viernes, julio 08, 2011

¿Comienza una revolución contra el totalitarismo neofeudal?




TOTALITARISMO ES LA ABSORCIÓN COMPLETA DE LA SOCIEDAD CIVIL POR EL ESTADO:


EL FASCISMO, EL NAZISMO Y EL COMUNISMO SON REGÍMENES DICTATORIALES TOTALITARIOS


En una parte del “Manifiesto Comunista”, escrito por Karl Marx y su íntimo amigo F. Engels, ambos sostienen que la burguesía desgarró impiadosamente el velo ideológico que impedía que hombres y mujeres percibieran la verdadera naturaleza de sus relaciones sociales…
Analicemos la etimología de la palabra “burguesía”: En la edad media, la aristocracia llamó de burgueses a los miembros de una clase social formada por comerciantes, artesanos y personas que por su quehacer diario no se encontraban sometidas a los señores feudales.
Recordemos que en la edad media ya había sido abolida la esclavitud, pero no totalmente el esclavismo que se podía traducir en “siervo de la gleba”; totalmente dependiente de su amo, el señor feudal.
Los llamados por la aristocracia con el nombre de “burgueses”, eran aquellos que utilizando su inteligencia y capacidades manuales, habían conseguido ser económicamente independientes de los señores feudales.
La palabra burgo (del latín burgus, del germánico burg) designa una ciudad pequeña y amurallada. La palabra ingresó al castellano con el significado de suburbio y arrabal.
Todavía los burgueses eran pobres y llamados “plebeyos” por su condición ajena a la aristocracia. Todavía no soñaban con tomar el poder y mucho menos con revoluciones. Despreciados por la nobleza, estos burgueses eran los herederos de aquellos villanos (los que vivían en villas) a los que se le extrapolaba la categoría de bandidos.

Analicemos de inmediato la ideología de la edad media, o lo que es igual, la ideología en que se basaba el sistema feudal para mantener subyugados a los siervos de la gleba:
- Subordinación política de todo el Orbe Cristiano Romano a la autoridad temporal del Emperador.
- Subordinación moral del todo el Orbe Cristiano Romano a la autoridad espiritual del Obispo de Roma, el Papa.
- La dialéctica permanente entre la autoridad del Emperador y la del Papa.
- El feudalismo; es decir la estratificación socio-económica y la forma política como se organizara en gran parte del Orbe Cristiano Romano.
- Doctrina de guerra medieval.

Analicemos la ideología neofeudalista:
-Subordinación política de todo el sistema de gobierno a la autoridad temporal del dictador.
-Subordinación moral y ética de todo el sistema de gobierno a la autoridad del partido único, dirigido por el dictador.
-El centralismo democrático aplicado en una sola dirección (de arriba hacia abajo), entre el dictador y los funcionarios del gobierno.
-El Totalitarismo; es decir la estratificación socio-económica y la forma política.
-Doctrina del internacionalismo proletario.

Pasemos entonces a analizar el significado del párrafo escrito por Marx y Engels:
Los burgueses (aquellos seres humanos inteligentes y con capacidades manuales; comerciantes, artesanos, los que dominaban un oficio) rompieron las cadenas que los ataban a ser subordinados permanentes y forzosos de reyes, emperadores y sus acólitos barones, condes, marqueses y duques. Rompieron las cadenas que les ataban a la autoridad abusiva del Papa y sus acólitos, obispos, arzobispos y sacerdotes. Pusieron fin a la dialéctica permanente entre aristocracia y clero. Dieron la estocada de gracia al régimen feudal. Dejaron de ser economicamente dependientes de aquellos que les oprimian.

De la forma en que se expresan Karl Marx y Engels, parece como si estuvieran defendiendo la causa de la aristocracia cuando dicen (refiriéndose al capitalismo): “ha ahogado el sagrado éxtasis del fervor religioso, el entusiasmo caballeresco y el sentimentalismo del pequeño burgués en las aguas heladas del cálculo egoísta”.

Pero no, Marx y Engels extrapolan burguesía y capital.

El capital es tan antiguo como el mismo origen del ser humano, mientras que la corriente burguesa es algo nuevo en las relaciones económicas entre los seres humanos, que iría a cambiar las formas y métodos de producción a largo plazo, con todo el desarrollo económico y mejoramiento de las condiciones de vida.

Es imprescindible conocer la diferencia existente entre ambas palabras:
Capital es (en derecho y finanzas) una cantidad de dinero que se presta o se impone, de la cual se distingue el interés cobrado por el préstamo.

En economía es una relación social de producción.

Capitalismo es el orden social que resulta de la libertad económica en la disposición y usufructo de la propiedad privada sobre el capital como herramienta de producción.

Se imponen dos preguntas:
1.- ¿Hubieran preferido Marx y Engels que se mantuviese el sistema feudal, con toda su “carga de veladas ilusiones religiosas y políticas?
2.- ¿Sería mejor que los seres humanos se enfrentaran con sus verdaderas condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas contrarias al estatus impuesto por las monarquías y el clero?

Varias consideraciones son pertinentes en relación a estas palabras.
En primer lugar para expresar la indignación que despierta la extraordinaria incapacidad de los fundadores del materialismo histórico para comparar las profundas consecuencias derivadas del cambio de un sistema feudal a un sistema democrático de libre mercado y los beneficios aportados al ser humano desde aquellos tiempos hasta nuestros días.

El propio Marx revisaría aquella hipótesis en su obra cumbre: “El Capital”. Ya no significaba una corrección en lo concerniente al tránsito histórico del feudalismo a la democracia. Ahora se dedicaba a comparar la explotación del hombre, por el hombre en el seno de una sociedad democrática. Dejaba a un lado (olvidada) la explotación a que eran sometidos los siervos de la gleba.

No es menos cierto que, en un sistema de mercado (amparado por un sistema democrático) la explotación queda oculta y la equidad de la compraventa de trabajo queda disimulada por la falta de equidad.

No obstante, como sistema es mucho mejor que el feudalismo. Ya el ser humano no es obligado, por fuerza, a servir a otro de por vida. Al menos puede escoger a quién servir (trabajar).

Tercero, y principalmente a esto quiero referirme, para decir que si de política se trata, las palabras vertidas en aquel “manifiesto” son de una fuerza profética increíble.

La crisis financiera actual es tan estafadora como los especuladores de los precios del petróleo.

Los cantinflólogos están de plácemes. Mientras los gobernantes de los países industrializados intentan paliar (de forma errada) los efectos causados por el alza indiscriminada e injustificada del precio del barril, ellos (los cantinflólogos) se dedican a decir que, en occidente no existe democracia, sino plutocracia. Claro, para ellos el nivel de vida alcanzado por los países industrializados no viene a cuento.

Intente hacer una comparación entre los más pobres habitantes de cualquier país industrializado, con los más pobres habitantes de un país sub-desarrollado. Luego, échele la culpa al imperialismo. Es lo más fácil.

Para estos cantinflólogos la única solución es un sistema de dictadura totalitaria neo feudal, como remplazo.

Ya andan diciendo por ahí que la actual crisis financiera ha provocado una concientización de las masas populares, acerca de que tanto el sur como el norte son víctimas del sistema democrático de mercado libre.

Pues, en mi humilde opinión, debo decir que si los gobiernos de los países industrializados se equivocan a la hora de paliar los efectos provocados injustificadamente por el alza de los precios del petróleo, intentando colocar sobre las espaldas de sus pueblos la ineficiencia de sus mandatos, la segunda variante sería mucho peor: Intentar, por la fuerza, dominar el mercado del petróleo. Instaurar democracias en los países productores que, por cierto, agobian a sus pueblos con monarquías y dictaduras neo feudales.

No ha sido necesario. La propia economía se ha encargado de poner las cosas en su sitio. Las referidas monarquías y dictaduras tiemblan ante el empuje de sus pueblos, en el norte de África y en todo el Medio Oriente.

Ante esta situación cabe preguntarse por el destino de estas arrogantes y orgullosas petro monarquías y petro dictaduras, causantes de la crisis. Estados obsoletos que oprimen constantemente la sociedad civil al estilo medieval, que pretenden imponer (y hasta cierto punto lo han logrado) sus condiciones.

Los mismos de siempre intentan deslegitimar el concepto mismo de democracia. Pretenden imponer al mundo las oligarquías petroleras y, lo que es peor, una simbiosis entre el mal llamado comunismo (como doctrina) y el extremismo islámico como método.

Es el caso del sicópata llamado Atilio Borón.

En un intento desesperado y confundido, el Sr. Boron no sabe si lo que está ocurriendo en el norte de África y el Medio Oriente son revueltas populares o revoluciones.

El meollo de la cuestión se traduce fácil: Los precios del petróleo, como un boomerang, afecta a todo el planeta. ¿Quienes son los que más sufren? Los más pobres.
Por tanto, señores, dejémonos de tanta bobería y centremos nuestros esfuerzos en señalar a aquellos que verdaderamente están creando el caos mundial.
Eso es precisamente lo que se está gestando en nuestros días.

La democracia no ha dejado de funcionar.

Lo que se ha demostrado, hasta ahora, es que los gobiernos de los países desarrollados no están a la altura de las circunstancias. En lugar de tomar medidas contra aquellos que atacan a sus naciones, gravan a sus pueblos con impuestos.
Con la disminución del nivel de vida (traducido en la elevación de impuestos y demás medidas que paulatinamente han tomado), los gobiernos de los países industrializados se han vuelto contra aquellos que les han elegido. Eso les pasará factura en las urnas; de las cuales saldrán dirigentes más capaces.

Los “confundidos” de siempre proclaman que el capitalismo y la democracia han dejado de funcionar y nos proponen dictaduras y neo feudalismo.
¿Serán estúpidos?
No.
Son mal intencionados.

Para mantener y mejorar el actual nivel de vida, la humanidad necesita imperiosamente democracia y libre mercado. Sin estos dos factores nos sumergiríamos nuevamente en el oscurantismo medieval. Los que más sufrirían serían los países del llamado tercer mundo.

Los pueblos de los países industrializados no se encuentran en rebeldía como opinan los catinflólogos trasnochados. Se encuentran indignados ante la incompetencia de sus dirigentes políticos.
No se pronuncian en contra de la democracia, sino sobre las medidas absurdas que les imponen.

Nada de esto tiene que ver exactamente con lo que sucede en nuestros pueblos de América (del Río Bravo a la Patagonia).

Es necesario aclararle a los catinflólogos y sico-politólogos, que en América ningún país se ha rebelado contra el capital, sino contra el capitalismo absurdo en que las oligarquías nacionales les tenían sumidos.

Las protestas del norte de África y el Medio Oriente han desencadenado una revolución anti totalitaria, necesaria para sobrevivir. Los pobres de la tierra no se resignan a vivir, sometidos a las cadenas que les imponen las monarquías y las dictaduras totalitarias. Los petro-monarcas y los dictadores han interiorizado la situación y toman medidas. Es el caso de Marruecos, por ejemplo.



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