana. Murió el 4 de agosto de 1967 con el grado de general del Ejército cubano pero con las insignias de la aviación de la Segunda República Española.

Granma no es la abreviación de la palabra inglesa grandmother. Es la contracción de esa palabra, cuyo significado es "abuelita". Hoy en día es el nombre del Órgano Oficial (medio de prensa escrita) del Comité Central del "Partido" de los hermanos Raúl y Fidel Castro Ruz.

                           Granma
Para la travesía se necesitaba una embarcación que soportara toda la carga que se necesitaba trasladar a la isla por lo que se le dio la orden al mexicano Antonio del Conde de comprar un navío. Antonio conservo consigo una copia de la escritura de compra y venta original de la embarcación, según datos, el yate fue construido en 1943, hecho de madera, con una sola cubierta, sin mástil, proa inclinada y popa recta.
La embarcación tenía como nombre original Granma, matriculado en el Puerto de Tuxpan, con el objetivo de realizar navegación de altura y emplearse como tráfico de recreo o viajes para pasar fines se semanas en el mar. Su señal directiva era X.C.G.E , el casco estaba construido de madera, su eslora de 13.25 metros, una manga de 4.76 metros, un puntal de 2.40 metros, tonelaje bruto de 54.88, tonelaje neto de 39.23, dos motores marca Gray GM y una potencia 225 c/c.
Cuando se produce la compra del mismo el propietario era Schuylkill Products Company Inc, la empresa que lo vendió declaró que desde el 10 de octubre de 1956 quedó clara la venta a Antonio del Conde por 50 000 pesos mexicanos.
Esta empresa tuvo interés en que quedara explicito que ella no tenia ninguna responsabilidad con el posterior uso del yate Granma. Tal vez pudiese estar claro del objetivo final del yate.
La escritura se hace legal el 30 de mayo de 1957, es decir, cuando ya los jóvenes cubanos expedicionarios se encontraban en las montañas de la Sierra Maestra, combatiendo por la libertad de Cuba.
Se puede apreciar que la embarcación fue adquirida un mes y medio antes de salir del puerto de Tuxpan, es por esta razón que los vendedores exponen que desde que Antonio tomó posesión del mismo la ha usado y aprovechado a su entera satisfacción y por su exclusiva cuenta y riesgo, sin ninguna responsabilidad para la compañía vendedora.

En el quinto párrafo se refiere al plan: Según el Sr. Viana, "El plan era provechar la huelga general que los grupos opositores a Batista desatarían en La Habana y extenderían a toda la isla unos días más tarde, pero poco después de zarpar se dieron cuenta de que no llegarían a tiempo".

Sr. Viana, el plan consistía en una serie de ataques a diferentes cuarteles y unidades de policía en la provincia de Oriente (en particular la ciudad de Santiago de Cuba), que sirvieran para causar confusión en los cuerpos armados de la dictadura. En el argot militar a eso se le llama "actos diversionistas".

En La Habana y las otras seis provincias que constituían, en aquella altura La República de Cuba poco o nada sucedió el 30 de noviembre de 1956.

Los expedicionarios no llegaron a tiempo debido a varios factores como pudieron ser, mal tiempo en la ruta, que les obligó a disminuir la velocidad de la marcha. Un hombre cayó al agua, de noche, y era precisamente el único que tenía algún conocimiento de marinería. Por esa causa perdieron varias horas, hasta que lograron rescatarlo.
Es verdad que el yate hacía agua, pero no se debía a una vía como supusieron.
Dos días después de estar achicando, descubrieron que el agua procedía de un servicio sanitario que se salía a chorros.

Salieron, llegaron y triunfaron.
Desgraciadamente, los hermanos Castro y parte de aquellos expedicionarios, se apropiaron de una revolución para instaurar en Cuba una dictadura totalitaria y neofeudal de corte estalinista que hace más de 50 años mantiene al pueblo cubano en afrentas y oprobios sumido.

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Las palabras de Eliécer Ávila y los hechos de Fidel Castro. Año 2008

Si mis palabras para Cubadebate y Telesur causaron mala impresión, entonces me disculpo. Mi pensamiento permanece invariable, y si algo ha propiciado aquel encuentro, son más interrogantes a partir de la búsqueda de información. Me llamó Ledian, dirigente profesional de la UJC en la UCI, diciéndome: "La prensa internacional está usando tu nombre para ridiculizar al país a partir de la manipulación de la intervención de Alarcón, y nosotros necesitamos que tú dejes lo que estás haciendo y salgas para acá de inmediato". "Te prohíbo como militante hablar con alguien del tema, ve para la casa y no salgas de allí". Entonces le contesté que si era una situación tan delicada para el país, que enviaran un helicóptero, que iría con gusto a decir la verdad donde fuera necesario.


Eliecer Avila


Según me dijeron César y Nely, ellos vinieron en avión hasta Holguín. César es el presidente de la FEU en la UCI, y Nely, la dirigente de la UJC que a nivel nacional atendía los Institutos Politécnicos de Informática. Amablemente, me explicaron la situación, mostrándome algunos artículos de los publicados por los medios internacionales.

Nely, el chofer y yo viajamos hasta Ciego de Ávila en un carro de la filial de la UCI en esa provincia, donde aguardamos por el de la Universidad, que por dificultades mecánicas llegó al anochecer; después de comida y de recuperarse el chofer, proseguimos hacia La Habana. Cerca de las dos de la madrugada llegamos a la UCI y fui para el apartamento hasta la mañana siguiente, cuando me llamaron del rectorado. Inicialmente, para la oficina de la profesora Alicia, secretaria del PCC en la UCI, donde los tres estudiantes y el profesor que intervenimos en la reunión con Alarcón nos reunimos con algunos compañeros de la dirección de la Universidad, del PCC, la UJC y la FEU.
Allí se recibía lo que estaban publicando los medios sobre este suceso; luego, un integrante del Consejo de Estado que atiende el proyecto de la UCI dijo que llegaría un equipo de Cubadebate para entrevistarnos, después Telesur hizo el reportaje, fue lo que todo el mundo vio. La agenda era del compañero que tenía al lado. Sólo anoté en ella puntos de referencia y, concluida mi intervención, se la devolví.
Según me dijo, un oficial de la Seguridad del Estado se la había pedido, pero no se la había devuelto. Desde que comencé a hablar me percaté de la existencia de dos polos opuestos: los muchachos contentos, listos para apoyarme, pero todo lo contrario ocurría con quienes presidían la reunión, tanto los visitantes como los del consejo universitario. Se veían turbados, serios, algunos molestos. Creo que en el caso de la Universidad estaban apenados, porque la reunión se les había escapado de las manos.

Al retirarse Alarcón, los muchachos me felicitaron, algunos empleando cubanismos fuertes; esas expresiones solidarias fueron reiteradas por mis compañeros, no así por los dirigentes, de quienes no recibí opiniones, sino sólo miradas, algunas poco amistosas. Me preocupó cuando alguien me dijo: "Anda muy fino porque un dirigente del PCC habló de abrirte un expediente".

Desde pionero, es la primera vez que quedo fuera de la vida política de mi escuela. Ya no cuentan conmigo para ayudar en la organización de eventos de la FEU ni de la UJC. Según la alta dirección, "no se te debe dar más protagonismo". "Hay gente que no te entiende y eso puede hacerte daño", alegan. Ya no formo parte del comité primario de la UJC. Me informaron que éste había sido reestructurado y que mi responsabilidad ya no era necesaria. Honestamente, creo que querían salir de mí.
Por suerte, cuando en diferentes espacios han tratado de introducir criterios desfavorables a mi persona, siempre han sido rechazados por los estudiantes, incluso, por otros profesores, fundamentalmente jóvenes con ideas coincidentes con las de este ingenuo que expresó sus criterios en el lugar equivocado.

Respeto la opinión de Alarcón y la de cualquier otro ciudadano. Muchos me han dicho que no dijo nada en concreto. A mí no me parece así, sólo que él ve las cosas desde otra perspectiva. Yo no tengo la oportunidad que él tiene de acceder a muchísima información de primera mano, contar con asesores o reunirme con los más entendidos. Pero él y muchos otros no tienen la oportunidad que yo tengo de estar diariamente en la calle, con la gente; así es que es discutible el hecho de quién está más actualizado.

En mi opinión, observar con atención la vida cotidiana, es la mejor escuela política. De cualquier forma respeto sus argumentos y jamás permitiría que alguien pretendiera usarme para ridiculizarlo, ni a él ni a nadie.
Los cuatro que intervinimos aquel día le escribimos, por si se había sentido mal. Si la dirección de la UCI le hizo llegar nuestras cartas, vería que en mi caso lo invitaba a proseguir el debate revolucionario, con más tiempo, y sin publicidad alguna.

Es cierto lo de los monólogos. Eso trae consigo que la gente no se sienta interesada por las ideas que sólo son informadas, o en el mejor de los casos explicadas.
Creo que se impone el debate, que cada cual sienta que aporta a la construcción de la realidad.

En todas las universidades existen y son conocidos los estudiantes decididos, emprendedores, realistas; constituyen verdaderos líderes de pensamiento y acción, pero casi nunca resultan electos para ir a los congresos, no porque sus compañeros no los quieran, sino porque se busca y se encuentra la manera de que queden fuera de las boletas, que se confeccionan sólo con la aprobación de diferentes "factores" a los que debes agradar.
Pero hace muchos años que los espacios en que un grupo de jóvenes debían intercambiar criterios, en presencia de un dirigente de primer nivel, se han convertido en lugares más formales que reales.
Las consignas conocidas de antemano y las frases hechas son ejemplo de que en esos congresos no están todos los que debían estar.
Conociendo esto, las oportunidades que la vida le pone a uno delante hay que aprovecharlas.

En el VII Congreso de la Federación de Estudiantes Universitarios, un alto dirigente de ella dijo que la FEU debe convertirse cada día más en una FEU del pueblo.
Creo que debió decir que la FEU debía volver a ser de pueblo, porque desde su creación lo fue, y el pueblo siempre vio en ella la esperanza, la vanguardia, la revolución en su expresión más viva.
Así que si alguien pretendió robársela al pueblo en algún momento, es tiempo de devolverla.

Hay que empezar poniéndose la camisa al codo y hundir las manos en la masa para levantarla con la levadura de nuestro sudor, como decía Martí.

Mi papá, cuando me enseñaba a manejar el tractor, me decía que mover el timón, acelerar o frenar puede hacerlo cualquiera, pero dominar el arte de manejar es mucho más complejo y bello.
Y en la política suele ocurrir como en la carretera: a menudo los que manejan un camión grande se creen dueños de la vía, no respetan el derecho ajeno, porque saben que si se meten con ellos, el que lo haga saldrá muy mal parado.
Y algo así, como con algunos choferes de grandes camiones, ocurre con algunos políticos.

En cuanto a vocación política, siento inclinación por aquella que está al servicio del pueblo y ningún aprecio por la que hace del pueblo su servidor. En mi opinión, un presidente, un ministro o cualquier otro dirigente, debe ser un ciudadano más a los efectos legales y reales.
Pero en Cuba favorecemos el endiosamiento de los máximos dirigentes, de manera que con el tiempo sólo es verdad lo que sale de sus bocas, haciendo que sus ideas, a veces erróneas, se ejecuten sin ser sometidas a ningún análisis práctico y menos crítico.

En las altas esferas del gobierno tenemos hombres que nunca han vivido un solo día como ciudadanos cubanos de a pie; nunca han vivido la experiencia reveladora de hacer una prolongada cola para comprar un picadillo de soya, a veces maloliente, ni han viajado durante horas en uno de esos camiones que usted menciona; tampoco se han acostado con hambre, en fin, la lista de las cosas que no conocen o que no constituyen problemas en sus vidas es infinita.
Algunos de ellos se sacrificaron unos años, otros unos meses, otros nunca; pero el tiempo que han vivido en condiciones completamente diferentes a las del pueblo es infinitamente mayor.
Quizás eso los ha alejado de nuestra realidad, quizás por eso saben tanto del panorama internacional y de los conflictos mundiales. Están mucho más cerca de eso que de la realidad cubana.

La pobreza y el hambre sí existen aquí, y el que diga que no, que venga conmigo. Cámara en mano lo invito a visitar algunos lugares, algunas familias; son barrios, territorios, que lógicamente nunca serán visitados por esos dirigentes que usted menciona; a ellos no les gusta ver cosas desagradables, ellos necesitan salud para sus ojos.

Deben sentirse muy seguros los ciudadanos de los países latinoamericanos y del resto del mundo al conocer del desvelo de los dirigentes cubanos por solucionar sus problemas. Quizás, tendremos los cubanos que esperar que los dirigentes de esos países comiencen a preocuparse por los nuestros.

Hace unos días llevé a mi hermanita a la consulta de ortopedia del hospital municipal, es doloroso ver en las condiciones que esos médicos trabajan allí; en locales sin puertas, con filtraciones que han puesto verdes las paredes por los hongos, con el falso techo podrido, al descubierto las tuberías sanitarias, de las que no sólo sale mal olor.
Y si por necesidad se sienta en una sala de espera para que lo atienda uno de los escasos especialistas que quedan allí, y comienza a intercalar sus problemas con los de la gente que lo rodea, sale convencido de que en Cuba hay que hacer casi tanto como en cualquiera de los países que los medios muestran con una visión crítica, estableciendo cientos de comparaciones para demostrar que vivimos mucho mejor que ellos.
Y no es que esté en contra de la solidaridad, pero jamás al costo de desatender a los nuestros.

Cuando un cubano se va del país, trabaja catorce, dieciséis horas, y en más de un trabajo; eso demuestra que no es como muchos piensan: los cubanos ni somos vagos ni nos gusta ser mantenidos, sólo que no tiene sentido trabajar a cambio del derecho a la atención médica y los estudios; fíjese que digo atención médica y no salud, que es un término muy abarcador.
Me gustaría que alguien me explicara por qué si contamos con tantos programas para preservar la salud, nuestro pueblo, y sobre todo las personas de mayor edad, están tan deterioradas física y mentalmente.
Sólo hay que ir a un hospital o a un policlínico por la mañana para verlos abarrotados de gente, no están rosaditos ni mucho menos, sino arrugados, mal vestidos, muchos sin sus dientes, con la mirada triste, como si las ganas de seguir adelante en la vida se les hubiera agotado.
En otras instalaciones de salud están de moda los "regalos"; es aborrecible, un grupo de personas con más posibilidades pasan por delante de los que no las tienen, con refrescos, alimentos y dólares para médicos y demás personas implicadas para acceder a mejores atenciones.
Y después hay quien dice que no es cierto que el hombre piensa como vive.

Y se le pide al pueblo y a veces se le exige apoyar el voto unido, obviar las carencias materiales y espirituales para apoyar la elección incondicional de un grupo de representantes que no pinta nada.
El voto unido no tendrían que explicarlo tanto, pedirlo tanto, imponerlo tanto, sino ganarlo, y lo habrían ganado una vez que sean visibles y reales sus esfuerzos.

En Cuba, por razones culturales, de control o de idiosincrasia, nos pasa como a la rana en el recipiente de agua caliente, pero cuidado, que todo tiene un límite.

El problema que hoy tenemos con los dirigentes sobrepasa el ingenuo tema de la ceguera total; es de voluntad, de compromiso; tal parece que no quieren cambiar la realidad, como si así conviniera más, porque a fin de cuentas tienen el control de todo y de todos.
Administran nuestra felicidad, nuestra riqueza, toman todas las decisiones por nosotros, y una vez que alguien se acostumbra a eso, trata de mantenerse en el poder a costa de mentir, de la hipocresía, de la adulonería.

El Che dijo que el dirigente es la columna vertebral de la revolución, y yo creo en eso: cada institución se parece a sus jefes.
Dado el grado actual de desorden e indisciplina, dado esta inmensa farsa, esta mentira que estamos viviendo, esta exageración en bien de todas las cosas, no me puedo dar el lujo de decir que confío en los dirigentes.
Están mintiendo, claro que no son todos, pero el número de hipócritas es infinitamente mayor.

Raúl ha insistido en la necesidad de redoblar los esfuerzos.
En la Asamblea Nacional del Poder Popular, el ministro de la Construcción hacía un llamamiento a redoblar los esfuerzos en el control de los recursos y en la calidad de las obras.
Yo quisiera contar en cuántas oportunidades al año, en cada reunión, se dice la misma cosa.
La palabra redoblar está de moda hace tiempo, pero no es más que eso, una palabra que se dice bonita pero que se ejerce muy poco.

En la prensa están saliendo reportajes y comentarios críticos, pero me gustaría que comenzaran a llamarse algunas cosas por su nombre, que son evidentes para todo el mundo, excepto para los medios, y me refiero a la extrema corrupción que abarca todas las esferas del país, y el estado crítico de su infraestructura, que va desde el mal estado de las calles y carreteras, hasta las instalaciones de salud y educación.

En mi modesta opinión, el enfoque que los representantes del pueblo le dan a este asunto no es el correcto. No se trata la raíz del asunto, que son las constantes y crecientes necesidades de la gente, sumadas a la imposibilidad de adquirir los recursos.

El mercado negro ya es casi blanco; gracias a él se sostienen no pocas familias y abarca la vida cotidiana; resulta raro lo que se adquiere de forma legítima.
Quisiera que alguien me dijera qué obrero asalariado puede acometer no ya la construcción de su casa, sino incluso la más pequeña reparación, empleando materiales a los precios que se ofertan en divisas.
Esa es la causa fundamental por la que ocurren tantos desastres al paso de un huracán. En la mayoría de los inmuebles destruidos, viven varios trabajadores, que en muchos años no han podido construir ni siquiera una porción segura de sus casas.

En cualquier país del mundo, por mil veces menos que esto, ya la cosa se hubiera puesto realmente fea y la gente no hubiera trabajado un día más a cambio de una moneda que no sirve para casi nada; ni para vestirse, construir, adquirir electrodomésticos, alimentarse, ya es difícil decir para qué sirve.
Pero a muchos sus títulos no les sirven de nada y puede vérseles ganándose la vida en tareas muy alejadas de sus profesiones.

Cuba es uno de los países mejor situados en el mundo en proporción de profesionales por habitante, lo que induce a preguntarnos:
¿Por qué, si contamos con recursos humanos tan calificados, no somos más desarrollados?
¿Por qué no producimos casi nada?

En nuestra televisión vemos documentales donde se muestran los adelantos tecnológicos de China, Japón, Norteamérica…
La economía de un país no se mide por las cuentas que maneje su gobierno ni su banco central, incluso, ni por su presupuesto nacional.
La economía de un país es la suma de la economía de cada uno de sus ciudadanos y de las familias que lo componen.
Y un ciudadano o varios asociados debían tener el derecho y, sobre todo, las posibilidades reales, de estudiar, investigar, producir y comercializar; incluso importando y exportando.
Debían tener la posibilidad de adquirir tecnología y realizar intercambios de experiencias con otros productores del mundo.
Sin embargo, nosotros no permitimos nada de eso.

Trataré de aportar un ejemplo para que se entienda el atraso que genera nuestra filosofía: en el sector de la agricultura, las cooperativas que yo conozco y los campesinos de mi pueblo, practican una agricultura del feudalismo, incluso más primitiva: consiste en abrir el hueco y echar la semilla.
Existen tentativas de desarrollar las técnicas agrícolas, pero no se materializan en los mercados y mucho menos en el bolsillo del consumidor. Aquí tenemos cuatro vacas flacas y prohibimos a los criadores el sacrificio de ganado; en otros países del continente no prohíben a los productores la matanza y cuentan con varias cabezas por habitante.

Según nuestro Héroe Nacional, el gobierno, en el mejor de los casos, es un mal necesario. Creo en Martí: el gobierno debía dedicarse a los asuntos de interés nacional.
En el caso de la economía, no podemos esperar que una persona pensando en La Habana pueda solucionar los problemas de cada territorio del país; incluso, es absurdo pensar que alguien pueda hacerlo desde la provincia o el municipio.
Cada persona debe decidir qué actividad económica debe realizar, acorde con sus posibilidades y su vocación.

Les diría que a cada generación le toca jugar un papel decisivo en la Historia de su patria, y es la nuestra la única que no ha tenido aún sus propios logros, salvo alguna que otra tareíta que nos han asignado.
Honraría a una generación cambiar la realidad que vive eliminando los problemas que enfrenta el pueblo.

En la década del cincuenta, la misma generación que hoy sigue haciendo las cosas, enfrentó y derrotó la dictadura y rescató la soberanía nacional. A la nuestra le corresponde identificar los males que hoy nos afectan y enfrentarlos con valentía y decisión, trabajando duro para desarrollar el país, sin descuidar preservar nuestros valores esenciales. Sobre todo los exhortaría a no abandonar el suelo que los vio nacer; si nosotros no pensamos cómo resolver con nuestro trabajo los problemas de nuestro país, ¿quién lo hará entonces?

Cualquier solución debe edificarse sobre la base de lo logrado, y es imperdonable que por la actuación irresponsable de algunos, el pueblo pierda la confianza en sus jóvenes, a los que exhorto a respetar el derecho individual de cada cual, y a luchar con sencillez, pero con firmeza, para hacer realidad sus sueños, que no deben estar desligados de los sueños de su pueblo ni de los del mundo.

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jueves, 17 de noviembre de 2011

La razon por la cual no hay trabajo


Son muchas razones, pero la única y de la cual derivan el resto, se llama “precio del barril de petróleo”.
Muchos españoles consideran que la edad se ha convertido en un condicionante para encontrar trabajo.
Es verdad y tiene explicación, pero no es la respuesta de la pregunta. Lléndose por las ramas, muchos españoles consideran que los profesionales comprendidos en edades entre los 18 y 25 años, son los más favorecidos a la hora de encontrar trabajo.
Es verdad y tiene explicación, pero no es la respuesta a la pregunta.

Siendo así podemos afirmar, sin muchos sondeos de opinión o encuestas que dicen, que mientras más edad tenga el candidato, peor se las verá para encontrar trabajo.
Es verdad y tiene explicación, pero no es la respuesta a la pregunta.

Dicen que por sexos no hay diferencia, aunque cualquiera pudiera poner en duda semejante afirmación, que tiene explicación y no es la respuesta a la pregunta.

La instrucción o formación de la persona también es un condicionante para el empleo al que se aspire. Es verdad y tiene explicación, pero no es la respuesta a la pregunta.

Regresemos al “precio del barril de petróleo”.
En 1998 el precio oscilaba alrrededor de los 7 dólares.
Subió, como la espuma de “una caña”, año tras año, hasta que en 2008 casi alcanzó la cifra de 150 dólares.
¿Cual es el efecto directo de los combustibles, sobre el nivel de vida de la población?

Empecemos por decir que todos los medios de transporte se mueven mediante combustible. Continuemos por decir que la mayor parte de la energía que consumimos diariamente se produce mediante combustible.
Si hasta este momento estuviéramos de acuerdo, podríamos afrimar que si el precio del petróleo aumenta, aumentarán el precio del transporte y de la energía eléctrica.
Si el precio del transporte y la energía aumentan, también aumentarán la transportación de las materias primas, como pudieran ser harina, agua, gas. En fin todas y en todas sus formas.

Si el precio del barril de petróleo ha aumentado de 7 a 100 en tan solo una década, es muy fácil entender que el nivel de vida que había alcanzado la sociedad europea hasta 1998, haya disminuído proporcionalmente diez años después. Esto se traduce en que las empresas han tenido que aumentar los precios de sus productos en la misma proporción.
La única condicionante es que no pueden aumentar de igual forma los salarios y por tanto el poder adquisitivo de las personas disminuye en igual proporción.

Es así como se produce el efecto despido.
Los productos de las empresas, debido al estancamiento del poder adquisitivo de las personas, dejan de tener salida en el mercado. De manera que las empresas se ven en la obligación de despedir a los trabajadores menos necesarios. De esta forma garantizan continuar la producción y mantener los precios.
Pero el asunto va de mal en peor. Muchas empresas van a la quiebra y los obreros al paro.
¿Y los gobernantes qué?

Los gobernantes se han dedicado, hasta ahora, a paliar la situación con medidas que lo único que proporcionan es más paro, puesto que agravan la situación de los trabajadores.
Subvencionar a los bancos y a las casas financieras, sale del sudor de la frente de cada trabajador. Estas medidas hacen que el poder adquisitivo sea aun menor y afecte de manera dramática a los menos pudientes. Lo peor es que las medidas que han tomado los gobernantes en los últimos tres años, no sirven para resolver la situación. Por el contrario, la agrava. Ningun país desarrollado, con los niveles de consumo de energía y transporte dependientes del petróleo, como sucede en la actualidad, puede mantener el nivel de vida alcanzado en 1998.

Si el precio del barril de petróleo se mantuviera cerca de los 100 dólares, el retroceso del nivel de vida sería inversamente proporcional. Europa retrocedería al nivel de vida de la década de los años 60.

Aun hay más: Las políticas socialistas aplicadas en toda Europa. Me refiero a la seguridad social. Ha sido y es la causante del efecto llamada a la inmigración.
Los trabajadores europeos, amparados por la seguridad social y el trabajo en negro, desechan los empleos más desagradables y menos lucrativos, que tienen que ser realizados por alguien; quiéranlo o no.
Trabajar en negro es burlar los impuestos.
Los impuestos garantizan la seguridad social.
Mientras más trabajo en negro, menos seguridad social.

Es verdaderamente incomprensible que en España existan más de 4 millones de parados y no haya ocurrido una explosión popular.
La respuesta radica en la seguridad socal y el trabajo en negro. Pero como decíamos anteriormente, si no se pagan los impuestos cada día el fondo de la seguridad social disminuye y llegará un momento en que el gobierno no tenga fondos para garantizar semejante disparate.

En fin, debemos pedir a nuestros gobernantes que dejen ya de referirse a los mercados como al mounstro de la película (que aun nadie ha visto) y dediquen su tiempo a procurar vías para que, el verdadero monstruo, el precio del barril de petróleo (cuyas garras son los especuladores de la OPEP) no nos asesine.

Todavía estamos a tiempo