domingo, 21 de marzo de 2010

Willy Toledo y donde dije “digo”, quise decir “Diego”


La inmensa relevancia pública que adquirieron las palabras de “Willy” el pasado 2 de marzo y su desafortunada adhesión al régimen totalitario de los hermanos Castro Ruz, han obligado, al intento de actor, a dar unas explicaciones que nadie le ha pedido.


Ahora trata, “al vulgar delincuente”, con el título de “Don” y se rectifica, diciendo que falleció en huelga de hambre emprendida contra el desgobierno totalitario. Dice no haber atacado personalmente la memoria de Zapata o sus opiniones, o su reputación.
Verdaderamente, Toledo no tiene escrúpulos. Ya no valen disculpas. Es tarde.

Aquellos pocos que le conocen saben de su trayectoria de oportunismo desenfrenado, en busca de cualquier tipo de publicidad. Desde esa posición y falto de convicciones éticas y morales, intenta una vez más mezclar la magnesia con la gimnasia y justifica (lamentándose) de que una sociedad occidental (a la que dice pertenecer) tiene una lamentable incomprensión acerca de la realidad latinoamericana, como si Latinoamérica formara parte del mundo occidental.

Sr. Toledo: A mi país nadie le tiene que impartir clases de derechos humanos. Cuba es signataria de la Carta de los Derechos Humanos de la ONU, desde sus inicios. Es al régimen totalitario neofeudalista de los hermanos (gallegos) Castro Ruz los que se niegan a respetar esos derechos en Cuba. No culpe ahora, de la muerte de Orlando Zapata, a los Estados Unidos y Europa. Eso es confabularse con la dictadura castrista y ofender, una vez más, la memoria de Orlando Zapata.

Si usted no sabe lo que ocurre: ¿Cómo se atreve a decir o a escribir sobre Cuba? Hasta hace muy poco tiempo, Cuba fue española. Y sepa usted que durante la Guerra de Independencia, nadie hablaba de expoliación de recursos. Durante el medio siglo que vivimos como una República independiente llegamos a desembarazarnos económicamente de peninsulares y norteamericanos. No nos alcanzó el tiempo para desarrollarnos. Eso sí, dignidad de pueblo nos sobra, con y sin los hermanos (gallegos) Castro Ruz.

Usted habla de soledad. ¿Qué sabrá usted de soledad? Usted habla de bloqueo. Definitivamente usted no sabe nada de Cuba. Lávese la boca y las manos antes de referirse a mi país.
El embargo económico (que es aberrante, no lo niego), destinado para afectar al desgobierno, repercute directamente en el pueblo cubano. El problema está en que una medida de este tipo solo surte efecto en regímenes democráticos. A los totalitarios, les resbala por salva sea la parte.
Lo que se pretende, con tal embargo, es que un desgobierno totalitario y neofeudal acepte las reglas de la democracia representativa. Lo del contexto geopolítico y la retórica hueca es de su podrida cosecha. De injusticia y corrupción está empedrado el camino del socialismo que conocemos hoy en día.

No es que le reprochen injuriosamente haber aludido la calidad democrática de instituciones y prácticas públicas. No se trata de eso, sino del intento de comparar unas con otras. En esa materia, como bien dice no está solo. Se hace eco de la propaganda del régimen de oprobio que asfixia la nación cubana.

Estoy de acuerdo con usted, en que siendo español, se preocupe por España, por los casos de torturas y malos tratos. Como español merece todo mi respeto. Pero no extrapole, ni compare lo que sucede en España, con lo que acontece en Cuba.

Referirse al caso Zapata, fue más que una intromisión en asuntos que usted desconoce. Fue la forma asquerosa de hacerse publicidad, que es aun peor.
Déjese de palabras huecas, de subjetivismos, de valoraciones personales de su anacrónico entorno y exprésese meridianamente, como le corresponde a un ciudadano común y no a un actor de pacotilla, émulo de Cantinflas. Usted ha demostrado no tener más allá de la convicción de la popularidad a toda costa y todo coste.

Por último, le recuerdo que España es una democracia doblemente real. La primera, por que es el pueblo el que rige. La segunda, porque, es el Monarca, el representante de la sociedad REAL.