viernes, 5 de junio de 2009

Fidel Castro aun no ha sido juzgado por la historia


 Manuel Zeyala podrá haber afirmado lo que se le haya ocurrido, pero de ahí a que sea cierto que derogar el acuerdo mediante el cual se había suspendido al régimen totalitario fidelista (que fuera aliado de una superpotencia extraña al sistema interamericano) de la Organización de Estados Americanos (OEA), en 1962 sea, “sabia”, es un soberano disparate. Rectificación, tampoco, pues se trata de algo que se cae por su propio peso. Ya el régimen de Fidel Castro no tiene aliados externos, ni es una amenaza para nadie a no ser para su propio pueblo.

Si los estados Unidos del Norte de América hubieran querido impedir la aceptación (entre las filas de la OEA) del desgobierno fidelista, hubiera sido otro capricho aberrante más.

La administración Obama ha sido más inteligente que eso y, nuevamente les entrega el balón a los hermanos Castro. Ahora son ellos los que no quieren pertenecer, según sus própias declaraciones, a la “podrida organización”, a la que pertenecen los regímenes latinoamericanos, que utilizan al sistema totalitario fidelista como moneda de cambio en sus relaciones con el vecino del norte.

Fidel Castro aun tiene que rendir cuentas sobre la crisis nuclear (precisamente en 1962) que colocó al mundo a un paso de la muerte.