lunes, 22 de marzo de 2010

La Posición Común Europea y Fidel Castro


El Parlamento Europeo aprobó una resolución de condena contra el régimen de los hermanos Castro Ruz, donde expone los hechos, verdades y esclarece realidades.
La muerte de un preso de conciencia, condenado a más de 30 años de cárcel (supuestamente por delitos comunes que el régimen no menciona), como consecuencia de una huelga de hambre es la causante de dicha resolución.


La resolución de condena no es al pueblo de Cuba. Es una condena al régimen totalitario neofeudalista que oprime al pueblo cubano. La muerte de Orlando Zapata pudo y debió ser evitada.
Nadie le está pidiendo a los hermanos Castro Ruz que se defiendan, porque la realidad es irrefutable. Un régimen que propala a los cuatro vientos su interés por el “bienestar de la humanidad”, deja morir a uno de sus ciudadanos más humildes. ¡Injustificable! No vale la presencia de médicos en Haití o en cualquier otra parte del mundo.
En esta condena hay una profunda sinceridad, que contrasta con la manía totalitaria de las comparaciones extemporáneas, en vano intento de justificar el crimen.


Ofende al mundo entero este intento (del sistema totalitario) de querernos pasar gato por liebre, de recurrir a inmigrantes desempleados en Europa, mientras que en Cuba la población hace malabares para llevarse algo a la boca durante 20 de los treinta días que tiene un mes.


Que moral pueden tener los supuestos dirigentes de un régimen corrupto y ladrón del erario público, que crea figuras legales absurdas para establecer penas de cárcel aun más absurdas, donde se practica la tortura, para al final decir que lamenta la muerte de Orlando Zapata.
Es una condena equilibrada y resumen de una posición común consecuente con las medidas tomadas en el año 2003 como consecuencia del encarcelamiento injusto de 75 opositores pacíficos.

La Ley Helms-Burton (1995), o la Posición Común Europea (2004), surgidas con casi diez años de diferencia y con propósitos bien diferentes, tratan solamente de ser lesivas al régimen indigno impuesto al pueblo cubano.

Lo peor es que un régimen totalitario, por ser impuesto, es intolerante y no acepta presiones políticas o económicas de ninguna índole. Todas las medidas, antes mencionadas, repercuten en el pueblo cubano, que cada día es más miserable física y mentalmente.