lunes, 15 de junio de 2009

La resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el régimen totalitario de los hermanos Castro Ruz


En acto de peculiar significado histórico, la OEA ha puesto término a la resolución que en 1962 excluyó al régimen totalitario fidelista del Sistema Interamericano.

Aquella decisión fue justa y legal, de acuerdo con los propósitos y principios declarados en la Carta de la OEA. Fue, a la vez, coherente con la trayectoria de esa Organización; con el motivo por el cual fue creada, promovida y defendida por los Estados del continernte americano.
Hoy la región de América Latina y el Caribe vive otra realidad. La decisión adoptada en la XXXIX Asamblea General de la OEA, es fruto de la voluntad de Gobiernos que no “encuentran”, en el sistema impuesto en Cuba, una amenaza para la región, como desafortunadamente ocurría en 1962.

El desgobierno de los hermanos Castro Ruz pretende reconocerlo como un mérito de los Gobiernos que (aunque siguen siendo colonias del ministerio) han derogado formalmente aquella resolución que ya no tiene lugar.

La decisión de dejar sin efecto la resolución VI de la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, constituye una formalidad anacrónica. Persigue el propósito de permitir la reinserción del desgobierno fidelista en el sistema interamericano, a sabiendas de su imposibilidad.

A pesar del consenso alcanzado en el último minuto, esa decisión se adopta en contra de la voluntad de Fidel Castro y a proposito de las las intensas gestiones y presiones ejercidas por los gobiernos de tendencias totalitarias de la región. Se propina así a la democracia un porrazo, utilizando su propio instrumento.

El desgobierno totalitario de los hermanos Castro Ruz acoge con satisfacción esta vergonzosa payasada, a la vez que agradece a los gobiernos iberoamericanos lo que ha decidido llamar “espíritu de solidaridad, independencia y justicia”, debido a que “han defendido” el derecho de de un régimen no democrático a regresar a la Organización.

Fidel Castro, sin embargo, ratifica una vez más que no regresará a la OEA.
La dictadura de los hermanos Castro Ruz consiguió resistir las preiones políticas y el aberrante embargo económico. Hoy disfruta de relaciones diplomáticas con todos los países del hemisferio, excepto los Estados Unidos. Con aquellos de tendencias totalitarias, desarrolla amplios vínculos de amistad y cooperación.

No obstante, el régimen fidelista cada día es más incompetente y marcha indetenible hacia una sociedad cada día más pobre, y desigual. Lo ha hecho con una suprema represión, sacrificiando al país en aras de una supuesta “solidaridad” con los pueblos de América, que bien pudiera traducirse en propaganda totalitaria.

Comparte valores que son contrarios al sistema de mercado que promueve la OEA y se siente con el “derecho y la autoridad” para decir no a la idea de incorporarse a un organismo al que no se cansa de tildar con el sobrenombre de Ministerio de Colonias.
No me imagino como, los pueblos y gobiernos de la región sabrán comprender esta absurda posición. Mientras Fidel Castro agradece, por otra parte les llama colonias norteamericanas, a gobiernos, que aun siendo de tendencias totalitarias, han sido democraticamente elegidos por sus pueblos.

Los reclamos a que se ponga fin, de una vez y por todas, al criminal embargo económico de los Estados Unidos contra el régimen totalitarista de los hermanos Castro Ruz, reflejan el creciente reconocimiento de una aberración económica en el sistema de mercado.
El espíritu totalitario allí representado por muchos de los que hablaron, es con el que Fidel y su hermano se sienten identificados.

Las ansias de integración y concertación de América Latina y el Caribe son cada vez más manifiestas. El régimen totalitario de los hermanos Castro Ruz participa activamente, y se propone seguir haciéndolo, en los mecanismos regionales desde el Río Bravo hasta la Patagonia, incluyendo todo el Caribe Insular.

Fortalecer, expandir y armonizar esos organismos y agrupaciones, a su imagen y semejanza, es el camino escogido por Fidel Castro y no la peregrina ilusión de regresar a una organización, de la que fué expulsado al permitir la entrada de ejércitos foráneos (soviéticos) a la región y casi provocar una guerra termo-nuclear.










Segun Fidel Castro, la OEA “ya ha sido condenada por la historia”. Falta muy poco para que lo condene a él.