domingo, 11 de octubre de 2009

Lázaro Barredo Medina, tú eres oportunista, ellos también lo son



Para que vuestro proyecto neo feudalista salga adelante debe predominar en cada uno de vosotros la irracionalidad y la falta de sentido económico. El lamento de Raúl Castro es una consigna, una frase, un cliché, para ajustaros a vivir con lo que tenéis. No podeis aspirar a más, pues no tenéis una solución objetiva, ni podreis tomar medidas verdaderas con tanto pesimismo institucionalizado.

En las intervenciones del sustituto en jefe está subrayada de manera reiterada la voluntad política de vuestro “partido” de llevar adelante las mismas estupideces que han convertido a Cuba en un desastre, como la planificación del caos, que se traduce en la desorganización del trabajo, la implantación (en un momento dado) de la circulación de no se sabe cuantas monedas y un congelamiento salarial de poco más de cincuenta años, responsable directo de la insuficiencia económica en que se encuentra sumido el país. 
Lázaro Barredo












Una política de impuestos de reciente creación y el cese de subsidios, la revisión de las gratuidades, solo es propaganda política de un desgobierno incapaz de afrontar su responsabilidad, pretendiendo de esa forma que el pueblo trabajador sea el que resuelva las dificultades creadas por una crápula dirigente.

No es con movilizaciones como se resuelven (la palabra resolver se utiliza en Cuba como sinónimo de robar) estas cuestiones, ni con toda la comprensión de las masas oprimidas. ¿Cuál es el plazo prudente, de tiempo, Barredo?

Basta ya de echarle las culpas de la incompetencia del régimen a los desastres naturales, ni a la pérdida de la capacidad financiera del desgobierno venezolano, soporte fundamental de los hermanos Castro. El sustituto en jeje y demás crápulas llevan estudiando más de dos años y durante los últimos cincuenta. ¿Hasta cuando estudiarán? ¿Hasta que se mueran?
Lázaro Barredo y Raúl Castro
Dice Barredo: “Precisamente, esa es la intención del debate que ahora transcurre en los núcleos del Partido junto a los colectivos obreros para mirarnos hacia adentro y discutir "a camisa quitada" cómo podemos crear más, qué vamos a hacer para salir de la rutina y de la convivencia con las cosas que se sabe no funcionan bien, porque muchas insuficiencias hay que resolverlas ante todo en nuestras propias colectividades, sin doble moral y sin fanfarrias”.

La crápula dirigente es la que, durmiendo, sueña que con obreros sin camisa van a crear más y que el pueblo hambriento saldrá del rutinismo igualitarista. Si el desgobierno sabe que las cosas no funcionan: ¿Para que está el desgobierno? ¿Por qué, en lugar de tantas reuniones no resuelven las insuficiencias? La respuesta es sencilla: ¡El desgobierno es INMORAL!

El pueblo de Cuba está agotado de tanto trabajar en proyectos que recién concluidos desaparecen como por arte de magia. ¿Necesitan ejemplos? De esa forma no se sale de la crisis. ¿A quienes llamará paternalistas el Sr. Barredo?

El igualitarismo, que nos vendieron como justicia social, ahora ya no lo es. Jamás se ha aplicado en Cuba el principio socialista “de cada cual según su capacidad, y a cada cual según su trabajo”.

La libreta de abastecimientos fue una necesidad del régimen de Fidel Castro cuando, de acuerdo con una política económica desastrosa aumentó el poder adquisitivo del pueblo, sin aumentar la producción de bienes de consumo. Esa libreta siempre ha sido un impedimento y hasta ejerció funciones de carnet de identidad.

La muerte de dicho instrumento, de tortura síquica al pueblo de Cuba, está anunciada desde el mismo día en que la implantó el Comandante en Jefe, de golpe y porrazo. Lo que nadie sabe es cuando, ni aunque seudo periodistas se atrevan a mencionarlo en el órgano oficial del Comité Central.
¿Alguien, en su sano juicio, se atrevería a pronosticar una fecha?

Al régimen no se le puede ocurrir otra brillante idea, que no sea, de irla desapareciendo poquito a poco. Vamos, como aquel que no quiere la cosa y…, utiliza al “periodista” para anunciar un absurdo con el propósito de analizar la reacción de la población, que no expresa en las reuniones convocadas, absolutamente nada en ese sentido.

Ya veremos lo que ocurre con el cierre (si es que en verdad los cierran) de los comedores obreros. El ajuste de salario, que Barredo cataloga como “desvío inescrupuloso de recursos”, es con lo que el trabajador simple, logra subsistir el resto de los días que la libreta de abastecimiento no alcanza a cubrir durante un mes.

El señor Barredo demuestra tener una cara de concreto cuando se atreve a decir que, el padrecito desgobierno tiene sensibilidad humana y que ha perseguido ofrecer soluciones a las necesidades y echa las culpas a la población indefensa diciendo que se ha acostumbrado (habituado) a que se lo resuelvan todo. Pero entonces: ¿Quiénes han desgobernado del país durante cincuenta años?

El régimen de los hermanos Castro Ruz, desde sus inicios, ha sido un tsunami de injusticias, en nombre de las clases trabajadoras y, ahora las culpa al decir de Barredo, que no han correspondido.

El simplista de Barredo acude al “síndrome de pichón”.
¿Quién, sino el desgobierno es el que mal acostumbró al pueblo a que le den alguna cosa, sin ton ni son?
¿Quién inventó eso de ir a la bodega, no para comprar sino para recibir lo que le toca, sin tener opción de escoger y aun así pagar dinero por eso?

Barredo se atreve a decir que en Cuba, el gobierno repara las casas, cuando tal parece que en Centro Habana, por solo citar un ejemplo, cayó una bomba de cincuenta fidelones de potencia.

El peloteo burocrático es culpa del desgobierno.

Los desgobernantes son los que no quieren ni que les mencionen los problemas.

El único obstáculo que existe en Cuba para lograr la transformación de una economía ineficiente, en productiva es el régimen imperante.

Solo la risa esquizofrénica de la crápula dirigente es capaz de parecer algo humorístico, pero da que pensar.

De una manera o de otra estos viejos decrépitos y las costumbres malsanas que nos han inculcado desaparecerán paulatinamente y nadie le pondrá cascabeles, ni al gato, ni a la yegua.