lunes, 14 de diciembre de 2009

De equipos electrodomésticos, e indisciplinas


En éste artículo trataré de explicar, a que se refiere el desgobierno de los hermanos Castro Ruz, cuando se refieren a “indisciplinas e irregularidades” en el cobro de los referidos equipos electrodomésticos.

Resulta ser que, de acuerdo con los cálculos del desgobierno, los equipos se le vendieron a la población, por un valor de 51 millones de pesos, que al cambio de 26 pesos por un CUC (moneda equivalente al dólar) viene siendo, casi 2 millones de dólares.

Me pregunto:
¿Estos dos millones de dólares son solamente lo que debe la provincia de Holguín?
¿A cuánto asciende la cifra de los impagos en todo el país?

Imaginemos, por un momento, que el salario promedio de un trabajador cubano sea de 400 pesos (15 CUC).
¿Cuánto es lo que el Banco Nacional puede descontarle a cada trabajador (mensualmente) por el pago de uno de estos electrodomésticos?

Sin importarles que el pueblo cubano se encuentre en la zozobra de enfrentar la desaparición de la terrorífica “Libreta de Abastecimientos” y la desaparición de los comedores obreros, acuden a la amenaza del embargo salarial. No tienen en cuenta que, una vez desaparecidos los anteriores subsidios, las personas tendrán que rebuscar en sus bolsillos la forma de compensar el desequilibrio económico que eso representa.

Informan que se han dejado de pagar 60 mil refrigeradores y casi tres mil aires acondicionados y eso lo catalogan de descuido, descontrol, indolencia y responsabilidad.

Cualquier persona con un mínimo de coeficiente de inteligencia puede deducir que el desgobierno culpa a la ciudadanía de sus errores. Trata de engañar, una vez más, a la ciudadanía con aquello de “lo provechoso que sería que ese dinero pudiera emplearse en cualquier otra cosa si hubiera regresado a las arcas del desgobierno”.
Lo que debe quedar claro es que los pesos nacionales no tienen valor ninguno para las arcas del desgobierno, pues los artículos referidos no son de producción nacional, sino importaciones compradas en moneda libremente convertible y revendida al 270% de su costo de compra.

El pueblo de Cuba está harto de escuchar patrañas como “artículos que «gentilmente» adelantó la «Revolución» para mejorar la vida de la población”. El pueblo piensa (y no lo dice) que lo que está haciendo el desgobierno “distribuyendo esos artículos, es aflojar la tensión a la que se encuentra sometido durante más de 50 años de ineptitud e indolencia por parte de la crápula que dirige el país.

Es verdaderamente incomprensible que en lugar de mejorar la canasta básica de la población, se dediquen a gastar el dinero del pueblo en artículos como aires acondicionados y ollas arroceras eléctricas, en un país en donde la energía eléctrica es deficitaria.
¡Una olla arrocera para cocinar cuatro granos de arroz!

El pueblo cubano no es ingrato. Solo que, no tiene de donde sacar más dinero, ni trabajando, pues el mismo sistema impide que así se haga.

El pueblo cubano lo que hace es ajustar el salario a lo indispensable.