jueves, 24 de enero de 2008

Fidel Castro desvaría

Desvaríos del Decrepitísimo en ¿Jefe?

Solo a un ególatra como él, se importaría con la visita de Lula a su lecho de muerte. Total, que el hoy presidente de la República Federativa de Brasil visita Cuba todos los años y no precisamente para verlo, sino de vacaciones.

Decrepitísimo al fin, me recuerda a mi abuelita, que para hacerme un cuento daba vueltas y más vueltas y se iba por las ramas y no concretaba lo que era su propósito decirme; se le olvidaba el motivo de nuestra conversación hasta que, al fin, lograba hilvanar sus pensamientos.

Tal es el caso: Bla, bla, bla, para decir que Lula nunca fué un extremista de izquierda. De repente, el vacacionista consuetudinario, proviene de una familia de origen muy humilde que trabajó duramente creando “plusproducto” para: ¿Cuales otros?

Continúa desvariando y mete a Carlos Marx en el cuento (como sepulturero del sistema que rige actualmente en casi todo el mundo, menos en dos o tres países) y continúa con su bla, bla, bla.

Luego se refiere a no sé que necesidades que pueden dar al traste con los objetivos de una sociedad sin explotadores ni explotados, que si la supervivencia humana, que si el cambio climático, que el sol se apaga, que si la ciencia por aquí y la química la física y la biología por allá, para hacerse la pregunta clave: ¿En manos de quién estan los conocimientos? ¿Es que alguna vez los conocimientos han estado en manos de los pobres ignorantes?

¿Y el pueblo de Cuba que? ¡Ah! Le preocupa la unidad de sus adeptos. Le preocupa el combate y no la libreta de desabastecimiento. Le preocupan sus propios riesgos y no los de los balseros que huyen de su régimen de afrentas y oprobios. ¿Cuales son los sacrificios que le preocupan? Cuales objetivos, si todos sin excepción han fracasado, menos la dictadura férrea a que tiene sometido a su pueblo. ¿Que ideas, que conceptos, que estrategias ni que ocho cuartos? Que las ideas no se comen ni se visten.

Para el decrepitísimo, la unidad significa la lucha del grupúsculo dirigente del sistema fidelista contra todo aquello que les parezca ansias de libertad y no la lucha contra los corruptos destructores de la patria (léase buró político). La vieja consigna de unidad pre-revolucionaria con la que engañó a tanta gente ya no es válida. Ya no necesita de Organizaciones Integradas (ORI), ya no existen organizaciones. Solo hay vasallos.

Vuelve al desvarío y mete la intervención norteamericana de finales del siglo XIX, para decir del sentimiento nacionalista y salta inmediatamente a la producción de azúcar, para revivir a un personaje que pasó, con mucha pena y casi sin gloria por la historia de la Universidad de La Habana y fuera aupado por el Partido Socialista Popular y llevado a estatura nacional por el régimen totalitario para su uso y conveniencia, acabando por decir que los ancianos de hoy en día, que estudiaron en escuelas privadas (imagínense los cortadores de caña) nunca habían escuchado hablar del susodicho personaje.

Después el auto bombo y de como se le ocurrió llegar a la “Destrucción” y su odio a la familia y a su padrino Fulgencio. Hasta se atreve a referir la represión y los crímenes cometidos por otros y de como se aprovechó de ellos para lograr sus propósitos.
Aprovecha para inmiscuir a Stalin calificándolo de honesto y consagrado, aunque según él haya cometido “errores” y se contradice al calificar los métodos estalinistas como “oscuros y tortuosos”, para acto seguido calificar al régimen totalitario fidelista como un estallido de revolución socialista y no como una bomba (de neutrones) de cincuenta fidelones de potencia.


La Unión Soviética recibió tecnología de defensa por la suma de 9.800 millones de dólares.
La URSS recibió cientos de miles de vehículos militares y motocicletas.
La carencia de combustible fue aminorada con la entrega 2.5 millones de toneladas de productos petrolíferos.
La armada soviética recibió 595 navíos, incluyendo 28 fragatas, 105 submarinos, 77 barcos rastreadores, 22 torpederas, 140 buques antisubmarinos y otros.
La Fuerza Aérea Soviética recibió, entre otros, 4.952 cazas Aircobra, 2.410 cazas Kingcobra, 2.700 bombarderos A-20 y 861 bombarderos B-25.
El Ejército de Tierra recibió 7.056 tanques, 8.218 emplazamientos antiaéreos, 131.600 ametralladoras y otras armas.
Los héroes de la aviación soviética, Pokrishkin y Koshedub, volaron más de las tres cuartas partes de la guerra en aviones norteamericanos.
Ya en esos años, se dijo que la Unión Soviética había producido 30.000 tanques y 40.000 aviones desde mediados de 1943. Esto es cierto.
Sin embargo, hay que tener en consideración el hecho de que las entregas de préstamo y arriendo fueron realizadas a la URSS mayormente durante el período más difícil de la guerra, durante la segunda mitad de 1942.
Además, la URSS no habría sido capaz de producir armamento suficiente sin el acuerdo de préstamo y arriendo, a menos durante esa fase con la mayoría de sus zonas industriales y económicas más importantes en manos alemanas y el resto en período de consolidación tras su evacuación a los Urales.
Estados Unidos envió durante toda la guerra 2.3 millones de toneladas de acero a la Unión Soviética. Este volumen de acero era suficiente para producir 70.000 tanques T-34.
El aluminio se recibió en un volumen de 229.000 toneladas, lo que ayudó a las industrias de aviación y de tanques soviéticas a funcionar durante dos años.
También hay que mencionar las entregas de productos alimenticios: 3.8 millones de toneladas de carne de cerdo enlatada, embutidos, mantequilla, chocolate, etcétera.
El programa de préstamo y arriendo también proporcionó 423.000 teléfonos y decenas de miles de estaciones inalámbricas así como equipamiento de destilación de petróleo, panaderías de campaña, tiendas, paracaídas y así sucesivamente.
La Unión Soviética también recibió 15 millones de botas del ejército.

Un punto crucial en el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial estuvo dado por la firma del Pacto de No Agresión Germano Soviético.
Stalin, al verse rechazado por los ingleses y los franceses, hizo un trato con Hitler el 23 Agosto de 1939 y firmó el Pacto de no-agresión Germano- Soviético.
El pacto permitió a Hitler empezar la Segunda Guerra Mundial, mientras la Unión Soviética empezaba a ocupar los estados Bálticos y el Este de Polonia.
Este hecho demostró un fuerte realismo político por parte del Gobierno Nazi y Soviético, pues a pesar de la fuerte carga ideológica a partir de la cual se constituían ambos sistemas, al final lo que primó fue el cálculo de los beneficios. En efecto, el interés geopolítico fue un nexo poderoso que atrajo a los viejos enemigos: Hitler y Stalin.
Hitler necesitaba contar con la neutralidad del coloso del Este para llevar a cabo sus planes, y a pesar de haber tildado abiertamente a Rusia como un pueblo “inferior dominado por los judíos” se buscó la negociación con la URSS.
Para Stalin, Hitler era la muestra más extrema de la belicosidad intrínseca de las fuerzas capitalistas y así lo corroboraba a partir de la expansión alemana sobre Austria y Checoslovaquia.
No obstante ello, ambos líderes terminaron sellando su unión en Moscú en agosto de 1939.
Vyacheslav Molotov (Ministro de Relaciones Exteriores de la URSS) firma el pacto bajo la mirada de Von Ribentropp (Ministros de Relaciones Exteriores de Alemania) y un sonriente Stalin.Stalin utilizó el contexto mundial a su favor y anexó los territorios aledaños, además de Estonia, Letonia y Lituania, en Julio de 1940 también incorporó Besarabia y Bukovina, a expensas de Rumania. Comenzaba en estos territorios una brutal sovietización, implantando la dictadura comunista de partido único, y la nacionalización de fábricas, bancos, minas.

Al final del cansón artículo vuelve a recuperar a Lula para enmarcarlo en una pasarela de camisas y corbatas, sin dejar de lado el aspecto de la salud. Que desgracia que el día 27 de julio solo pensara que sería el final, mientras exigía a su secretario que leyera el comunicado.