domingo, 10 de agosto de 2008

Los defensores extranjeros del sistema totalitario de los hermanos Castro


Bajo el título “Las reformas de Cuba”, los señores Saúl Landau y Nelson Valdés se llenan la boca para defender lo indefendible, para tratar de justificar lo injustificable.

Saul Landau es miembro del Instituto para Estudios de Política.
Nelson Valdés Profesor Emérito de la Universidad de Nuevo México.


Saul Landau

El sistema totalitario de los hermanos Castro hace ya mucho tiempo que no tiene el apoyo popular de los primeros años y ahora dice que va “taponar o zurcir” todos los errores (económicos y políticos) de casi 50 años de desgobierno.

Lo de unificar ministerios no es hacer reformas, es tan solo mover la coctelera.
¿Cuáles son las posibilidades abiertas a la agricultura?
¿Prestar las tierras, desatendidas por el régimen, a aquellos que la quieran trabajar?
¿Por qué no se las venden?
¿Acaso tienen miedo que la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) se les pueda ir de las manos?
¿Dónde está la descentralización de “ciertas funciones”?

Raúl Castro está decidido a enfrentar los problemas, que ellos mismos han creado, aplicando la “política de la melcocha”, que consiste en estirar la “liga” sin que esta se rompa. Nada de pragmatismo ni cautela, que hasta nuestros días, la “libreta de abastecimiento” ha ido perdiendo productos y no pasa nada.

Los problemas surgidos a partir del “desmerengamiento” de la Unión Soviética y demás países del campo socialista es solo una justificación.
La mala suerte es la justificación de los fracasados.Que nadie espere que el régimen abandone el poder voluntariamente. Sentémonos a esperar los nuevos enfoques de un congreso (atrasado) de lo que han querido denominar Partido Comunista. Nos quedaremos con las ganas.

A partir del primero de enero de 1959, el omnipotente, omnipresente y omniparlante ha utilizado los pocos recursos de la nación cubana a su antojo y conveniencia, dándole matices de cambio social. La realidad es bien distinta, cuando los cambios sociales en lugar de ir para mejor, se dirigen en dirección contraria. Jamás el desgobierno ha operado por medio del consenso y una prueba de ellos lo tenemos en la declaración del “carácter socialista del régimen”, impuesto por la fuerza de las circunstancias de una seudo-invasión (léase Bay of Pigs o Playa Girón). Los articulistas no se toman el trabajo de consultar la historia.

Fidel Castro, al amparo de la obra del filósofo Karl Marx, de la cuál solo extrajo convenientemente la “dictadura del proletariado”, desgobernó durante 20 años por decreto, haciendo caso omiso de la Constitución del 40, que no fuera abolida hasta la del 76. Efectivamente, Fidel Castro es un Gran Maestro del ajedrez internacional y ha sabido jugar a su favor. Supo eliminar el viejo orden, pero nunca supo, aun no sabe y nunca le interesó que Cuba tuviera una sociedad justa, sino igualitarista, para poder manejarla como se le fuera ocurriendo.

Para inventarse un sistema, enfrentó a la nación cubana al vecino súper poderoso del norte, sin importarle las consecuencias y todavía hay quienes se vanaglorian (desde la barrera) de un Fidel Castro malcriado y desobediente de los dictámenes del imperio. Es sumamente fácil vanagloriarse sin sufrir, en carne propia, las consecuencias.

Ahora pretenden hacernos creer que los continuadores, (los articulistas dicen “una cifra significativa de personas más jóvenes”), las marionetas que los tiranos utilizan para delegar funciones, se van a enfrentar (vaticinan) a una nueva aventura. Se atreven a catalogarla de “construcción de un socialismo sensato en una sola isla”.
¿Acaso se estarán refiriendo a Utopía?
Valiente porquería.

Lo único verdaderamente cierto que dijo Raúl Castro en su último discurso del 26 de julio es, que los cubanos no pueden acostumbrarse a recibir, solamente, buenas noticias. Este señor, debe haber tenido mucha bebida entre pecho y espalda para atreverse a verter una burla tan mayúscula.
¿Cuáles son las buenas noticias?
¿Cuáles son los logros de los objetivos históricos?
¿La destrucción del país?
¿La destrucción de la sociedad civil?

Es preciso recordarle a los articulistas, que en 1868 ocurrió el primer levantamiento armado contra la metrópoli española, que duró 10 años. Desde 1878 hasta 1895 (segundo levantamiento armado) transcurrieron casi veinte años, luego llegó la intervención norteamericana, cuando la revolución mambisa se encontraba acéfala (Martí y Maceo muertos en combate). Transcurrieron más de 50 años, desde entonces, y Cuba se convirtió en un país recepcionista de inmigrantes de todas las latitudes en busca de oportunidades. Hasta se aceptaban inmigrantes de Jamaica o Haití para trabajar en la zafra azucarera.
Más de 600 mil españoles llegaron a Cuba en ese período de tiempo.

Repetir la propaganda (castrista) de los 100 años de lucha es tergiversar la historia. Es peor que desmontar estatuas de alcaldes y presidentes, que constituyen (para bien o para mal) la historia de una nación.

En 1959, un levantamiento popular, en el cuál participaban el Directorio Revolucionario “13 de Marzo” (estudiantil), y otras organizaciones (como el Movimiento 26 de Julio), puso fin a la dictadura inconstitucional del Sr. Fulgencio Batista. Cuba era libre hacía mucho tiempo. Solo le pertenecía a los cubanos. El problema era interno.
¿Qué se encontraba influenciada por el vecino del norte?
¿Qué país en aquellos tiempos y hoy en día no está influenciado por los Estados Unidos?

Fidel Castro y no el pueblo de Cuba, fue el que se enfrentó, económicamente, al gobierno de los Estados Unidos (utilizando los escasos recursos de la nación). Esta situación provocó el igualitarismo, absurdo y ridículo, como forma de administración. Nada de derechos. Todo aquel que no estuviera identificado con el régimen era considerado un “gusano” que no tenía cabida. Si éste gusano decidía emigrar, perdía todas sus propiedades (automóvil, casa), aunque no fuera una cuestión política. Situación que persiste hasta nuestros días, con la diferencia que pasado el tiempo los gusanos se han convertido en mariposas.

La libreta de abastecimiento, que al principio “abastecía” por igual de forma bastante generosa, fue degradándose hasta no servir para alimentar a la población más allá de 15 días en un mes.
La salud es una farsa que el régimen utiliza como propaganda política en el extranjero. En Cuba escasean los médicos nacionales y las medicinas son inexistentes.

Señores, no comparen una cartilla de racionamiento del tipo que existía en Inglaterra, finalizada la guerra, con la libreta de abastecimiento.
Mis padres estuvieron en el año 1948 en Londres, (trabajando) y recibieron la referida cartilla, basada en cupones (aun mi madre la conserva de recuerdo). Todo lo que aparecía en dicha cartilla se podía adquirir.
La Libreta de abastecimiento no da esa posibilidad. Es lo que el gobierno, tenga a bien suministrarle a la población. No tienes derecho a escoger.
Te toca o no te toca. Esa es la cuestión.

Muchas veces he escuchado, a mi mamá decir: “Que burra fui, yo que tenía dinero bueno (dólares) y podía comprar lo que quisiera, me habían dado una cartilla de racionamiento igual que a cualquier ciudadano inglés. Ahora me doy cuenta de lo estúpida que fui. Debía haberle entregado mi cartilla a la inglesa que nos atendía y que en varias ocasiones nos pidió si le podíamos vender un cupón de mantequilla”.
La mantequilla desapareció de la libreta de abastecimiento cubana, como una más de las “debilidades ideológicas pequeño burguesas”

El cubano canta y baila porque lo lleva en sus genes y gracias a Dios que es así, de lo contrario sería para cortarse las venas.

¡Ojalá que el Órgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba “Abuela”, se atreviera a publicar el desorden total existente en Cuba.

Cuba tiene, por derecho, la aspiración de ser algún día, un país desarrollado.
Bajo la égida de un gobierno totalitario, cada vez nos acercamos más a la cola de los países del Quinto Mundo.

Mi país sigue siendo víctima de un bloqueo interno provocado por unos (hoy en día) viejos mal intencionados y corruptos (el poder corrompe), que no lo dejan avanzar en el tiempo y que se eternizan en sus cargos.
La parte páupera de la población se ha acostumbrado a recibir el “maná” del desgobierno y la mayoría no tiene noción ni experiencia de otro estilo de vida.

Lo que los articulistas llaman “robarle al estado”, muchos (en Cuba) lo catalogan como “ajuste de salario”, porque el sueldo no da para vivir. Mi país vive en contante inmoralidad en todos los niveles de la sociedad civil prácticamente inexistente.
El término “doble moral” no existe.
Se es moral o inmoral y punto.

Durante los últimos años el sector energético de Cuba ha crecido, en parte por el desarrollo de la extracción de petróleo, gracias a la ayuda interesada de compañías extranjeras y también por mérito propio. Pero el factor importante es el subsidio en los precios que les ofrece “desinteresadamente” el gobierno del Presidente Hugo Chávez Frías.

La agricultura urbana, proyecto asociado a Raúl Castro, ha conseguido incrementar las plagas de roedores y mosquitos en las ciudades, con el consiguiente despilfarro de dinero en fumigaciones y desratizaciones, que hacen que hasta este tipo de cultivo tenga que ser subsidiado.

La productividad laboral ha descendido a niveles escalofriantes y no con palabras simplistas y slogans van a lograr que ascienda nuevamente. La chapucería en los centros de trabajo es una consecuencia directa de un desgobierno inmoral, incapaz de corregir los problemas causados durante casi 50 años.

Lo que ha hecho Fidel Castro con los derechos de los cubanos es metérselos por salva sea la parte.
Hoy en día el cubano que espere que la tiranía le facilite algún derecho está condenado a pasar hambre quince días al mes.
Las nuevas generaciones no tienen porque sentirse culpables de la ineptitud de sus desgobernantes y consideran que el igualitarismo a que han conducido a la nación cubana es absurdo y ridículo. Han llegado a la conclusión (aunque no lo expresen libremente por temor a represalias de los funcionarios del régimen) que los actuales “dirigentes” han despilfarrado los recursos del país en ara de la egolatría del “máximo líder”.
Se quejan porque no tienen esperanza de futuro.

Raúl Castro ha hablado de descentralizar, pero de hecho no descentraliza nada. Hace el paripé de “alentar” la diversidad de opiniones para tomar el pulso de la situación real, pero ya es tarde. El pueblo de Cuba está “Camao” y ya no expresa (en asambleas públicas) sus verdaderos sentimientos ni dentro, y mucho menos fuera del Partido.
Los “líderes del Partido no están interesados en construir un socialismo sensato, sino mantenerse en el poder. Ahora mismo lo que les interesa es dejar a sus descendientes, protegidos económicamente en un futuro cercano.

Mientras tanto utilizaran el “chovinismo” (léase patriotería barata), de la amenaza imperialista, que es el único lazo que les queda para mantener amarradas a las masas populares.

Los “líderes” del régimen se mantienen a la expectativa. Saben que tienen el control de la situación mientras mantengan la represión al máximo nivel.

Imposible que alguien pueda esperar una sorpresa de parte de Raúl Castro.