lunes, 25 de mayo de 2009

Una respuesta para Fidel Castro

A mi país ya no lo amenazan las crisis económicas cíclicas cada vez más graves y frecuentes. El subempleo, la ruina y las pérdidas fabulosas de bienes y riquezas, se han agotado luego de 50 años del totalitarismo ciego, actualmente regente.

La dictadura de los hermanos Castro proscribe la participación ciudadana, en el desarrollo del Estado como elemento perturbador del sistema, cual si pudiese existir orden interior, ejército, salud, educación, cultura, ciencias, tribunales, jueces, y otras muchas actividades sin contar con el pueblo, mientras que predica todo lo contrario.

La Dictadura del Proletariado, desde luego, con su rigor y fuerza coercitiva, no estorba a los que como Fidel, Raúl, y otros teóricos ven en ella un instrumento para explotar y para imponer el odioso sistema totalitario.
Izquierdistas, socialistas y comunistas han creado sus códigos de conducta e impuesto sus valores. Hablan de libertad, democracia, derechos humanos, etcétera. En Cuba, después de 1959, de un 25% de la población que vivía en la miseria, pasamos a tener más de un 95% que vive en condiciones paupérrimas, trabajando como esclavos a los cuales el dictador les ha suprimido (por decreto) los derechos que estipulaba la Constitución de 1940.

Durante casi 50 años los cubanos hemos sido mercancías que se venden en el mercado de la propaganda exterior totalitaria, y durante 50 años después de 1959, hemos sufrido una atroz discriminación y marginación interna.

No se dice que miles de personas en mi país sufren ignorancia, subempleo, subdesarrollo, mientras que el decrepitísimo en jefe habla de las desgracias ajenas. Se refiere al tráfico de drogas como si jamás hubiera tenido algo que ver en eso. También alude al crimen organizado, como si él no hubiera actuado toda su vida como un Vito Corleone.

Como todos los fracasados, se refiere al robo de cerebros y a la emigración para justificar su incapacidad, obviando que, durante la primera década del siglo XX, mi país era receptor de inmigrantes de todos los confines del planeta. Somete las mentes de los cubanos utilizando para ello los medios de comunicación (en manos del gobierno).

¿Sobre qué base se sostiene el totalitarismo fidelista? Sobre la pobreza y la fuerza. Disponen para ello de todos los recursos de la nación y de aquellos foráneos que cándidamente (otros no tan cándidamente) les apoyan. El régimen de Fidel Castro ha sido, durante cinco décadas, exportador de armas que han alimentado las guerras locales, que fueran muy convenientes para sus aliados totalitarios.

Ha cambiado la moneda del país a su antojo y conveniencia e imprimido hasta cinco tipos diferentes para hacerlas circular a la par de la moneda nacional, con la malísima intención de exprimir, aún más (si eso fuera posible) al pueblo empobrecido, y continuar dándose el lujo del despilfarro en propaganda internacional.

Cuando estas inquietudes rondan las mentes de muchos miles de personas en mi país, que no se dejan envolver por las mentiras proclamadas, llegan constantemente noticias sobre otras realidades.

Por ejemplo: las empresas creadas por el desgobierno en el 2004, último año según sus propias estadísticas, obtuvieron en el exterior ganancias por 700 millones de dólares, que fueron a ingresar directamente a algo que gustan llamar “las reservas del Comandante” . Ni uno solo de estos dólares visitó la oficina nacional de recaudación de impuestos, lo que demuestra que la economía totalitaria prescinde de las instituciones que el propio sistema crea.
La mera idea de poner orden en las finanzas del país suscita la protesta escrita de Fidel Castro, cuyo poder total nadie discute.

Podría constituir incluso un entretenimiento válido reunir un sinnúmero de noticias nacionales e internacionales que reflejan los “privilegios nacionales” que éste régimen ha impuesto al pueblo. Hay políticos dentro y fuera de Cuba que se ofenden si alguien se atreve a calificarlo como dictadura, cual si existiera otra palabra que lo defina mejor.

La otra cara de la moneda es todavía peor. Se ha hablado de los ejércitos, no solamente de médicos y maestros (incluyendo especialistas deportivos) con que el régimen totalitario pretende demostrar lo buenísimo que es su sistema de ordeno y mando, apoyados en más de 40, 000 profesionales distribuidos por el planeta.
Angola, donde sirvieron de carne de cañón, durante 15 años, más de 300,000 mil cubanos impactando a la opinión pública mundial, es solo uno de los ejemplos de la injerencia del totalitarismo en aras de la “defensa” de los pueblos oprimidos, como si el “gobierno” de José Eduardo Dos Santos (Angola), fuera algo menos que una dictadura (a imagen y semejanza) de más de 30 años.

Señor Fidel Castro: Ocúpese de sus problemas y deje a cada cual ocuparse de lo propio. Sus problemas no son internacionales. Todo lo contrario. Su problema es el caos que ha provocado en Cuba.