sábado, febrero 20, 2010

El bojeo a Cuba, hace 500 años



En los primeros meses del presente 2010 se cumplirán 500 años del bojeo a Cuba, ordenado por Nicolás de Ovando, gobernador de las Indias.
Su acción obedecía a un deseo del Rey Fernando, para determinar si esta tierra era efectivamente isla o parte de tierra firme, y para conocer si en este territorio habría «especiería, oro y otras cosas de provecho». Habrían de pasar varios años sin que se cumpliera la voluntad real, hasta que en 1509 se dio inicio a esa circunnavegación por Sebastián de Ocampo.

Cristóbal Colón, en su primer viaje (1492), había seguido pocos contornos de Cuba y en el segundo (en 1494), navegó por su parte sur y concluyó (¿a propósito?) haber llegado a una parte del continente asiático.
Al contrario de lo que opinan algunos ignorantes, revisionistas de la historia, la exploración del archipiélago cubano no obedecía a una supuesta “hambre de oro”, como pretenden catalogarlo.

La Corona española sabía perfectamente que Colon no había llegado a las indias orientales aunque, para le fecha no estuviesen convencidos de haber descubierto un nuevo continente. Era por tanto necesaria la exploración y con ella la investigación de todo lo que estuviera al alcance de sus posibilidades.

Comenzaba, de esta forma, a formarse el embrión de lo que más tarde se llamaría sistema de mercado y no “capitalismo mercantil”.
¿Por qué el archipiélago cubano no fue explorado, de 1492 hasta el fin del bojeo en 1510?

La corona española había recibido varias «cartas anunciadoras» de los descubrimientos, luego del atraque de Colón en Palos, al regreso del primer viaje. Una de las misivas fue dirigida al Rey español desde su escala de Sevilla, pero se ha perdido, y las otras dos se dirigieron a Luis de Santángel y a Rafael Sánchez
Las dos cartas conocidas, de tan similar contenido que parecían responder a una misma circular, se referían a Cuba con un diez por ciento de su espacio, en un lenguaje parco o discreto; de la otra isla, La Española, más pequeña que la de Cuba, se ocupaba un 70 por ciento, en un estilo hiperbólico y que exaltaba sus condiciones naturales y la mansedumbre de sus indios, comparándola, positivamente, con la propia España.

No tiene nada de errado, la preferencia de Colon por “La Española”. El Almirante (muy probablemente de origen lusitano), necesitaba “vender” la idea de comenzar, lo antes posible, lo que poco después se conociera como colonización. Si los reyes no compraban la idea, era muy probable que Colon perdiera todas las ventajas que había alcanzado aun antes de “descubrir” alguna nueva tierra.

Las dos misivas de Colón informando de su viaje fueron objeto de una relampagueante divulgación en España y en países europeos, con ese asimétrico enfoque colombino, a pesar de que Cuba era mayor en tamaño y no se quedaba atrás en recursos naturales.
Colon exploró Bariay y Gibara entre los días 28 y 29 de octubre de 1492. Desde Nipe pretendió llegar a Gran Inagua, en las Bahamas, pero vientos adversos se lo impidieron.

Colon supo que en la isla de Cuba existían yacimientos poli- metálicos y abundante vegetación propicia para la construcción de embarcaciones.
Sin embargo, en sus informes hizo poca insistencia de su paso por Cuba, dando prioridad a “Quisqueya”, pero de ahí, a decir que Colon “intentó” eliminar el nombre de Cuba, es pasarse de la raya. Comenzando porque los indios taínos, conocían esa tierra con el nombre de Cubanacán y es precisamente Colon el que la llama Cuba, tal vez debido a que, la coincidencia fonética, le hiciera sentir nostalgia de su tierra natal en el Alentejo portugués.

Colon bautizó a Quisqueya, con el nombre de “La Española”, no porque le recordara el reino ibérico, sino porque aludir a la recordación y utilizar el nombre, eran su forma de vender la idea. Para la concretización de sus planes, Colon necesitaba regresar al nuevo continente. Si no despertaba el interés de la monarquía española, tal vez no hubiera pasado aquello de un solo viaje. Los excesos descriptivos de Colon, ante la monarquía española, fueron tan bien recibidos que, en menos de dos siglos, todo el continente americano se encontraba bajo el poder de España.
¿Por qué “La Española” y no Cuba?

Mucho tenían que ver los vientos alisios y las corrientes marítimas, en la duración de los viajes de ida y regreso a la península. No debemos olvidar que solamente, el viaje de ida, demoraba casi tres meses, mientras que el de regreso (gracias a la corriente del Golfo de México), demoraba poco más de dos.

Cuando nos referimos a “La Española”, muchas veces pensamos en la República Dominicana. Nada más falso. El Fuerte llamado de “La Navidad”, lo construyeron en las cercanías de lo que hoy es un pueblo de Haití, llamado “Caracol”.

Colon, que era un avezado marino, estudió hasta el más mínimo detalle. Llegar, procedente del Océano Atlántico, hasta el Fuerte “Navidad”, utilizando el hoy llamado “Silver Bank y luego, cruzando entre lo que hoy conocemos como “La Pequeña Inagua y las Islas Turcas llegar hasta la corriente del Golfo, la cual lo llevaría de vuelta a España, con puerto de alternativa en las islas Azores, al igual que Madiera o las Canarias, lo fueran en el viaje de ida.

Al principio, la colonización fue progresando lentamente. Los fondos de la Corona eran escasos. En la medida que progresaba la colonización, aumentaban los fondos.
El historiador Fernando Portuondo del Prado, considera en sus estudios, que la demora en realizarse el bojeo a Cuba se debió a los asuntos de Santo Domingo. La exploración de “La Española”, dio lugar a que el principal asentamiento se realizara en la Bahía que forma la desembocadura del río Ozama, no obstante que, para el regreso a la península, continuarían utilizando el sistema de Colon.

Resulta totalmente falso que con anterioridad al bojeo de la isla de Cuba, marinos españoles, que no fueran Colon y los suyos, cruzaran por el norte y el sur de la isla. En el primer viaje, Colon llegó hasta lo que hoy es conocido como “Jardines del Rey”. En el segundo viaje, bojeó Jamaica, llegando hasta lo que conocíamos como la Isla de Pinos. En el tercer viaje, Colon reconoce que se encuentran en un continente desconocido para los europeos, pero luego se retractó y dijo que era el continente asiático. En esos momentos, ya los españoles se asientan en la desembocadura del río Ozama, desde donde, en circunstancias poco esclarecidas, Colon regresa encadenado a España, traicionado por el rey Fernando.

Fue solamente a partir de 1499 que comienzan los viajes de descubrimiento de nuevas tierras, con Alonso de Ojeda y Vicente Eanes Pinzón.

En el cuarto viaje Colon explora todo el Mar Caribe. Era tanto, el interés de Colon de que los reyes españoles creyesen, a pie juntillas, su idea, (ante el temor a que lo desconocido impidiera nuevos viajes) que en todo momento quiere convencerse y convencer a los suyos de que han llegado al continente asiático. Sin embargo, Juan de la Cosa, quién desde el inicio viajara con Colon y fuera cartógrafo, trazara un mapamundi en 1500 en el cual Cuba aparecía como una isla.




Mapamundi de Juan de la Cosa



A partir de éste mapamundi del año 1500 (faltaban aun 9 años para que comenzara el bojeo a Cuba) podemos presumir que los descubridores sabían más de lo que decían y mucho más de lo que era informado oficialmente. Nótese que los continentes africanos y asiáticos se encuentran bien delimitados y hacia el oeste, las tierras de lo que sería llamado América del Norte y el Sur.
En ocho meses circunnavegaron el archipiélago cubano. Hay quienes afirman, categóricamente, que Colon se había equivocado al decir que Cuba era parte de la plataforma continental. A mi forma de ver y apreciar los hechos, considero que Colon sabía perfectamente que Cuba era una isla. Juan de la Cosa así lo testifica en su mapamundi.

Quedaba abierto el camino para la colonización.

2 comentarios:

galego na lúa dijo...

Sobre el origen de Colón, aconsejo leas el Blog
´´correctoresdesabor´´ de Rodrigo Cota.
Revelador e incontestable.

Manchiviri dijo...

galego na lúa:

Si tienes algun punto que objetar, no dudes en hacerlo.

De todas formas,gracias por leerme.