lunes, 23 de agosto de 2010

El Che Guevara que pretenden vendernos en el Siglo XXI

El proyecto de cambio político propuesto por Ernesto Guevara de la Serna (Che), como alternativa para alcanzar el poder contrario a la democracia, carece de validez en nuestros días.

El debate actual sobre la construcción de una estrategia neo feudal de poder, basada en la solidaridad de los aspirantes a dictadores totalitários, choca directamente con el pensamiento político de Guevara y sus fuentes primarias de la estructura teórica y práctica. Guevara, utilizaba el marxismo como base fundamental, pero era dogmático en sus cualidades esenciales.

Cualquier joven siente inquietud en como resolver los problemas existentes, e intenta avizorar como resolver los problemas que se puedan presentar en el transcurso de su vida. Muchos jóvenes (sobretodo europeos), con inquietudes políticas, se preguntan, desde posiciones filosóficas, políticas y económicas:
¿Por qué luchó el Che Guevara?
¿Para que luchó?

Si las preocupaciones de carácter filosófico de estos jóvenes quedaran resueltas. De llegar a la conclusión de que no existe otra vía que la aplicación del marxismo-leninismo, es decir, la lucha por el neo feudalismo mal llamado socialismo, serían tan dogmáticos como el propio Guevara.

Aquellos jóvenes, cuyas inquietudes políticas y económicas se refieran solamente al quehacer político y económico después del triunfo de esa causa se encontrarían perdidos de antemano.

Marx y Engels previeron una sociedad en la cual, la clase obrera tuviera en sus manos los medios de producción y las riquezas naturales. En eso consiste la “independencia total” de los neo feudalistas. La idea, teóricamente, es irresistible.
En la práctica, no cuenta con los seres humanos a los que les tocará la suerte de dirigir a la clase obrera.

El desenvolvimiento económico no solo dependerá del desarrollo industrial alcanzado por el país en cuestión, ni de la mecanización agrícola o de los recursos naturales y la diversificación productiva, ni del comercio. Mucho menos de la preparación tecnológica de los trabajadores. Menos aun de la preparación política e ideológica de los mismos.

Para tratar de ser objetivos, debemos primeramente separar a los países desarrollados de los que no lo están. El desenvolvimiento económico de un país desarrollado no confrontaría muchos problemas, de los mencionados en el párrafo anterior.
Harina de otro costal sería un país en vías de desarrollo.

Ahora bien, un país cuyo desarrollo industrial sea incipiente, su mecanización agrícola inexistente y de escasos recursos naturales, jamás logrará diversificación productiva (al menos a corto plazo), ni un aumento sustantivo de su comercio. Lo peor es que la preparación tecnológica de sus trabajadores será lenta y costosa. Mucho más lenta y costosa si se incluye la preparación política e ideológica.

Como se puede apreciar, nos encontramos ante el dilema ancestral de quién surgió primero: ¿El huevo o la gallina?
De primar el carácter político, va a ser muy difícil (por no decir imposible) un proceso de renovación, o lo que es peor, el desarrollo del país.

El Che Guevara es poco más que una boina negra con una estrella. Sus magnificadas hazañas de la Sierra Maestra y la debacle boliviana, nos muestran lo erróneo de su concepción del mundo verdadero.
El pensamiento de Guevara era tan ralo como su barba hirsuta.

Algunos pretenden hacernos creer que poseía una amplia formación marxista-leninista. Nada más falso. Guevara era autodidacta. Jamás estudió en academias soviéticas y nunca fue afiliado a ningún partido comunista latinoamericano o de cualquier otra parte del mundo.



 


 


 


 


 




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