domingo, 14 de marzo de 2010

Fidel Castro, las prisiones y el régimen carcelario


Poco se ha escrito en estos días, a raíz de la muerte Orlando Zapata Tamayo por inanición, sobre los horrores de las prisiones y las violaciones de los derechos humanos que comete a diario el régimen de los hermanos Castro Ruz.

Es característico del régimen de oprobio, manejar las mentiras y las medias verdades (ambas tergiversadas) para convertir en delincuente común a un activista político y declararlo como hombre violento y antisocial. Según los voceros del régimen, era por esto último que se encontraba preso.


El oscuro e infamante artículo de Enrique Ubieta es tomado como bandera por cuantos aprestan su pluma para defender un régimen agonizante y culpar al mártir de su martirio.
Estos “periodistas” lacayos, que le han dado la espalda al pueblo cubano, se proclaman “conocedores” de la realidad cubana y pretenden ser los dueños de la verdad.
Solo ellos, los totalitarista neofeudalistas son los que “pueden” hablar del pueblo cubano, dentro y fuera de Cuba. De este tema y de cualquier otro. Los que no profesen su ideología, según ellos, no tienen derecho a expresar sus criterios y opiniones.

Llevan 50 años y al parecer no han podido erradicar la lacra del pasado colonial y neocolonial. Ya era tiempo de haber forjado al “hombre nuevo”. Ahora nos quieren hacer creer que aun persisten y acuden a teorías de conductas patógenas y otros subterfugios para justificar lo injustificable y echarle culpas al pueblo que tan miserablemente estrangulan.
Del totí debe ser la culpa del nefasto período, llamado “especial”, durante el cual el régimen de los hermanos Castro Ruz dieron la espalda a la juventud cubana. De que ánimo solidario me pueden hablar, cuando de golpe y porrazo quedaron sin trabajo más de 200 mil cubanos en edad laboral, subsidiados con un salario de 200 pesos en moneda nacional, que equivalía a menos de dos dólares (se cotizaba en el mercado negro a 126 pesos por un dólar).

Estos cretinos de la pluma “revolucionaria” me quieren hacer creer que l

a culpa de la chapucería en el trabajo o el ajuste individual de salario, es robar; que el incremento de la entrada de capital extranjero y que el trabajo por cuenta propia son los causantes de los “nuevos ricos” en Cuba y que fue de esa forma que el cubano reaprendió a vivir de la explotación del hombre por el hombre. ¡Que clase de cara de guante!

Estas expresiones “transgresoras” reclaman la máxima atención de los funcionarios del desgobierno. El pueblo sometido a la máxima expresión puede, en cualquier momento poner en riesgo de colapso al desgobierno. El régimen no tiene otra opción que la de cerrar filas, acudiendo a los militantes (octogenarios) de línea dura para defenderse, estableciendo y aplicando nuevas y aun más severas disposiciones y leyes, contrarias a los derechos humanos.

Escudados en que el problema de que la atención a la población penal es un asunto insoluble a nivel mundial, justifican la ausencia total de programas que contribuyan a una vida decorosa en los centros penitenciarios.

Para los hermanos Castro Ruz, el concepto de sistema penal es precisamente el aislamiento del resto de la sociedad y la degradación del ser humano. La profilaxis del totalitarismo, se inserta en que son solamente la élite en el poder, los defensores del proyecto neofeudalista. Considerando al ser humano prescindible, asumiendo que cualquier conducta (para ellos negativa) es totalmente inaceptable y sobre esta base aumentan constantemente la represión en los centros penitenciarios.


Acuden a subterfugios como el del “doble bloqueo” (el norteamericano y el desmerengamiento de la URSS y el bloque socialista) para justificar el deterioro del nivel de vida del pueblo cubano, que si antes del llamado período especial era bajo, hoy en día es aun peor. Jamás mencionan la infinidad de planes económicos fallidos o abandonados por el régimen durante 50 años.
Son capaces de decir que “aun no nos hemos recuperado totalmente” como si se estuvieran refiriendo al pueblo, cuando en realidad se refieren a la crápula que desgobierna mi país.
Nuestros hogares, nuestras escuelas y nuestros hospitales aun sufren y sufrirán las consecuencias de un sistema política y económicamente absurdo.


En un país donde rige una libreta de abastecimientos hace cinco décadas, decir que en las prisiones la alimentación se ha mantenido estable y suficiente es más que un sarcasmo. Los hermanos Castro Ruz no tienen reparos en decir que en los establecimientos penitenciarios se elabora la misma dieta para los reclusos y sus custodios. No dicen (ellos lo saben bien) que esos funcionarios de prisiones, apremiados por la escasez de alimentos que impera en el país, se llevan para sus casas los productos destinados a los reclusos y por supuesto, elaboran los mejores alimentos para consumo propio, quedando para los reclusos una dieta miserable.
Nadie muere de hambre en las prisiones de la dictadura “proletaria”. Lo que no pueden ocultar es el hambre y las enfermedades provocadas por una deficiente alimentación. De ahí, que el llamado “trato respetuoso” sea otro más de los embustes con que pretenden engañar a la opinión pública nacional y sobre todo la internacional, incapaz de imaginar en Cuba campos de concentración (al estilo nazi) en pleno Siglo XXI.

Los llamados presos “contrarrevolucionarios” (opositores al régimen), no tienen salidas de estímulo.


Las pocas bibliotecas existentes en algunas prisiones solo tiene materiales de propaganda neofeudalista y totalitaria. Existen televisores, eso sí, dado que la programación de todos los canales se encuentra controlada por el régimen. Por tanto, la información, que por esta vía reciben los reclusos, está previamente controlada, así como los videos que permiten las autoridades carcelarias. Desde el momento que jamás tendrán acceso a Internet, no me imagino para qué puedan estar implementando incluir computadoras en las cárceles. ¡Más fácil se atrapa a un mentiroso que a un cojo!


Es falso que en el plan de vida de los reclusos existan opciones recreativas, deportivas y culturales. Es falso que en los establecimientos penales exista la posibilidad de constituir equipos deportivos y mucho menos que compitan en juegos inter-establecimientos.
Para no ser absoluto, tengo que reconocer, que en atención a los delitos cometidos por los reclusos (siempre que estos no sean de carácter político), pueden acogerse a diversos planes de vida. Los presos de conciencia solo logran acceder a estos planes, previa renuncia escrita, de los ideales por los cuales se encuentran en prisión.

El régimen totalitario parte del principio de que el disidente político que cumple sanción, jamás podrá reinsertarse en la sociedad “socialista”. El concepto esencial radica en la intransigencia y el rigor en la perpetuación de un sistema neofeudal y el clima opresivo que mantiene subyugada la nación, lo que presupone que cada recluso político es un peligro potencial para el régimen y éste debe esforzarse en hacerlo claudicar de sus ideas; o le que es igual: “rectificar su error”.

En Cuba, como en cualquier parte del mundo, existen presos políticos. Solo que el desgobierno de los hermanos Castro Ruz, los denomina presos contrarrevolucionarios. Partiendo de un principio macarrónico de que: “Con el sistema totalitario todo, contra el sistema totalitario nada”, el desgobierno sanciona a aquellos que cometan actos (aunque sean pacíficos) en contra del régimen y su seguridad. No tienen reparos en vincular a cualquier persona con acciones provenientes de un gobierno extranjero y cualquier acción que emprenda un ciudadano común puede convertirse en una afectación a la seguridad del sistema totalitario.

Es imprescindible señalar que el desgobierno de los hermanos Castro Ruz mantiene secuestrado los tres poderes existentes en una democracia moderna. Por tanto, es poco probable que alguna persona natural o jurídica tenga una defensa justa.

Cada año mueren en las cárceles cubanas 7 reclusos, muchos de ellos en extrañas circunstancias o “suicidados”. En el año 2004 en las prisiones de la provincia de Camagüey murieron cuatro, debido a la inexistencia de personal sanitario. De ellos, tres eran evitables. Falta por ver que los hermanos Castro Ruz se lamenten de estas muertes, que no eran precisamente presos de conciencia.

Si la opinión pública internacional se escandaliza al recibir las noticias de los abusos cometidos en Abu Grahib o Guantánamo, es de esperar que también se horrorice cuando en un país, donde el régimen imperante proclama a los cuatro vientos que no existen malos tratos en sus cárceles, muera un recluso en huelga de hambre.

El sistema totalitario de los hermanos Castro Ruz es culpable de innumerables casos de tortura mental y física, de dejar morir de frío a dementes en un hospital siquiátrico, de infinidad de desaparecidos (a la fuerza) en el Estrecho de La Florida. Sin embargo, una y otra vez fabrican campañas de descrédito de lo que realmente ocurre en las cárceles cubanas y se le endilgan títulos de delincuentes comunes a luchadores por la libertad. La represión brutal ha arrebatado una vida cubana más. Su prepotencia ha llevado el dolor a una madre cubana.

Pero, “el amor, madre, a la Patria, no es el amor ridículo a la tierra, ni a la hierba que pisan nuestras plantas. Es el odio invencible a quién la oprime, es el rencor eterno a quién la ataca”.

Podrá el Can Cerbero del régimen lamentarse con lágrimas de cocodrilo viejo. Podrán los perros mediáticos, del sistema, inventar cuentos de camino en su intento por confundir a la opinión pública internacional. Se regocijarán por los que logren confundir, acogiéndolos en su pocilga inmunda. Se auto-complacerán y se enclaustrarán en su cochiquera totalitaria y sus justificaciones.

La muerte de Zapata les perseguirá hasta el fin de los pocos días que les restan y su memoria quedará en la historia patria.