miércoles, 9 de diciembre de 2009

Periodistas (neofeudalistas) contra Yoani Sánchez

Capítulo III
Graduado por la Universidad de La Sorbona. 
Dice de Yoani: Sánchez contó detalladamente su desventura en su blog y en la prensa. Así, afirmó que había sido arrestada en compañía de tres amigos por “tres fornidos desconocidos” durante una “tarde cargada de golpes, gritos e insultos”. 
Salim Lanrani







Las palabras de Yoani Sánchez son terroríficas y suscitan inmediatamente la simpatía y comprensión del lector hacia la víctima. El corresponsal de la BBC en La Habana Fernando Ravsberg notó que Sánchez “no tiene hematomas, marcas o cicatrices”. Todas las marcas desaparecieron… el lunes por la mañana con la llegada del primer periodista extranjero. En su blog y en una entrevista a la radio, Sánchez habla de “secuestro al peor estilo de la camorra siciliana”, dando la impresión de que fue detenida durante varias horas.
Yoani Sánchez
Por otra parte, parece sorprendente e ilógico que las autoridades de La Habana hayan decidido maltratar públicamente a una disidente tan mediática como Yoani Sánchez, sabiendo a ciencia cierta que semejante acto desencadenaría inmediatamente un escándalo internacional. A priori, existen otros medios mucho más eficaces y discretos para intimidar a los opositores. En una palabra, ningún elemento permite corroborar las palabras de Yoani Sánchez, ningún otro testimonio está disponible, ni siquiera los de las personas que la acompañaban.

Yoani María Sánchez Cordero es una habanera nacida en 1975, aparentemente graduada en Filología desde el año 2000. El 26 de agosto de 2002, después de casarse con un alemán llamado Karl G., emigró a Suiza con un “permiso de viaje al extranjero” válido para once meses, frente al “desencanto y la asfixia económica” que reinaba en Cuba. Cuando se lee el blog de Yoani Sánchez no aparece ningún aspecto positivo de la sociedad cubana. Yoani Sánchez omite contar las verdaderas razones que la llevaron a regresar a Cuba, más allá de las “motivos familiares” que evocó (motivos que su madre no compartió aparentemente, vista su sorpresa).

Las autoridades cubanas le concedieron un trato favorable por razones humanitarias, permitiéndole recuperar su estatus de residente permanente en Cuba, a pesar de que estuvo más de 11 meses fuera del país. En Suiza, Sánchez tuvo enormes dificultades para encontrar un trabajo y vivir decentemente y, desesperada, decidió regresar al país y explicar las razones de ello a las autoridades. Según éstas, Sánchez habría suplicado llorando a los servicios de inmigración que le concediesen una dispensa excepcional “para revocar su estatuto migratorio”, y se lo concedieron.

Yoani Sánchez ha decidido ocultar esta realidad cuidadosamente. En abril de 2007, Yoani Sánchez decidió integrar el universo de la oposición en Cuba fundando su blog Generación Y. Presenta un panorama apocalíptico de la realidad cubana y acusa a las autoridades de ser responsables de todos los males. Sánchez es una persona sagaz que ha comprendido perfectamente que podía prosperar rápidamente con este tipo de discurso apreciado por la prensa occidental. Ha negociado un acuerdo tácito con las transnacionales de comunicación e información. La blogera cubana consiguió el Premio de Peridismo Ortega y Gasset, dotado con 15.000 euros, el 4 de abril de 2008, otorgado por el diario español El País.

Grande fue la sorpresa de los 200 periodistas internacionales cuando divisaron a Yoani Sánchez tranquilamente instalada en el vestíbulo del más lujoso establecimiento de turismo de la Isla, el Hotel Nacional, entrando en Internet, cuando el precio de conexión es prohibitivo incluso para un turista extranjero. Yoani Sánchez tiene perfectamente el derecho de expresarse libremente y emitir críticas virulentas hacia las autoridades de La Habana –no se priva de hacerlo– sobre las dificultades diarias reales en Cuba. No puede ni debe ser criticada por ello. En cambio, comete una grave impostura intelectual cuando se presenta como una simple bloguera y afirma que su único objetivo es ejercer honestamente su deber de ciudadana.

En el próximo capítulo le toca el turno a la Argentina