lunes, 16 de agosto de 2010

Raúl Castro y la Iglesia Católica cubana

El diálogo entre el desgobierno de los hermanos Castro Ruz y la Iglesia Católica logró la deportación de (hasta ahora) algunos prisioneros de conciencia. Raúl Castro ha aceptado deportar, en un plazo de cuatro meses, a 52 prisioneros de conciencia (contrarrevolucionarios), condenados a largas penas de prisión, acusados de una controversial "asociación con una potencia extranjera".

Salim Lamrani, testaferro del régimen totalitario miente, al decir que "Washington, Amnistía Internacional y los propios disidentes" admiten esta realidad. Salim se contradice cuando el mismo los cataloga como DISIDENTES.

El régimen de los hermanos Castro Ruz consiguió, al fin, desembarazarse de un peso que les agobiaba desde la muerte por huelga de hambre (en las prisiones) de Orlando Zapata Tamayo, la insistente huelga de hambre (fuera de las prisiones) de Guillermo Fariñas y la obstinada peregrinación (por las calles cubanas) de las Damas de Blanco.

El Cardenal Jaime Ortega Alamino, ex-prisionero de los campos de concentración del régimen totalitario, conocidos como "Unidades Militares de Ayuda a la Producción" (UMAP), señaló que la salida, de los prisioneros hacia el exterior, no constituye un destierro forzado.

Desde el punto de vista de Salim Lamrani, el no constituir un "destierro forzado" quiere decir que no es un destierro. Desde mi punto de vista, lo único que quiere decir es, que no es forzado, pero que es un destierro en sí mismo.

¿En qué condiciones se quedarían en Cuba?

¿Qué garantías se le dieron, que no fueran las de trasladarse a España?

Mi país, que no es precisamente el de Salim Lamrani, se encuentra afectado por una crisis económica de más de 50 años, provocada por el régimen dictatorial, totalitario y neo feudal de los hermanos Castro Ruz, agravado por la crisis económica internacional que afecta al mundo entero.

Diez de los prisioneros liberados han optado por quedarse en Cuba. Moratinos, el Ministro de Asuntos Exteriores de Su Majestad, el Rey de España, ha asegurado que Raúl Castro ha dado garantías de que los deportados podrán regresar algún día y conservarían sus propiedades. No nos queda otra alternativa que esclarecer que eso lo ha dicho un personaje extranjero. Jamás Raúl Castro se ha pronunciado en ese sentido y mucho menos ha dado garantía alguna para aquellos que han decidido permanecer en Cuba. De las propiedades ni hablar.

En una jugada maquiavélica, el gobierno (PSOE) de Su Majestad, el Rey de España, decidió otorgar a los prisioneros el status de "emigrante".

Es una falta de respeto tan grande que se me hace necesario aclarar el concepto como tal:

Emigrante es una persona que se traslada de su propio país a otro, generalmente con el fin de trabajar en él.

Refugiado es aquella persona que por causa de una guerra, catástrofe o persecución busca refugio fuera de su país. Se denomina refugiado a la persona que debe abandonar a la fuerza su hogar porque la persiguen --así sea individual o colectivamente-- debido a problemas políticos, religiosos, militares o de cualquier índole.

Ricardo Alarcón, presidente del mono-parlamento de los hermanos Castro Ruz, confirmó que las personas, antes mencionadas, podían permanecer en Cuba, si lo deseaban. Tampoco dio garantías, aunque todos sabemos que Alarcón es tan solo un monigote, al servicio de los hermanísimos.

Más que una señal positiva, es un indicio de la debilidad del régimen de oprobio, que de esta forma busca una tabla de salvación económica, en el levantamiento de la Posición Común de la Unión Europea. No es imposible, que ante esta debilidad manifiesta, el gobierno del presidente Obama (una vez recibida la devolución obligada de la bola) decida dar un paso más en favor del mejoramiento de las relaciones.

De ahí a que la UE abandone la posición común va un largo trecho.

Moratinos, por su parte, se ha auto-congratulado del éxito de una negociación en la cual no tuvo participación efectiva. No obstante se ha aprovechado de que la Iglesia Católica no tiene donde dar refugio a los prisioneros y les haya pedido el favor de acogerlos, para llamar a la UE a que ponga término a la Posición Común.

El régimen de los hermanos Castro Ruz considera que dicha posición tiene un carácter discriminatorio hacia su régimen, mientras hace caso omiso a la discriminación que el desgobierno mantiene a su propio pueblo.

Bruselas condiciona el levantamiento de las sanciones a un cambio estructural en el sistema de gobierno. Los hermanos Castro Ruz consideran que esa condición vulnera el principio de soberanía y autodeterminación de su régimen.

Señores Salim Lamrani y patrocinadores:

El régimen totalitario, dictatorial y neo feudalista no representa al pueblo de Cuba. Sin elecciones libres (no las acostumbradas amañadas elecciones) el pueblo de Cuba no es soberano. Y si un pueblo no es soberano (porque le han impuesto un sistema, por demás nefasto, no puede tener autodeterminación.

La historia ha sido testigo de cómo, un régimen tiránico, se ve en la obligación de humillar la testuz, ante las presiones de la comunidad internacional y la valentía de los que ofrendan su vida en aras de una vida mejor. Los hermanos Castro Ruz ceden principios cuando no tienen otra alternativa, aunque hasta última hora intentan la coacción y el chantaje político.

Espero que sean liberados todos los prisioneros de conciencia, llamados inconscientemente por Lamrani disidentes. No obstante, el principal objetivo de la Posición Común Europea, el CAMBIO ESTRUCTURAL DE CUBA, se mantiene vigente. La UE no está en obligación alguna de eliminar la Posición Común.

Nada, de lo anteriormente expuesto, tiene que ver directamente con los Estados Unidos de Yanquiland. Las sanciones económicas contra el régimen de los hermanos Castro Ruz, lejos de afectar a los dirigentes del nauseabundo régimen, afectan a los sectores más vulnerables de la población cubana, pero no constituyen el principal obstáculo para el desarrollo del país. El principal obstáculo es el régimen de oprobio impuesto al pueblo cubano.

El presidente Barack Obama ha dado pasos destinados a intentar promover cambios estructurales en Cuba. Nadie se haga ilusiones en que la administración demócrata libere a los cinco delincuentes internacionales presos en los Estados Unidos, acusados de falsificación de documentos en gran escala, capaces de atentar contra la estabilidad de la nación americana

Al gobierno norteamericano le toca actuar. Es hora que levante, para todos sus ciudadanos, la restricción de viajar a Cuba.