domingo, 27 de junio de 2010

Frei Beto, el Arco del Triunfo y el Octavo Mandamiento


Lo que en nuestros días conocemos como socialismo, no es otra cosa que un totalitarismo neofeudal. De manera que decir, que estructuralmente, ese sistema, es más justo que el capitalismo, es un soberano disparate. Otra cosa sería decir que las ideas socialistas, teóricamente parezcan más justas.

El asunto es que durante casi un siglo, se realizó el intento de experimentar, en la práctica, esas ideas y la resultante nos ha llevado al convencimiento de que al desaparecer las libertades fundamentales, la economía de mercado (impulsora del desarrollo económico moderno) la producción involuciona.

Podemos culpar a Stalin de abandonar el “proyecto originario” de Lenin. No creo que León Bernstein lo hubiera hecho mejor. El meollo está en, como un sistema de partido único puede ser democrático. ¿Son acaso los proletarios los que detentan el poder en una dictadura llamada del proletariado? Mejor sería decir, Sr. Frei Beto, “la democracia de los funcionarios”. De esa forma no estaríamos incumpliendo el octavo mandamiento.

Menciona el proyecto originario, al que titula “de los soviets”. Sr, Beto: soviet, en ruso, quiere decir “consejo”. No se cual otra acepción le dará usted, sin mentir.

O sea, usted admite que al implantarse la “dictadura del proletariado”, lo que se instauró en la URSS, fue una continuación del régimen feudal zarista. En lo que no podemos coincidir es en el llamado “centralismo democrático”. En una dictadura esa condición no existe.

Los revisionistas chinos, desde principios de la década de los años 80 del pasado siglo, permitieron la entrada del capital de los antiguos opositores del régimen comunista. A lo mismo estaba abocado el régimen soviético. Cuando Gorbachov lo intentó, ya era demasiado tarde. La batalla económica se había perdido.

Los rusos, no conquistaron el espacio Sr. Beto. No falsee la historia. En todo caso salieron primeros, al espacio exterior terrestre, al costo de sumir en la miseria a las cuatro quintas partes de las 15 repúblicas “afiliadas” al sistema. Y digo afiliadas entre comillas, debido a que la mayoría de esas repúblicas fueron impuestas por la bota del ejército rojo. Ejército que había sido minado por el partido bolchevique. Todo lo demás, como el tan cacareado (por regímenes fascistas) “hombre nuevo” es puro cuento de caminos.


La tiranía de los hermanos Castro Ruz no es ninguna excepción. El pueblo de Cuba ha tenido la desgraciada suerte de verse (por la fuerza) sometido al único sistema totalitario neofeudal en la historia del mundo occidental. La diferencia entre lo ocurrido con las tiranías europeas, es precisamente, el aislamiento a que se ve sometida desde el punto de vista geográfico y a unos desgobernantes que prefieren dejar morir en la miseria al pueblo, para ellos morir “con las botas puestas”. Eso es lo que ha representado para el pueblo cubano la caída del muro de Berlín y el desmerengamiento de la Unión Soviética.

El régimen de los hermanos Castro Ruz ha demostrado en los últimos años lo “adelantado” que está en lo tocante a la justicia social. No se esfuerce en traer a colación las estadísticas de la ONU, que solo sirven para y por los intereses de un grupo de representantes de países neofeudalistas a nivel de la organización internacional.

Oficialmente nunca ha sido negada la libertad individual de los ciudadanos cubanos, ni aun cuando representase una amenaza a la seguridad del régimen impuesto o, a sus nefastas prácticas económicas, controladas todas por el desgobierno totalitario. Extra-oficialmente, todas han sido negadas, incluyendo las fases de sectarismo.


Oficialmente nunca fueron prohibidas las denominaciones religiosas, pero extra-oficialmente fueron perseguidas con saña. Los templos no fueron cerrados, pero los sacerdotes fueron expulsados convenientemente y los creyentes excluidos de los centros de enseñanza y de trabajo.

Ya en plena decadencia del régimen de los hermanos Castro Ruz, se efectuó la visita del Papa Juan Pablo II. Muchos principios, que en su momento fueran irrecusables, habían cambiado.

El régimen totalitario se muestra incapaz de conjugar libertad y neofeudalismo. Es una contradicción insuperable. En mi país no existe democracia. Los hermanos dictadores jamás permitirán la flexibilización del mono-partidismo, ni rotación en el poder mientras vivan. Las críticas al régimen continuarán siendo manifestaciones contrarrevolucionarias.

Mientras tanto, el modelo económico continuará explotando a la población, culpándola de todos los errores (cuando el régimen se vea incapaz de culpar al imperialismo) y los bienes serán, cada día, más escasos.
El nuevo feudalismo y la libertad, son antagónicos entre sí, de modo que el ser humano se ve privado de ese moderno derecho fundamental, restringido hasta para la casta de funcionarios.

El principio “a cada uno según sus necesidades, de cada uno según sus posibilidades”, es adulterado por Frei Beto.

El principio marxista reza de la siguiente forma:
En la fase socialista, “de cada cual según su capacidad y a cada cual según su trabajo”.

Al alcanzarse el comunismo: “de cada cual según su trabajo y a cada cual según sus necesidades”.

El primero de estos principios jamás se ha cumplido en Cuba, bajo la tiranía de los hermanos Castro Ruz.

De manera que, según lo que dice Frei Beto, el pueblo cubano no puede estar realizado y mucho menos feliz.