sábado, 11 de julio de 2009

Fidel Castro y el fracaso del cobarde en Honduras

Cuando Fidel Castro, desde su lecho, se dedica a entrometerse en cuanto se le antoja, declaraba en sus reflexiones que “con ese alto mando golpista (refiriéndose al golpe militar en Honduras) no se podía negociar” y que había que exigirle la renuncia y que otros oficiales más jóvenes y “no comprometidos” con la oligarquía ocuparan el mando militar”, sentenciaba la cobardía de Zelaya. Mientras tanto, los extremistas de izquierda y sus buitres maniobraban para provocar incidentes que ocasionaran víctimas que dieran magnitud al golpe.

Era obvio, que de no aparecer Zelaya ante los suyos, el mundo percibiría tibieza y blandenguería que serían la base de su desparición de la escena política.

Está más que claro que cuando Zelaya permitió a los militares, sin oponer resistencia, ser trasladado a Costa Rica en pijama, estaba convencido de que su papel en la historia de Honduras había terminado. No le pasó por la cabeza la idea de oponerse al golpe.

Casi una semana después aparece, en un avión particular del presidente venezolano, violando el espacio aéreo de Honduras, lo que constituye una provocación y una ingerencia en los asuntos internos del país, no solamente ingerencia de Venezuela, sino de todos los “altos” funcionarios que se encontraban en el avión.

El avión con el derrocado presidente de Honduras, Manuel Zelaya, vuela cerca al aeropuerto internacional de Toncontín en Tegucigalpa, el 5 de julio, 2009. Zelaya no fue permitido a retornar a su país tras haber sido expulsado el 28 de junio.
A Zelaya jamás se le ocurrió aterrizar. Podía haber utilizado cualquier pista de aterrizaje que no fuera en Tegucigalpa, podía haber coordinado con sus seguidores encontrarse en cualquier pista del país. Un Jet Falcon puede aterrizar en menos de 800 metros y si luego no puede despegar el propósito ya estaría cumplido.

De manera grotesca, en su última reflexión, Fidel Castro quiere convencer (a no se quién) que Zelaya estaba decidido a aterrizar, como si el cobarde ridículo estuviera al mando de la aeronave. Y, afirma Fidel Castro “me consta” y acota que al cobarde lo esperaba una “enorme” masa, captada en plano estrecho por las televisoras que reportaron el incidente.

Cuando al cobarde ridículo le fue informado que los militares hondureños disparaban contra la turba desmandada, su reacción inmediata fue pedir a los pilotos que tomaran altura, para evitar ser alcanzados por un disparo fortuito o que, en un acto de locura, dispararan sobre la aeronave.

Sabía perfectamente que no conseguría aterrizar en Tegucigalpa. Ya la pista estaba bloqueada y todo sabemos, si no preguntenle a cualquier militar cubano, lo que demoraba bloquear una pista cuando se aplicaba en “Plan Estrella”. No es cuestión de segundos Fidel Castro. No te hagas el ignorante, que de eso tu no tienes un pelo de la barba.

Fidel Castro cita a unos “especialistas” (no menciona sus nombres ni procedencia) para tratar de justificar la cobardía ridícula de “Zeyaya”, los cuales “explican” que el momento más tenso y “peligroso” es cuando esos aviones reducen la velocidad para hacer contacto con la pista... En ningún momento se ve al avión con el tren de aterrizaje desplegado ni a baja velocidad. Por eso, me atrevo a asegurar que la cobardía lo único que pretendía era un show publicitario y no un intento de regresar a Honduras.

Los amigos de Zeyaya, saben que está descubierta su trama de imponer dictaduras totalitarias a los pueblos de la América nuestra utilizando métodos inconstitucionales.

Los gobernantes se eligen en las urnas, no se imponen desde el poder violando constituciones.

No debemos caer en la trampa del miedo a que nos incita Fidel Castro. Todos aquellos oportunistas de derechas y de izquierdas que pretendan imponerse violando las constituciones establecidas deben interiorizar que eso lleva un riesgo implícito.

La supuesta autoridad de gobiernos de tendencias totalitarias se encuentra debilitada. No corren los tiempos en que los golpistas eran militares que se eternizaban en el poder.

El expresidente perdió el poder por tratar de imponerse a la Constitución del país. Sabe que lo perdió y que tiene que hacer un papel decoroso para mantener el favor de sus amigos. Al final se quedará solo. Traicionó a su pueblo, a su partido y se mostró cobarde y ridículo ante los totalitarios que le apoyaban en sus fechorías.

Por último, Fidel Castro, desde su lecho de enfermo, pretende dar instrucciones a Zeyaya advirtiéndole que no debe admitir maniobras dilatorias que debiliten las “fuerzas sociales” que supuestamente le apoyan.

Exáctamente todo lo contrario que viene haciendo Zeyaya desde el inicio.

Por su parte, el proyecto de dictador totalitario venezolano afirmó que un diálogo para tratar de resolver la situación creada es un “gravísimo error” y una “trampa para la democracia”. En su fuero interno debe estar pensando que la trampa es para aquellos que prtenden imponer el totalitarismo.

¿Cual es la propuesta de Chavez?

No tiene ninguna.

Pretende que la administración norteamericana caiga en la misma trampa de las aberrantes sanciones económicas, las cuales Chavez no ha dudado ni un momento en practicar, utilizando los métodos que han posibilitado a los regímenes totalitarios mantenerse en el poder. Ahora son los totalitarios los que bloquean y embargan.

El mandatario venezolano profiere una grave amenaza cuando dice, veladamente, que está en juego la paz. Debemos dejar claro que se trata de los totalitaristas y sus esbirros contra la democracia.

2 comentarios:

Jesus V Diaz dijo...

Estoy completamente de acuerdo con lo expuesto en la publicación. Se nota que Manchiviri conoce muy bien el proceder del sátrapa Fidel Castro. Yo soy cubano y viví por mas de 30 años sufriendo sus abusos. Te felicito Manchiviri y si no eres cubano, te agradezco mas, pues no te haz dejado engañar por la propaganda castrista. Te invito a que visites mi página.
http://jvdg10.es.tl/

Manchiviri dijo...

Gracias por pretarme atención Jesús.

Voy a visitar tu página.