sábado, 29 de enero de 2011

Cuba, el cuentapropismo y los precios


Muchos cubanos se encuentran preocupados debido a la eliminación de los "subsidios" y la "asistencia social". Consideran que el alza indiscriminada de los precios, que pudieran decidir los trabajadores por cuenta propia, agravaría las penurias de la población.

En algunos sectores ya han aumentado en un 300% el precio de las ofertas. En el transporte, en los artículos de aseo personal, en la tarifa eléctrica. Es verdaderamente preocupante. Y, préstese atención: No son los cuentapropistas los que aumentan los precios. El desgobierno también hace lo suyo.

Son preocupaciones auténticas, porque el régimen totalitario (pasado medio siglo) se adentra en las complejidades del mercado, buscando que el universo creciente de actividades económicas les resuelva el sin número de debilidades y barreras mentales que forjó durante ese espacio de tiempo.

Mientras tanto, por un lado culpan al pueblo de las ineficiencias del desgobierno. Por otro lado, la propaganda política del régimen intenta convencer a la población, de que el cuentapropismo es un privilegiado "capital humano", pues considera que el ciudadano promedio de la isla posee una cultura superior a la media de cualquier otro país con igual desarrollo económico.

Soberano disparate!

La ineficiencia del régimen, considera que desembarazarse de decenas de miles de trabajadores para liberar al desgobierno de la responsabilidad y el patrocinio de las actividades de la microeconomía, resolverá su situación y le dará "aire" para aguantar otros diez años.

Los mancos mentales consideran que la pequeña economía privada no tiene significaciones estratégicas (al menos, es lo que dicen). Sin embargo, se contradicen. La experiencia les ha demostrado, más de una vez, que regular los precios desalienta la producción y los servicios, además de promover la ineficiencia y provocar la comisión de acciones ilegales.

Para confundir (a los que se dejen) gritan a los cuatro vientos, que en los países democráticos han dejado de utilizar la regulación estatal para manejar la oferta, la demanda y los precios.

MENTIRA!

Consideran que el desgobierno de los hermanos Castro Ruz no cometería pecado alguno si se inmiscuyera en la regulación de "determinados precios".

El descalabro económico del régimen no cuenta con los elementos que hacen funcionar el sistema monetario mercantil. De ahí que sea verdaderamente difícil (de inicio) que los que ofertan, satisfagan la calidad y los que demandan encuentren calidad a buen precio.

Veamos un ejemplo: Si una rama de la economía privada, decidiera (de la noche a la mañana) triplicar su precio de oferta, se encontraría ante dos posibilidades.

- La primera sería, que el precio determinado les supondría ganancias, en el caso que los demandantes (los usuarios), en su mayoría, pudiesen pagar el precio.

- La segunda supondría, que el precio no estuviera al alcance de la mayoría (de los usuarios) y las pérdidas, obligarían a disminuir los precios al sector.

Dictar un super precio para alcanzar una super ganancia solo es posible si los que van a acceder al producto, o servicio, tienen posibilidades de hacerlo. De lo contrario es imposible.

Puede darse el caso que algunos sectores de la población, los más pobres, no tengan acceso a esos servicios. En ese caso, es el gobierno de la nación el que debe tomar cartas en el asunto (cuando sea verdaderamente necesario) y promover mayor cantidad de servicios y/o productos (incentivar a los pequeños empresarios), del mismo tipo (ayudándolos física y/o monetariamente), de forma tal de abaratar los precios. Sería contraproducente que el gobierno de la nación interviniera, por decreto, en los precios del mercado.

El diálogo no resuelve el problema de la oferta y la demanda. El diálogo es una de las trabas de un sistema económico inútil. Lo que se necesita, ante un supuesto exceso en los precios es, acción por parte del gobierno. Pero no de ordeno y mando. Cuando me refiero a acción es, tomar medidas económicas para fomentar (incentivar a los pequeños empresarios) la producción de más productos o servicio (del mismo tipo) para abaratar el precio.

El asunto de los impuestos es bien complejo. El impuesto que exige el gobierno de la nación, nunca debe ser mayor al 75% de las ganancias netas. Mientras más bajos sean los impuestos, menores serán los precios del mercado.

Ahora bien, en un sistema de ordeno y mando, como el que rige en Cuba, donde los mandatarios no rinden cuentas a la población, se impone una pregunta:

Continuarán, los hermanos Castro Ruz y la crápula des gobernante, sin rendir cuentas al pueblo sobre el destino final de las contribuciones?

A regular el mercado es, a lo que se ha dedicado el régimen totalitario desde 1959. Es eso a lo que supuestamente se refiera Raúl Castro cuando dice que, los funcionarios del régimen tienen que cambiar la forma de pensar. Establecer un precio máximo (por decreto) es absurdo en una economía de mercado, aunque conocemos países que se auto titulan democráticos, donde nos encontramos esta aberración.
La oferta y la demanda solo se estabiliza cuando existe un equilibrio entre la producción y el poder adquisitivo de la población.

Mientras tanto, nadie estará de acuerdo con su CULO!


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