sábado, 20 de agosto de 2011

Totalitarismo en Cuba: la farsa continúa

“Rebelión contra las oligarquías y contra dogmas revolucionarios”.
De esta forma sintetizaba Ernesto Guevara de la Serna, lo ocurrido en Cuba el 26 de julio de 1953.


Definición de la palabra oligarquía según el diccionario de la Real Academia de la lengua española:

1. f. Gobierno de pocos.

2. f. Forma de gobierno en la cual el poder supremo es ejercido por un reducido grupo de personas que pertenecen a una misma clase social.

3. f. Conjunto de algunos poderosos negociantes que se aúnan para que todos los negocios dependan de su arbitrio.
Se imponen unas preguntas:

¿Es, o no es cierto, que desde 1959 gobierna en Cuba un mismo reducido grupo de personas que ejercen el poder supremo?
¿Es, o no es cierto, que estas personas pertenecen a una misma clase social de funcionarios intelectualoides?
¿Es, o no es cierto, que a partir de principios de la década de los años 90 esta clase social de funcionarios intelectualoides se han transformado en poderosos negociantes que se aúnan para que todos los negocios del país dependan de su arbitrio?

Esta farsa es la que ha marcado el discurso de los principales funcionarios del régimen durante más de 50 años.
Es esta farsa la que guía los presuntos cambios que, en cámara lenta, se implementan como derivación de un VI Congreso perdido en el tiempo.
El carácter “socialista” y “anti-imperialista” no es otra cosa que un slogan pasado de moda.

Las críticas, por parte del grupúsculo gobernante, contra la indisciplina social (creada por ellos mismos), la deficiente contabilidad (creada por ellos mismos), el despilfarro de los recursos naturales (creado por ellos mismos) y las actitudes burocráticas generadoras de rutina (auspiciada por ellos mismos), creadores de indolencia, esquematismo, procedimientos abusivos (por absurdos), son la muestra fehaciente del fracaso político y económico del sistema.
 
Eso no lo digo yo. Lo ha dicho José Ramón Machado Ventura en su discurso, durante la conmemoración del 58 aniversario del fracasado asalto al cuartel Moncada.

En lo único que “engarza” lo anteriormente señalado, con la Alianza Bolivariana es en sus intenciones de clonar un sistema fracasado, apoyados por lo más retrógrado de las ideas neo feudales del hemisferio.

Al pueblo jamás le han hablado claro machadito (alias “que bruto eres”)*. Si no están improvisando, ni poniendo parches, es porque ya el grano es tan grande que con eso no basta.

Basta ya de buscar soluciones, que en eso se han pasado 50 años.
Los viejos problemas, son tan viejos como años tienen entre pecho y espalda los que hasta el día de hoy se mantienen en el poder.
Hace mucho tiempo que los pies no los tienen puestos sobre la tierra cubana.
Quisiera poder decir lo mismo de los oídos, pero es que estos se dedican a escuchar detrás de cada puerta del cubano de a pie para intentar atajar cualquier iniciativa que intente despojarlos del poder absoluto que ejercen despiadadamente.
De rectificar nada. De mantenerse en el poder todo.
De eso se trata y punto. Y es en esa insensibilidad y oscurantismo donde se encuentra el arte macabro de realizar lo inimaginable: afianzarse al poder para mantener encadenados a los humildes.

Es por eso, y no por otra cosa, que la prensa extranjera no se hace eco de la frase de Fidel Castro citada por Machado Ventura. A decir verdad solo se habla de reformas y de críticas. No existe ningún compromiso para con el pueblo. La generación que atacó el Cuartel Moncada fenece totalmente fracasada. Los dogmas estalinistas son más fuertes que la voluntad de cambio, si en verdad la tuvieran.

La realidad que representa la casta de funcionarios del régimen dictatorial, totalitario y neo feudal de los hermanos Castro Ruz es solamente el desgano, la apatía, la prohibición velada, el desafecto y la inquina contra aquellos que consideran que ya es tiempo de cambio.

* Hace muchos años, Radio Bemba hizo circular esta descalificación (a José Ramón Machado Ventura) proveniente, nada menos, que de Fidel Castro.