sábado, 1 de mayo de 2010

La Teoría del Catastrofismo de Fidel Castro y los Médicos Esclavos

Aquellos que respaldan el catastrofismo de Fidel Castro consideran que se viven “días difíciles”. Otros dan crédito a las teorías sobre el “exceso de habitantes en el planeta”. Peor aun, son los que ya dan por muerto, al mundo en que vivimos.

Son los países, que hoy en día emergen (China, India, Brasil), los que nos muestran que, el exceso de población no es freno al desarrollo. La pregunta que se impone es:

¿Cómo elevar el nivel de vida de la población, al punto de que no exista una diferencia abismal entre ricos y pobres?

No se trata de dejar de multiplicarnos o de vender mano de obra barata. Tampoco es serio utilizar el consabido slogan del “consumismo sin límites”.

Distorsionar la realidad, de esa forma, solo puede ocurrírsele a los mal intencionados líderes del totalitarismo neofeudalista. Aquellos que en “aras” del bienestar de sus pueblos, los conducen hacia una dictadura que, gradualmente los vuelve más miserables, mientras la crápula, en el poder, mantiene un nivel de vida, que solo algunos jeques petroleros son capaces de exhibir sin que les cause vergüenza.

La “solidaridad” con otros pueblos del mundo, es solo propaganda totalitaria.

El régimen de los hermanos Castro Ruz es un antónimo de esperanza para la vida; ese es el objetivo central de la estrategia neofeudal. Aniquilar a todo el pueblo, antes que reconocer el fracaso.

La teoría del cambio climático les viene como anillo al dedo.

Desenmascarar la propaganda del régimen neofeudal de los hermanos Castro Ruz, es imprescindible. Los programas que pretenden elevar los niveles de salud, son otro más de los engaños.
Con médicos no se eleva el nivel de salud.
Solo con la producción de bienes de consumo, es que se logra.
Los médicos lo único que hacen es diagnosticar enfermedades y, si no carecen de medicinas, intentar curar. Pero el mal no es la enfermedad, sino la causa. Y lo que causa la enfermedad no se resuelve con médicos y medicinas.

La situación económica, imperante en la isla, es tan catastrófica, que los Estados Unidos no se plantean una intervención militar.
Las últimas dos generaciones de cubanos (nacidos después de 1959) emigran en masa, incluyendo a los hijos y nietos de lo más rancio de la dictadura.
Para desgracia de los desgobernantes, no son “contrarrevolucionarios”, tampoco son “disidentes”. Son los hijos y nietos de la frustración.

Yoanis les llama “La generación Y”.
Verdaderamente se les debe llamar “Las Generaciones F”.
La “F” de FRUSTRACIÒN.
Los estrategas totalitarios saben que las promesas que hicieron hace 50 años no se han cumplido.

Una pregunta de orden:

¿Quién aspira a vivir en las condiciones en que vive un haitiano?

¿Quién aspira a vivir en las condiciones que vive un indio boliviano?

Son pocos los jóvenes cubanos que aspiran a vivir en esas condiciones. Digo más: Son pocos los jóvenes cubanos que aspiran a vivir como un pobre, sea éste griego, portugués o español. Y que conste que los pobres antes mencionados tienen muchísimas mejores condiciones de vida que el cubano promedio dentro de la isla.

Los médicos cubanos que trabajan, como esclavos, en el exterior son el mejor ejemplo.

El gobierno portugués le paga al régimen totalitario 2 mil euros mensuales por cada médico. De esa cantidad, los galenos cubanos reciben 400 euros. Pero:

¿En que condiciones viven esos médicos?

¿Por qué aceptan calladamente ese trato vejatorio?

En primer lugar, porque no pueden viajar a “los países” con sus respectivas familias. Son obligados a permanecer separados durante años.
Nuestros médicos aceptan, no solo la separación. Aceptan vivir en comunidad. Aceptan no salir, a no ser en grupos. Grupos vigilados por un médico informante de la policía política. Aceptan no mantener vínculos. No vínculos con la población del país que sea (está implícito). Vínculos con los otros grupos de médicos cubanos, que laboran en el mismo país y que escasamente se encuentran a pocos kilómetros de distancia entre ellos. Aceptan, porque sus familias recibirán, durante el tiempo que se encuentren en “misión”, un dinero que les permitirá, tal vez no a vivir como personas, pero al menos comprar productos, que sin los euros, sería imposible adquirir.

Mientras tanto, los médicos portugueses, consideran que el trato que reciben sus colegas es infrahumano. Que los médicos cubanos, al no integrarse a la sociedad, para la que supuestamente trabajan, no responden a los intereses de la clase trabajadora y representan lo peor de un gobierno democráticamente electo.

La diferencia entre un médico cubano y cualquier otro, se puede resumir en que, mientras que todos trabajan, mucho más de ocho horas diarias, los cubanos reciben por su trabajo mucho menos que sus “colegas”.
Para los totalitaristas eso se llama “altruismo”.
Para el resto de la humanidad es, explotación del hombre, por un régimen político despiadado.

Estos “dirigentes” neofeudales, se consideran el ombligo del mundo subdesarrollado.
No son más que vividores, a costa del sudor del proletariado, en un país donde once millones de cubanos hacen esfuerzos desesperados para comer en la segunda quincena de cada mes. El sistema impuesto por los hermanos Castro Ruz es así.

Todavía nos encontramos con izquierdistas europeos que piensan que el problema radica en la falta de acción de la oposición interna.

Se ve perfectamente que jamás han vivido una dictadura totalitaria. Otros se creen el cuento de que los opositores son delincuentes reclutados para sabotear. Se resisten a creer que existan personas que disientan. Personas que una vez fueran activos militantes del sistema y que hoy pidan (más que exigen) reformas, a las cuales muchos de ellos no llaman ni democráticas. Tan solo reformas. Tal vez la mayoría de ellos jamás haya pensado, tan siquiera, en la posibilidad de una desestabilización del régimen actual.

¿Cuál es la mentira?

¿Lo que dice la bloguera?

¿Es mentira que murió un preso en huelga de hambre?

¿Es eso una campaña de gran intensidad?

No. Es un escándalo provocado por el propio régimen, que les importa un pito el bienestar del pueblo cubano, al que trata como si fueran corderos que pudieran ser esquilmados año tras año.

Se ve a las claras que la democracia y los derechos humanos nada tienen que ver con el régimen de oprobio. Que en realidad son capaces de hundir a la isla en el mar, antes de reconocer que son unos fracasados. Que son capaces de gritar Patria o Muerte, Venceremos, pero la patria es tan solo para la crápula dirigente, mientras que la muerte es día a día para el pueblo cubano. Los mismos dirigentes que hace 50 años se hartaron de hacer promesas, hace dos años prometieron reformas.

¿Continuamos esperando?

No me cabe la menor duda que la pieza clave de la estrategia global del sistema de dictadura totalitaria neofeudalista para sumir al continente americano en el oscurantismo y la represión más despiadada es, la unión de los gobernantes que utilizan, como bandera, al fracasado régimen de los hermanos Castro Ruz.

Mucha propaganda de generar conocimientos.
Cero producciones de bienes materiales.
Generar ciencia, pero anquilosar al hombre.
Generar propaganda de solidaridad para entrometerse en los asuntos internos de cada país.
Explotar sin piedad al pueblo que dice defender.
Derrochar el dinero de la nación para el disfrute de la crápula gobernante y sus familiares.

La simple imposición de una dictadura egoísta y egocentrista, es la única forma de alcanzar el éxito. Perpetuarse en el poder a toda costa y todo coste.
Eso es, contra lo que tenemos el deber de luchar.
Demostrar al mundo entero, el fracaso económico del sistema totalitario.

Hacer ver que esa no es la vía para acabar con la explotación del hombre por el hombre, sino todo lo contrario.

Los intereses totalitarios se ven favorecidos por las actitudes protectoras de izquierdistas «sin fronteras», remanentes de los conceptos que alguna vez fueran ideas socialistas. Se dan cuenta que la unidad alrededor de estos sistemas les permite hacer, lo que son incapaces por sus propios medios. Esos estarán siempre prestos a emitir declaraciones, aunque no sepan de lo que están hablando.

Los que verdaderamente deseamos el bienestar y desarrollo de nuestros pueblos, estamos más claros que nunca antes, de que el camino a seguir no es el espejismo totalitario.