martes, 3 de mayo de 2011

Enrique Ubieta está dispuesto a pelear y morir por los pueblos árabes


Hace ya muchos años que Fidel Castro y su hermano Raúl preparaban a sus tropas para matar. Matar en aras de un extraño "internacionalismo proletario". Matar para implantar un sistema neo feudal. Matar para proteger los intereses mercantiles (venta de armamentos) de la extinta Unión Soviética.

Ya no tienen ese subsidiado poder, pero aun existen algunos que como el gorila presidente Chávez, que intentan infructuosamente (menos mal) ayudar al payaso beduino libio. No debemos olvidar a aquellos que no se han pronunciado, o que se pronuncian poco en defensa de la autocracia Libia. Ellos son los gobiernos de Bolivia, Ecuador y Nicaragua


Pero, el mundo de los cínicos, de los que edulcoraban mentiras y mataban en aras de implantar el neo feudalismo no ha concluido. Solo ha cambiado de máscara.
Ya no existe aquel engendro que apoyaba a cualquier insurgente que estuviera dispuesto a asumir sus preceptos de coexistencia pacífica, mientras prendía fuegos por doquier.

Ha llegado el momento de acabar con lo que resta de las monarquías absolutistas; llámense como se llamen, o dictaduras totalitarias.

Los sultanes y emires, en fin, todos los opresores tiemblan de miedo frente a hombres y mujeres que se enfrentan pacíficamente a la represión más despiadada, sin miedo a la muerte.

Nadie bendice la guerra, pero es mejor morir luchando, que morir de hambre, en tanto algunos pocos viven en la opulencia.

No se trata de que los países industrializados pretendan liberar a ningún pueblo. Se trata de que los regímenes imperantes, en esas naciones, están matando a mansalva. Y lo hacen indolentemente, ante el menor reclamo de justicia y libertad.

Sería un crimen no solidarizarse con los pueblos que se enfrentan, en desigual confrontación, con sátrapas que les masacran, muchas veces con las armas adquiridas en los tiempos de la URSS.

No se trata de implantar la democracia. Se trata simplemente de hambre.

Los totalitaristas están tan enfermos de miedo, que no se les ocurre otra forma de defenderse, que la de culpar a los medios de información internacionales. La ceguera es tan grande como su desconocimiento del mundo en que vivimos.

Los que se encuentran transmitiendo los medios, no son otra cosa que los reportajes de video aficionados, mostrando al mundo, internet mediante, la crueldad con que masacran a las manifestaciones pacíficas.

Tanto que se han llenado la boca diciendo que defienden a los pueblos oprimidos y ahora le llaman mercenarios a esos mismos pueblos, que claman libertad.

Por qué el sistema totalitario de los hermanos Castro Ruz y de Corea del Norte no pueden correr la misma suerte?

Precisamente, porque son sistemas diseñados para que esto no ocurra. Las petro-monarquías y las dictaduras, en el mundo árabe, coquetean con la democracia, intentando mantener un equilibrio. Este equilibrio no les permite tener controlada la independencia económica de sus ciudadanos, como es el caso de Corea y Cuba.

Los pueblos que dependen, para todo, de aquellos que dicen ser sus gobernantes, son como toros castrados que solo sirven como cabestros luego de una prolongada enseñanza (algunos le llaman adoctrinamiento).

Que se puede hacer con un des-gobierno que le impone al pueblo, como héroes, a un atajo de chivatos al mejor estilo de los 33/33?

Que se puede hacer con un des-gobierno que manipula la poca información que recibe el pueblo, convirtiendo en héroes a cinco falsificadores convictos, cómplices del asesinato de cuatro pilotos en aguas internacionales?

Como es posible que alguien, que se dice periodista, sea capaz de decir que el pueblo cubano siente admiración y orgullo por los agentes de la seguridad del estado?

El pueblo de Cuba no actúa por convicción. No acude a las manifestaciones por convicción, sino por compulsión. Aquel que no acuda a votar en las amañadas elecciones, aquel que no se presente al paseo por la plaza el primero de mayo, quedará señalado por el CDR o por el sindicato, como persona potencialmente desafecta. De ahí al ostracismo (en el mejor de los casos) no hay más que un paso.

Enrique Ubieta considera que, si se convocara al pueblo cubano para combatir en defensa de los pueblos árabes, se enrolarían millones. Lo que no dice Ubieta es que los convocarían para defender, no a los pueblos, sino a los sátrapas que les oprimen. Para defender a Gadaffi, y al Asad sirio.

No es lo mismo, Sr. Ubieta, "defender" la independencia de Angola, contra el "racista invasor", que defender decenas de años de dictadura en el poder.

Le recuerdo que bajo el lema citado en el párrafo anterior, acudieron los cubanos a la RPA. Décadas antes habían acudido a defender la República española contra un general golpista y fascista. El pueblo cubano es altruista por naturaleza. El régimen de los hermanos dictadores utiliza todos los subterfugios, a su alcance, para manipularlo a su antojo y conveniencia.

Es por eso y no por otra cosa, que el Sr. Enrique Ubieta se siente indignado como cualquiera de los hijos del Gadaffi, como cualquier súbdito de una dictadura hereditaria, sea de la parte del mundo que ésta sea.

Solidaridad con el pueblo Libio! Luchemos todos por el derrocamiento del régimen dictatorial, totalitario y neo feudal en Libia, Siria y Cuba. Que desaparezcan de la faz de la tierra las dictaduras totalitarias de Gadaffi, Assad y Fidel Castro.



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