sábado, 22 de agosto de 2009

Honduras: Premio al cantinfleo para Fidel Castro


Los interminables mamotretos reflexioneros son tan o más cansones que los del premio Nobel.
Si escribiera en taquigrafía no sería menos aburrido. Ya no se deja ver, ni pronuncia discursos interminables y divagadores que nos permitían evaluar como se iba degradando a marchas forzadas. Por lo menos yo, lo analizaba al detalle.

Todos sabemos perfectamente que en Honduras ocurrió un golpe de Estado diferente, pero aparte de los discursos en la OEA y la ONU así como la cumbre de los NOAL, solo hemos visto lo que él insiste en llamar atropellos y abusos o represión de unas cuantas decenas de personas que han tenido el derecho a expresarse contra el golpe.

Lo que más me llama la atención es que, “tal vez”, sin proponérselo, da a entender que Zelaya es un cobarde. Es algo que no puede evitar.

Son pocas o ningunas, las imágenes transmitidas por la televisión cubana (si lo comparamos con el resto del mundo) cuando Arias propuso los 7 puntos el 18 de julio. Aparentemente solo les interesaba aquel que decía textualmente: “La legítima restitución de José Manuel Zelaya Rosales en la Presidencia de la República hasta el fin del período constitucional por el cual fue electo”.
De forma solapada, intenta desprestigiar la figura de Arias refiriéndose a las “palabras entrecortadas por la emoción” y a una “autocomplacencia” por lo que considera haya sido su intención en servir de mediador en el conflicto, para acto seguido citar la “indignación” de las marionetas Rigoberta Menchú y Adolfo Perez Esquivel, también agraciados con Premios Nobel de la Paz.


La mayoría de los gobiernos de América Latina sabían que Zelaya había aprobado (sin el consentimiento de Chavez y Castro) el primer proyecto de Arias, pero no se imaginaban que lo iban a forzar a retractarse en menos de 72 horas.

Solo la cobardía de Zelaya y el pésimo asesoramiento totalitario hacen posible que se consolide el golpe y terminen de desmoralizarse todos los organismos internacionales que lo condenan.
Mintras tanto, Daniel Ortega, haciéndose eco del chavismo más extremo acusa a los Estados Unidos de haber escogido a Arias como mediador para Honduras, sin mencionar que fue el própio Zelaya el que se postró ante la Secretaria de Estado norteamericana pidiéndole ayuda.
La Bestia Ilustrada, decrépito al fin y al cabo, no deja de reconocer que el pueblo hondureño resiste pacificamente los acontecimientos.

Ahora el gobierno de Micheleti solo tiene que intentar ganarse la confianza de los gobiernos demócratas de América Latina que en definitiva son los únicos que le pueden tender una mano amiga aun cuando no concuerden con el método utilizado por Honduras para destituir a un traidor a la patria hondureña.


Mientras tanto Chavez incrementa y prepara el ejército de Venezuela con las malass intenciones de intervenir allende sus fronteras.

A fuer de ser sinceros y, mientras esperamos que las aguas recobren su nivel en Honduras, debemos otorgar un Premio al Cantinfleo para Fidel Castro.