lunes, 10 de mayo de 2010

La tiranía insaciable e indeseable impuesta al pueblo cubano

Nuestra época se caracteriza por un hecho que no tiene precedente: La amenaza a la supervivencia, como pueblo, impuesta a los cubanos por la tiranía de los hermanos Castro Ruz.

La dolorosa realidad no sorprende a nadie. Se veía venir, sobre todo en las últimas décadas, a un ritmo difícil de imaginar.

¿Significa esto que Fidel Castro no sea responsable de esta amenaza? ¡No! Demuestra simplemente que le importa un bledo la realidad y no quiere ni pretende superarla. Sueña, más bien delira, con catastrofismos a escala planetaria.

Ha ocurrido un hecho, como el desastre de la zafra azucarera del presente año, que demuestra cuan poco puede el desgobierno de los hermanos Castro Ruz para dirigir a los ineptos funcionarios que encabezan. Son precisamente ellos, los que deciden el destino de nuestro pueblo. Tomemos como ejemplo las últimas noticias emanadas del propio órgano

“Un cubano fue arrestado por robar electricidad en los Estados Unidos. Yoandry (por la letra inicial del nombre podemos imaginar que pertenece a la generación “Y”), planteó que consideraba que no había hecho nada malo, pues esto lo hacía en Cuba todo el tiempo.

Esta noticia, dicha así, parece un vulgar robo. Todo lo contrario. En un país como Cuba, donde el precio del kilowat supera en mucho el salario promedio de un cubano, es una necesidad de primer orden “inventar” para sobrevivir. Lo que en el resto del mundo se conoce como robo, en Cuba, las personas lo consideran un ajuste de salario. De manera que al enfrentarse al mundo verdadero (el sistema impuesto por los hermanos castro Ruz es una pesadilla tenebrosa) un cubano engendrado por tal sistema no sepa comportarse y adolezca de los principios básicos de civilidad de una sociedad moderna.

Un artículo de los profesores Michele Barry y Paul Drain, de la Universidad de Stanford (California) informa: "El embargo comercial norteamericano contra Cuba, promulgado después de que la revolución de Fidel Castro derrocase al régimen de Batista, alcanza sus 50 años en 2010. Su objetivo explícito ha consistido en ayudar al pueblo cubano a alcanzar la democracia, pero un informe de 2009 del Senado de USA concluyó que ‘el embargo unilateral contra Cuba ha fracasado’."

Los distinguidos profesores, por solo conocer el proceso cubano, desde referencias externas, cometen una grave equivocación: El embargo no fue destinado al pueblo de Cuba. ¿Por qué? Es fácil responder a una pregunta tan simple. Cuando un país se rige por un sistema de mercado, se le llama pueblo a todo aquel que participa, directa o indirectamente. Pero, en un sistema totalitario, los únicos que se encargan del comercio son los funcionarios del régimen. De manera que el embargo económico, en caso de haber sido dirigido para ayudar al pueblo cubano, a alcanzar la democracia, se puede catalogar como un error imperdonable y condenado al fracaso desde el mismo inicio.

Bajo un sistema de gobierno totalitario, no participan ni las pequeñas, ni las medianas y mucho menos las grandes empresas privadas. Simplemente no existen. Y al no existir, y la economía del país no estar sustentadas en ellas, el embargo económico no le afecta al régimen.

Por otra parte, bajo un embargo económico, un régimen que despilfarra sin control los pocos recursos del Estado, dedica los mismos a mantenerse en el poder a toda costa. De esa forma se convierte en “Papá Estado” y en su afán por mantenerse en el poder, cada día dedica menos interés al bienestar del pueblo y concentra su atención en la perpetuidad del sistema.

De haber sido implementado para estrangular las posibilidades de comercio del régimen de los hermanos Castro Ruz, también hemos visto que durante cinco décadas ha resultado un fracaso. La verdad es que ha sido mucho más contundente el fracaso administrativo del sistema impuesto al pueblo de Cuba, que el embargo norteamericano.

De los “logros” que tanto se empeñan en resaltar los hermanos Castro Ruz, apoyados por organizaciones internacionales, cuyos integrantes muestran marcadas tendencias totalitarias y neofeudalistas, podemos decir lo siguiente: Los logros sanitarios no son tales. Los hospitales cubanos se encuentran en condiciones higiénicas deplorables. La escasez de medicina provoca que los cubanos acudan, cada vez más, a las farmacias donde se venden las medicinas en moneda libremente convertible. Es increíble que en un país donde supuestamente la sanidad es gratuita, la clase trabajadora, que recibe un salario equivalente a menos de 10 euros mensuales, tenga que adquirir medicamentos que por su precio representan cuatro, cinco y más veces el salario mensual.

El régimen proclama que en Cuba tenemos 59 médicos por cada 10 mil habitantes. De esos 59 médicos, más de la mitad se encuentran cumpliendo misiones de propaganda política en el exterior, vilmente explotados por el sistema que “representan”.

Lo que no dice el régimen de los hermanos Castro Ruz, es que en los últimos años, la calidad profesional de los médicos cubanos ha disminuido a extremos de peligrosidad. La incomunicación a la que los tiene sometido el sistema dictatorial (represivo) es tal, que la carencia de información se hace cada día más insoportable.

Las tasas de mortalidad infantil debemos creérnosla (o no), a partir de informes provenientes del propio régimen. Los disidentes del régimen sabemos, por experiencia propia, que los datos estadísticos del régimen son falsificados como norma.

Las estadísticas internacionales crean una gran incógnita. ¿Cómo es posible que destinando menos recursos per cápita, en comparación con los Estados Unidos y la Unión Europea, el régimen de los hermanos Castro Ruz, pueda obtener logros (en la sanidad) superiores? Decir que estos “exitos” son atribuibles a un “mayor hincapié” en la prevención de enfermedades y en los cuidados sanitarios primarios, es de una ingenuidad tan grande, que ilegitimiza a los profesores de Stanford.

Solo el insinuar que los cubanos, por su educación, dependen menos de los productos médicos para mantenerse sanos, es indignante. Mucho peor es comparar el sistema sanitario de los Estados Unidos con el engendro de los hermanos dictadores.

No todo es malo. Es verdad que las tasas de vacunación son las más altas del mundo. Esto no es debido al interés del régimen totalitario. Esto se debe a la diferencia existente entre los sistemas de salud. Ahora bien, las pocilgas llamadas “consultorios”, los policlínicos y los hospitales cubanos, en lugar de ser centros asistenciales de salud, son centros contaminantes de enfermedades, debido al estado higiénico sanitario tan deplorable en que se encuentran.

Aprender, del régimen totalitario, a desarrollar un sistema universal de cuidados primarios es inviable, a partir del alto costo que ello significa. La adopción de esas políticas sanitarias (las aplicadas en Cuba) llevaría, a aquel que las aplique, a un deterioro del nivel de vida de la población. El estudio del sistema sanitario del régimen de los hermanos Castro Ruz traería consigo el descubrimiento, de una serie de horrores inimaginables por parte de científicos serios.